Foto de portada Jen Psaki, portavoz del Presidente de EE UU Joe Biden.

Las sanciones occidentales contra Rusia implican ahora también el tema del petróleo y el secretario de Estado de EE UU,  Antony Blinken, declaró que es «imperativo» que Europa deje de depender de la energía rusa.

Más tarde, el Gobierno de Estados Unidos prohibió la importación de petróleo y gas procedente de Rusia como represalia por la ofensiva militar lanzada sobre Ucrania, en un movimiento que Washington venía anticipando desde hace varios días y que por ahora no tendrá reflejo en la Unión Europea, dividida en torno a este punto.

El veto, que anunciara el propio presidente norteamericano Joe Biden, afectará al petróleo, al gas y al carbón procedente de Rusia, según fuentes del Gobierno estadounidense.

El texto oficial señala: «El Gobierno de Estados Unidos prohibió la importación de petróleo y gas procedente de Rusia como represalia por la ofensiva militar lanzada sobre Ucrania, en un movimiento que Washington venía anticipando desde hace varios días y que por ahora no tendrá reflejo en la Unión Europea, dividida en torno a este punto».

La declaración está  vinculada con la información conocida también este martes que señala que una delegación estadounidense sostuvo conversaciones con el Presidente venezolano Nicolás Maduro durante una visita a Caracas el fin de semana, versión entregada anoche por ambos gobiernos.

La Casa Blanca, que desconoce a Maduro como Presidente tras calificar de fraudulenta su reelección en 2018, indicó que el tema de la energía estuvo sobre la mesa, en un momento en que Estados Unidos busca reducir sus importaciones de petróleo de Rusia, un aliado clave de Venezuela, tras la invasión de Ucrania.

Este martes se registró una nueva alza que JP Morgan dice que éste podría subir hasta US$185 el barril si suministro ruso continúa interrumpido.

«El propósito del viaje que realizaron los funcionarios de la administración fue discutir una variedad de temas que incluyen ciertamente energía, seguridad energética», declaró en rueda de prensa la portavoz del gobierno de Joe Biden, 

Maduro confirmó la noche del lunes la reunión, que calificó de «respetuosa, cordial y diplomática» sin entrar en detalle de los temas abordados. «La hicimos en el despacho presidencial», señaló en una alocución por televisión.

«Ahí estaban las dos banderas bonitas, unidas como deben estar las banderas de Estados Unidos y Venezuela, estuvimos casi dos horas conversando», aseguró Maduro

«Me pareció muy importante poder, cara a cara, conversar temas de máximo interés de Venezuela», acotó.

«Ratifico, como le dije a la delegación, toda nuestra voluntad desde la diplomacia, desde el respeto, y desde la máxima esperanza del mundo mejor, poder avanzar en una agenda que permita el bienestar y la paz a los pueblos de nuestro hemisferio, de nuestra región», expresó el Mandatario sudamericano.

Venezuela no tiene relaciones diplomáticas con Washington desde 2019 cuando, en su lugar, reconoció como presidente encargado al dirigente opositor Juan Guaidó e impuso una batería de sanciones a Caracas en pos de forzar la salida del líder chavista.

Las medidas incluyen un embargo vigente desde abril de 2019 que impide a Venezuela negociar su crudo -que representaba 96% de los ingresos del país- en el mercado estadounidense. Desde entonces, Maduro recibió un fuerte apoyo de Rusia para poder seguir exportando petróleo a pesar de las medidas punitivas. 

Psaki, portavoz de Biden, agregó que la delegación también planteó la situación de ciudadanos y residentes estadounidenses detenidos por el gobierno de Maduro, incluidos seis ejecutivos de Citgo -filial en Estados Unidos de la petrolera venezolana PDVSA- arrestados en 2017. Pero enfatizó que el diálogo sobre energía y el destino de los detenidos son «conversaciones separadas».

En los últimos años, Estados Unidos también ha reclamado la liberación del ex marine Matthew Heath, detenido en septiembre de 2020 señalado de «espía», y de dos veteranos militares, Airan Berry y Luke Denman, acusados de tramar una fallida incursión por mar para derrocar a Maduro en mayo de 2020.

Según el New York Times, la actual visita a Caracas de altos funcionarios del Departamento de Estado y la Casa Blanca responde al supuesto interés de Washington de reemplazar parte del petróleo que le compra actualmente a Rusia con el que dejó de comprarle a Venezuela.

Aliado cercano de Moscú, Maduro alertó del peligro de una expansión del conflicto en Ucrania hacia «una tercera guerra mundial» y de los «brutales impactos mundiales» en los precios de la energía, de los alimentos o el transporte. «Estamos tocando la campana de alerta (…) al mundo entero», dijo Maduro, que pidió se respeten los «corredores humanitarios» en Ucrania».

Al parecer,  la delegación del gobierno de Biden estuvo integrada por Juan González, director para las Américas del Consejo de Seguridad Nacional; Roger Carstens, enviado presidencial especial para asuntos de rehenes; y a Jimmy Story, embajador de Estados Unidos en Venezuela, coN asiento en Bogotá.

Por el gobierno venezolano participaron Maduro; su esposa, Cilia Flores; y el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez. Guaidó informó más temprano de un encuentro con estos altos funcionarios estadounidenses, que también se reunieron con Gerardo Blyde, jefe de la delegación opositora en un proceso de negociación con el gobierno en México, que se encuentra suspendido desde octubre y que según Maduro será reactivado «con mucha fuerza».

Reacción inmediata: Biden estudia rebajar sanciones a Venezuela

Voceros de la Casa Blanca confirmaron que una delegación estadounidense está en Venezuela con el objetivo de lograr un acercamiento que, por un lado, facilite la liberación de connacionales presos en ese país, y por el otro, comprometa a Nicolás Maduro a que suministre combustible a todo el mundo, liberando la dependencia que actualmente  tiene con Rusia.