El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, descartó este miércoles la posibilidad de implantar un confinamiento de la población a nivel nacional para frenar el número de contagios y tras registrar un récord diario de muertes por coronavirus.

En un discurso en la ciudad de Chapecó, en el estado sureño de Santa Catarina, el mandatario admitió que podría hacerlo, «como quieren algunos», pero negó rotundamente esa posibilidad.

«No habrá un «lockdown» (confinamiento) nacional», aseguró mientras era recibido con aplausos.

Brasil registró 4.195 nuevas muertes por covid-19 en solo 24 horas alcanzando este martes un nuevo récord.  Es la primera vez que el país supera la marca de 4.000 muertes registradas en un solo día. “Podemos esperar un mes muy triste, muy serio, muy trágico para Brasil. La tasa de transmisión sigue siendo extremadamente alta y la tasa de vacunación aún está por debajo de lo que sería deseable ”, dijo Margareth Dalcolmo, de Fiocruz, al reportero Felipe Betim. También en este número, el segundo episodio del podcast del columnista Miguel Nicolelis sobre la crisis de salud: “Las muertes pueden superar a los nacimientos por el covid-19 de abril”, dice.

Un año después del inicio de la pandemia, el covid-19 propaga la devastación a las familias, pero también altera la rutina y los planes para el futuro, además del dolor y la culpa incluso para aquellos que no han perdido a ningún amigo o familiar por la enfermedad. Stephanie Vendruscolo cuenta la historia de tres vidas afectadas por la crisis, incluso sin contagio del nuevo coronavirus. En el informe sobre los impactos psicológicos y prácticos de la emergencia, la psicóloga Jackeline Zanardine Corrêa recuerda que todas las personas, independientemente de lo que estén viviendo, tienen derecho a un sufrimiento legítimo durante la emergencia sanitaria y que los sentimientos de “egoísmo” y “culpa” no lo hacen. “Vivimos en una sociedad de comparaciones. Usamos al otro como referencia para validar o invalidar lo que sentimos y, por lo tanto, muchas personas no se sienten con derecho a sufrir. No podemos caer en esta trampa”, dice Corrêa.

El habitual rechazo de Bolsonaro a imponer medidas de bioseguridad y aislamiento se ratificaron este miércoles, un día después de que el país batiera un nuevo récord de cifras de muertos a causa de la enfermedad.

Brasil acumula más de 13,1 millones de casos y 337.000 fallecidos a causa de la enfermedad.

Pese al aumento acelerado de infectados y muertes, y al informe publicado esta semana por el Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, que proyectó para fines de junio entre 507.000 y 595.000 decesos en Brasil por coronavirus, Bolsonaro desdeñó las medidas de aislamiento porque provocan desempleo y pobreza.

El mandatario también criticó a quienes «osan» sugerir que las Fuerzas Armadas ayuden a los gobernadores de los estados a velar por el cumplimiento de las medidas restrictivas.

«El Ejército brasileño no irá a la calle para mantener al pueblo dentro de casa; la libertad no tiene precio», afirmó el mandatario citado por la agencia de noticias Sputnik.

Bolsonaro también defendió el tratamiento precoz de los casos de coronavirus con medicamentos que no tienen eficacia científica comprobada y aseguró que desde que gobierna ya no existe corrupción en Brasil.

«Brasil se posicionó conscientemente a favor del retroceso, lo que se traduce en esta montaña de muertos por la Covid-19 que está debajo de los pies del Gobierno federal», afirmó la directora de Amnistía en Brasil, Jurema Werneck.

La política del presidente ante la pandemia estuvo marcada por el «negacionismo y la negligencia», reforzó Werneck, que hoy presenta en Brasil el informe anual de Amnistía Internacional, informó la agencia de noticias Ansa.

Según la titular de Amnistía, Bolsonaro contribuyó para que la situación sea más dramática al generar «tensiones» con los gobiernos estatales y atacar el aislamiento social decretado por éstos. Werneck menciona que la crisis sanitaria fue particularmente agresiva con los sectores sociales más postergados.

En ese sentido recuerda que las autoridades no prestaron suficiente ayuda de las comunidades indígenas.

Debido a ello la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil presentó una demanda contra el Estado para que se garantice el envió de insumos para hacer frente a la enfermedad.

¿Bolsonaro un genocida?

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha hecho caso omiso de las críticas de que es un «genocida» por su oposición a las restricciones para bajar los contagios de covid-19.

El Mandataario ha continuado así minimizando la gravedad de la crisis de salud de su país, restó importancia a las afirmaciones de que él era el culpable del creciente número de muertos en el país.

«Me llamaron homofóbico, racista, fascista, torturador y ahora … ¿qué es ahora? ¿Ahora soy … alguien que mata a mucha gente? Genocida. Ahora, soy genocida», dijo Bolsonaro a simpatizantes frente al palacio presidencial en Brasilia.

Varios de los oponentes políticos de Bolsonaro lo han acusado de «genocida», usando el término de manera vaga para caracterizar las consecuencias de su respuesta al covid-19.