El canciller taiwanés, Joseph Wu, asegura que la isla se prepara para una «guerra asimétrica» y que la invasión de Rusia a Ucrania está dejando muchas lecciones.

“Estamos preparándonos para la defensa de nuestro territorio”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores Jaushieh Joseph Wu, (de Taiwán) durante una rueda de prensa con una delegación de periodistas extranjeros, en la que el DIARIO LAS AMÉRICAS estuvo presente.

“Se está intentando conseguir armas para la lucha asimétrica, también contamos con el cuerpo de reservistas del ejército y estamos pendientes de que la formación de este cuerpo de reservistas sea adecuada para el desafío. Estamos buscando la manera de que cualquier persona que desee participar, si quiere ayudar al ejército, pueda hacerlo”.

Recibir a los amigos del extranjero en la isla era una parte clave de la estrategia de Taiwán para contrarrestar los intentos de China de aislarla de la comunidad internacional, independientemente de la posible reacción de Beijing, dijo Wu.

«(China) no puede dictar a Taiwán que no debemos dar la bienvenida a cualquiera que le guste venir y mostrar su apoyo a Taiwán», dijo Wu, que ha servido como ministro de Asuntos Exteriores de Taiwán desde 2018.publicidad

Estas declaraciones se producen luego del reciente acercamiento entre los líderes de Estados Unidos y la República Popular China, al margen de la cumbre del G20 que se llevó a cabo en la isla indonesia de Bali, confirmando que se mantienen las tensiones en el estrecho de Taiwán.

Si Xi Jinping decide cumplir con sus amenazas y ejecuta un ataque contra la isla, estaríamos frente a un conflicto militar con fuerzas dispares o “guerra asimétrica”. Joseph Wu confirmó que Taipei sólo contaría con 160.000 soldados, “la mayoría provenientes del servicio militar”, que tendrían que enfrentar a 2.035.000 soldados del tercer ejército más poderoso del mundo, según el Balance Militar 2022 del International Institute for Strategic Studies (IISS).

“Defender Taiwán es nuestra responsabilidad”, afirmó el ministro taiwanés al ser consultado sobre la posibilidad de que Estados Unidos pueda apoyar en una eventual invasión china a ese país soberano. “Nadie puede ayudar más a Taiwán que Taiwán mismo”, enfatizó, explicando que requieren apoyo con armas para la autodefensa, como medida de disuasión.

Pekín considera a Taiwán una provincia rebelde, desde que los nacionalistas del Kuomintang se replegaron allí en 1949, tras perder la guerra civil contra los comunistas. En cambio, hoy en día, Taiwán tiene su propio Gobierno con una democracia de la que se sienten orgullosos, con un Ministerio de Relaciones Exteriores que expide pasaportes a sus ciudadanos, lo cual es una clara señal de quién controla el poder político de la isla.

Sin embargo, Xi Jinping insiste en su retórica de estar dispuesto a usar la fuerza si los 23 millones de taiwaneses se resisten a la unificación pacífica. Mientras que intensifica sus ejercicios militares con fuego real en seis zonas de Taiwán, llegando a bloquear por completo la isla el pasado mes de agosto, tras la visita de la entonces presidenta del Congreso de EEUU, la líder demócrata Nancy Pelosi.

Un juego peligroso que, a pesar del deshielo entre Biden y Xi Jinping, mantiene alta la atención de Estados Unidos: la semana pasada, el Pentágono exigió a Pekín que “se abstenga de más acciones desestabilizadoras” y se opuso a cambios unilaterales en el statu quo en el estrecho de Taiwán. Así lo hizo presente Lloyd Austin a Wei Fenghe, durante una reunión entre los responsables de Defensa de EEUU y China, en el contexto de la cumbre de ministros de Defensa de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) realizada en Camboya.

Lecciones de la guerra

“Ningún país debería invadir a otro país – afirmó el ministro Joseph Wu al referirse al conflicto entre Rusia y Ucrania-. Cuando una democracia es atacada, la gente de Taiwán se siente atacada, por eso el apoyo de Taiwán [a Ucrania] ha sido incondicional”.

En respuesta a la agresión rusa, Taipéi apoyó al gobierno de Ucrania con el envío de “un gran lote de medicinas” y actualmente cuentan con un presupuesto de 56 millones de dólares para el envío de ayuda humanitaria. “Estamos trabajando con socios como Lituania, Polonia, para gestionar esa donación”, dijo.

Pero no sólo se han activado para ayudar, el canciller explicó que este conflicto armado también ha servido para que los taiwaneses, la gente joven, desee recibir formación militar para defenderse y esperan que cada vez sea mayor el reclutamiento voluntario. Además, “se está generando un movimiento entre las agencias del gobierno, para ver cómo se puede ayudar al sector militar a la hora de luchar por Taiwán a través de la defensa civil”.

Pero la mayor preocupación del canciller taiwanés es que el mundo democrático se mantenga unido en la defensa de Ucrania. “Si los rusos se quedan con una parte del territorio de Ucrania y los demás países no reaccionan, algunos regímenes autoritarios podrían sentirse fuertes a la hora de atacar a otros países; por tanto, las democracias deben tomar medidas para evitar que esto pase”.

En consecuencia, considera que China está observando “con mucha atención” lo que sucede en Ucrania, está observando “cómo los países democráticos se han unido para apoyar a Ucrania”, está observando “el desgaste de las tropas rusas”. “Estoy seguro de que lo que está sucediendo en Ucrania hará pensar dos veces a Xi Jinping a la hora de intentar atacar a Taiwán”.

Asimismo, evidenció que el gobierno chino es un gobierno autoritario que también tiene sus problemas internos, tanto políticos como económicos, y considera que estos problemas internos también podrían marcar la agenda de Xi Jinping. De hecho, este año el gigante asiático creció solo un 3% en los primeros tres trimestres de este año, muy por debajo del objetivo anual de alrededor del 5,5%.

“Lo que nos preocupa es que cuando este gobierno autoritario no sea capaz de manejar la estabilidad interna, probablemente quiera crear una crisis externa para distraer la atención interna y mantener unido a su país. Y nos preocupa que Taiwán pueda convertirse en el chivo expiatorio de los problemas internos de China”.

En fin, Joseph Wu enfatizó que, si Pekín decide atacar a Taipei, “sería un desastre para el mundo”. No sólo porque Taiwán se muestra muy decidido a responder a China en caso de un ataque, sino también porque en la isla se produce el 92% de los semiconductores del mundo y un conflicto bélico en su territorio podría detener su cadena de producción, afectando inevitablemente la economía mundial.

“La comunidad internacional está prestando atención a lo que sucede en Taiwán y esos países democráticos deberían persuadir a China para que no se atreva a atacar a Taiwán”, puntualizó.