¿Hubo invitación al sacerdote jesuíta Felipe Berríos para trabajar en el Ministerio de la Vivienda en el tema campamentos?

Si la hubo y se la hizo el ministro de Vivienda y Urbanismo, Carlos Montes (PS), para que encabezara un equipo que asesorara a su cartera en materia de campamentos (barrios de la extrema pobreza).

La comunicación fue compleja porque la oferta se habría conocido extraoficialmente el sábado por la mañana cuando todo Chile estaba atento al reciente cambio de mando presidencial. Por esta razón fue la propia comunidad jesuita que entregó un comunicado oficial y que decía: “Encomendamos a Felipe esta misión que realizará como jesuita al servicio de nuestro país, para que pueda aportar con su experiencia y trabajo en el desarrollo de un Chile más justo y solidario al servicio de los más pobres”.

Montes al ser consultado se limitó a decir: “La idea está en construcción y se trata de un equipo supraministerial que está en proceso de conversación y que sería encabezado por él (el padre Berríos)”

El tema comenzó a difundirse por las redes sociales. El Presidente Gabriel Boric se puso en alerta.

Según el Mandatario, en la conferencia de prensa que ofreció esta mañana, dijo que estaba en pleno conocimiento de que el jesuita asumiría tareas en uno de sus ministerios.

Pero como siempre ocurre, hubo un veto a la persona de Berríos que vino de la ministra de la Mujer Antonia Orellana. Ella alertó al comité político del riesgo que podría implicar para el gobierno tener alguna vinculación con Berríos.

Orellana, integra el Comité Político y es cercana a Boric. Según La Tercera la ministra planteó al interior del gobierno que la figura del jesuita revictimizaria a quienes fueron vulnerados por el también jesuita sacerdote Renato Poblete, ya fallecido)  quien cometió una serie de abusos sexuales entre 1960 y 2008. Eso, sin contar los otros casos de abuso denunciados contra Eugenio Valenzuela, Jaime Guzmán, Leonel Ibacache y Juan Miguel Leturia.

La advertencia de la titular del Ministerio de la Mujer, aseguran, fue en línea con lo que algunas feministas de la Coordinadora 8M denunciaron en sus redes sociales. “Brutal que sea un gobierno que se llama feminista el que pone a un cura en un cargo político”, escribió Karina Nohales, representante de esa organización.

A la salida del comité político de este lunes en La Moneda, Orellana aseguró que “como Ministerio de la Mujer siempre estamos con las víctimas, siempre estamos con quienes denuncian y por eso pudimos plantear las objeciones que teníamos donde corresponde. Según yo tuve información, y según ha señalado el Presidente, el sacerdote Felipe Berríos no ostenta un cargo en el actual gobierno”.

Según La Tercera, en el entorno del ministro de la Vivienda, la idea de invitar a  participar a Berríos en el tema de la pobreza extrema,  habría sido conversada con Boric se agrega, el mandatario se habría mostrado contento por aquello.

Sin embargo, fue el propio Jefe de Estado el que anoche -en su primera ronda de entrevistas con canales de televisión- le quitó el piso a la nominación y aseguró que Berríos no tendría ningún cargo en sus ministerios y, más aún, que su administración estaría siempre con las víctimas.

El final de esta historia es una carta del propio sacerdote Berríos para declinar formalmente la invitación que se le había extendido.

“Efectivamente, recibí una invitación del nuevo ministro de Vivienda y Urbanismo para participar en un grupo asesor cuya misión sería definir una política integral ante la situación de los nuevos campamentos. Debo aclarar que no definimos con el ministro Montes el asumir una función ejecutiva, como equivocadamente se ha informado en las últimas horas, toda vez que seguiré viviendo y haciendo lo que hago en Antofagasta. Ante esta inesperada situación me he puesto en contacto con el ministro Montes para declinar su invitación, agradeciendo su deferencia y ofreciéndole mi desinteresada cooperación desde La Chimba, mi lugar de trabajo”.

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