Por Martín Poblete Pujol

La elección de convencionales a la Constituyente del pasado 15 y 16 de mayo dejó un total de 155 convencionales electos, provenientes de muy diversos lugares y regiones, de los más variados antecedentes profesionales, o faltos de ellos, distribuídos en listas de coaliciones de partidos políticos, así como también de independientes sin militancia de partidos ni pactos asociados.  Comparados con diputados y senadores elegidos al Congreso desde 1990 en adelante, los convencionales a la Constituyente son mucho más representativos del país real.

Se dijo y escribió mucho sobre la supuesta importancia de obtener un tercio de los convencionales, algunos lo enfatizaban como herramienta negociadora, otros calladamente lo insinuaban como instrumento bloqueador, obstructor; al final, no lo tuvo ningún grupo ni coalición.  Asimismo,  habida consideración de los muy distintos pelajes de los convencionales elegidos, tampoco será fácil reunir los dos tercios necesarios para aprobar iniciativas y propuestas. Lo anterior confirma la evidente necesidad de mucho diálogo entre los convencionales, saber escuchar, tener la disposición a entenderse sin exclusiones ni vetos a priori, los pacientes perseverantes y tolerantes serán premiados.

(Aporte del editor: Esto no se logró, por ejemplo,  la última noche en el programa de TVN «Tolerancia Cero» cuando un pequeño grupo de  convencionales constituyentes (unos seis),  que estaban siendo entrevistados, algunos perdieron el control, originándose una discusión esteril en el marco de una conversación que se pretendía fuera un debate constructivo y que lamentablemente no se dio así, y mas bien se aparto bastante de lo que se esperaba).

Como todo grupo de personas elegidas para una misión específica, reunidos en una sede especialmente habilitada, los convencionales tendrán la tentación de aislarse del resto del país, de hacer de sus discusiones un asunto cerrado al conocimiento de la ciudadanía; esto sería un error, los integrantes de la Constituyente deberán discernir las formas de comunicar su trabajo, darlo a conocer, recibir las reacciones de los ciudadanos que los han mandatado, sin perjuicio de situaciones en las cuales deban trabajar en el marco de razonable confidencialidad.  Ocasionalmente, los convencionales deberán ver la manera de tener contacto con la ciudadanía más allá de su sede en el Palacio Pereira; «salir a la periferia (Papa Francisco)».

Rafael Montecinos Ferrada

Entre los convencionales, parece haber algunos todavía con dificultades para entender la misión a la cual fueron elegidos, tal pareciera ser el caso de algunos en la Lista del ¨Pueblo, y de Rafael Montecinos quien las oficia de su vocero.   En una entrevista publicada en la edición de El Mercurio del miércoles 19 de mayo, el sujeto de marras se despacha una serie de burradas, con perdón de los verdaderos burros ellos no llevan culpa, las cuales fueron usadas, en decisión editorial, para titular en primera página arriba y al centro con varias citas antes del pase;  ignorante tal vez de las formas de operar de los medios tradicionales chilenos, Montecinos cayó redondito en la gentil trampa mercurial.

Vale destacar tres joyitas: «Con la derecha no vamos a conversar nunca», problema, la derecha obtuvo 35 convencionales entre ellos algunos destacados constitucionalistas;  «No hablamos con partidos, hablamos con el pueblo», el mentado Montecinos lo ignora, pero escribir una Constitución es un asunto «políticamente político (Jaime Castillo Velasco)»,  hablar con los partidos una inevitabilidad, otra cosa será lo conversado y como lo conversa;  «Tampoco vamos a hablar con los partidos mientras no sean liberados los «presos políticos», pobrecito Montecinos, el diálogo es sin condiciones excluyentes, el que quiera atrincherarse en la Constituyente lo hace a su propio riesgo.

De inmediato surgieron interesados en arrinconar a La Lista del Pueblo, grupo de «extrema izquierda» fue lo menos que se dijo; sin embargo, revisando antecedentes y declaraciones de la mayoría de los 27 convencionales elegidos en dicha lista,  nueve son de la ideologizada facción en la Región Metropolitana, los restantes dieciocho son de otras regiones, sus opiniones bastante  diversas nada extremistas.  Es Montecinos uno de esos generales con pocos soldados?   Pronto lo sabremos.

Lo anterior no quita la realidad de posiciones distantes entre convencionales elegidos. De los constitucionalistas, entre Constanza Hube de una parte y Fernando Atria de otra hay considerable distancia, no debiera ser obstáculo a conversar y buscar entenderse;  lo propio podría decirse de las diferencias separando a Teresa Marinovic respecto de Jorge Baradit, por poner un par de ejemplos notorios.

Sin embargo, las deliberaciones de la Constituyente tendrán lugar durante un período marcado por  elecciones primarias presidenciales, algunas de candidatos a diputados y senadores, y la elección presidencial y de Congreso el 21 de noviembre próximo, con probable segunda vuelta presidencial el 19 de diciembre; algunas almas inocentes pueden pretender colocar la Constituyente en una suerte de compartimiento estanco, aislado de la contingencia electoral y política, tal pretensión es en realidad imposible de alcanzar, algo llegará a los salones del Palacio Pereira esperemos sea lo menos y las perturbaciones insustanciales.

En su origen y por la naturaleza de su mandato, la Constituyente es una institución, de corta duración con mandato específico; si sus integrantes llegasen a fracasar incapaces de entregar propuesta en el plazo establecido, ese fracaso sería un peligroso quiebre  institucional, cabe esperar no llegaremos a ese punto.