Y ocurrió lo que diversos analistas en el mundo pronosticaron: Comenzaron los ataques sangrientos terroristas en medio de la multitud que espera salir de Afganistan en el aeropuerto de Kabul.

Atentados suicidas en los alrededores del aeropuerto de Kabul, ocurridos el jueves 26 de agosto, cobraron la vida de al menos 60 afganos y 13 soldados estadounidenses.

El presidente Joe Biden dijo que su gobierno se comprometería a encontrar a los responsables. Biden dijo: «Los atraparemos y los haremos pagar» en un mensaje desde la Casa Blanca, donde insistió que la prioridad es rescatar a todos los ciudadanos estadounidenses que permanecen en Afganistán.

El grupo radical ISIS-K, una facción del Estado Islámico, reinvindicó la autoría del ataque. ISIS-K es un grupo enemistado con el Talibán, puesto que considera que los talibanes no aplican la ley islámica «con suficiente dureza».

Los talibanes dijeron que los ataques ocurrieron por «la presencia de fuerzas extranjeras».

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, informó que las banderas de Estados Unidos en edificios federales ondearán a media asta hasta el 31 de agosto.

El Gobierno del presidente Joe Biden ordenó este jueves que los edificios públicos ondeen a media asta la bandera de Estados Unidos «como muestra de respeto» por las víctimas del ataque terrorista en Afganistán, según informó la Casa Blanca este jueves por la noche.

Los trabajadores caminan sobre el techo de la Casa Blanca en Washington, este jueves después de bajar la bandera a media asta para rendir homenaje a los miembros del servicio estadounidense y otras víctimas que murieron en el ataque terrorista en Kabul, Afganistán

Durante la conferencia de prensa que ofreció la secretaria de prensa Jen Psaki se informó que permanecerán así hasta el atardecer del 30 de agosto. La decisión afecta a la Casa Blanca, los edificios, puestos militares, estaciones navales y buques del Gobierno federal en todo el país, así como en sus territorios.

El presidente Biden aún no ha hablado con las familias de los miembros del servicio muertos en Afganistán, dijo la Casa Blanca esta  noche, señalando que el proceso de notificación a los familiares más cercanos aún está en curso.

En un mensaje a la nación, el presidente Biden prometió venganza contra los autores de los ataques, a quienes aseguró que perseguirá y les hará pagar por los atentados.

Las víctimas formaban parte en su mayoría de la multitud que intentaba subir a uno de los vuelos de evacuación.

El ataque fue reivindicado por la rama afgana del grupo yihadista Estado Islámico (también conocido como ISIS-K y cuya célula en Afganistán es más radical que los talibanes), según un comunicado de la agencia de información de los radicales, Amaq, difundido por sus canales de propaganda en internet.

«Es un día duro», dijo el presidente al inicio de su alocución de este jueves en la Casa Blanca al responsabilizar al grupo terrorista Estado Islámico de uno de los ataques de este jueves en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai de Kabul. Fueron varias explosiones casi silmultáneas en una puerta de acceso a la terminal aérea y en un hotel cercano.

Aseguró Biden que Estados Unidos «no será intimidado por terroristas» y que continuarán las labores de evacuación de personal estadounidense y afgano pese a la matanza de este jueves. Confirmó el 31 de agosto como fecha límite para la retirada de Estados Unidos de Afganistán.

Para ello dijo que, en conversaciones con comandantes en Afganistán, le pidieran lo que necesitara para proteger a las fuerzas militares —a quienes catalogó como «héroes»— que apoyan en las evacuaciones. Aseguró que si se necesitara más personal, él apoyaría el envío de más militares para apoyar a los más de 5,000 que ya fueron desplegados.

Biden dijo que había ordenado a los comandantes que iniciaran planes para atacar puntos claves del Estado Islámico en Afganistán quienes, precisó, han estado planeando ataques contra personal estadounidenses en las últimas semanas. «Responderemos con fuerza y precisión a nuestro tiempo», dijo. «Estos terroristas de ISIS no nos ganarán».

Este jueves, la célula afgana de Estado Islámico se atribuyó la masacre y se jactó al decir que sus atacantes suicidas burlaron los puntos de seguridad hasta llegar con cinturones de explosivos a cinco metros de los militares estadounidenses, que se encontraban en los alrededores del aeropuerto de Kabul. Biden aseguró que no hay evidencias de que el Talibán haya permitido el paso de los atacantes.

El mandatario dijo además que asume la responsabilidad por los hechos recientes y que se mantiene en su decisión de que había que retirar a las tropas, pero recordó que fue el expresidente Donald Trump quien negoció con el Talibán y puso la fecha límite de mayo para el retiro de Estados Unidos.

Minutos después de la alocución de Biden, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, aseguró que en las últimas 12 horas, y pese a los ataques, continuaron las evacuaciones y 7,000 personas fueron sacadas de Afganistán. Insistió en que la relación de Estados Unidos con el Talibán «no es una amistad», pero que es necesaria para continuar evacuando a personas de ese país, incluso después del 31 de agosto.