Brasil vivió este lunes su cuarto día de protestas contra el racismo por el asesinato a golpes de un negro a manos de dos guardias de seguridad de un supermercado en Porto Alegre, situado en el sur del país, en Porto Alegre.

El epicentro de las manifestaciones fue la región metropolitana de Río de Janeiro, donde decenas de activistas de colectivos antirracistas se movilizaron hasta las sedes de la red francesa de supermercados Carrefour en la zona norte de la ciudad y en el municipio de Sao Gonçalo, donde el tránsito fue interrumpido.

Las dos protestas, con personas portando carteles con mensajes contra la discriminación racional, como el ya mundialmente conocido «Vidas negras importan», se realizaron de manera pacífica y estuvieron acompañadas por contingentes de la Policía Militarizada y del Batallón Especial de Control a Multitud.

El brutal asesinato frente a su esposa y otros clientes en el supermercado del soldador Joao Alberto Silveira Freitas, de 40 años y conocido como Beto, recordó otras acciones similares asociadas al racismo, como la del estadounidense George Floyd a manos de policías blancos en mayo, noticia que dio la vuelta al mundo.

La muerte de Floyd ocurrió el 25 de mayo de 2020 en la ciudad de Mineápolis, Minesota EE UU como resultado de su arresto por parte de cuatro policías locales. En pocos días, el hecho generó una oleada de indignación y protestas a lo largo y ancho de todo Estados Unidos en contra de lo que llamaron el racismo, la xenofobia y los abusos policiales hacia ciudadanos afroestadounidenses. Las protestas también se extendieron a otras ciudades del mundo. Este hecho en gran parte le afectó directamente al presidente republicano Donald Trump en su frustrada reelección.

Floyd  fue un hombre afroamericano estadounidense que murió por asfixia,​ provocada por el oficial Derek Chauvin, quien tras esposarlo y ponerlo boca abajo con un carro policial encima de Floyd, y con la ayuda de los agentes Thomas Lane y J. Alexander Kueng; el oficial presionó al arrestado contra el pavimento con su rodilla apoyada sobre el cuello del detenido George Floyd durante 8 minutos y 46 segundos. Floyd, mientras era detenido, repitió varias veces la frase «I can’t breathe» («No puedo respirar»).​ Mientras esto sucedía, el oficial Tou Thao, quien también se encontraba en la escena, se limitaba a observar y controlar a los presentes.​ Este suceso fue grabado con los teléfonos móviles de algunas de los testigos oculares y difundidos en diversas redes sociales. Los cuatro oficiales involucrados fueron despedidos de la policía al día siguiente.

En Brasil, se recuerda a dos sucesos acaecidos en Rio de Janeiro recientemente: el de Joao Pedro, un adolescente de 14 años asesinado también en mayo durante una intervención de la Policía justamente en Sao Gonçalo, y el del músico Evaldo Santos, en un operativo del Ejército en 2019.

Las reacciones sobre la muerte ahora de Beto no pararon tampoco a través de las redes sociales.

En EE UU murió igualmente  este año la activista negra Breonna Taylor.

Las autoridades de Porto Alegre detuvieron a los dos guardias de seguridad que golpearon hasta la muerte a  Beto (el cliente del supermercado),  quien supuestamente había tenido una discusión con una cajera por abrir una cerveza y fue retirado hasta el portón de entrada, donde ocurrió la brutal agresión después que la víctima intento defenderse a puñetazos.

La jefa policial Roberta Bertoldo, responsable de las investigaciones, declaró que la agresión no fue un acto de racismo y que los responsables deberán responder ante la Justicia por el cargo de homicidio, cometido «probablemente por asfixia».

Uno de los guardias implicados era policial militarizado de la parte administrativa, según fuentes policiales, por lo que, supuestamente, no podría trabajar para empresas privadas de seguridad.

La víctima

Este domingo, algunos medios publicaron detalles de la vida del soldador, padre de cuatro hijos e hijo de un pastor evangélico. Beto tenía un pasado con varios antecedentes criminales, como porte ilegal de armas, robo y violencia doméstica, motivo por el cual estuvo detenido durante seis meses.

La ficha del soldador circuló también en las redes sociales, principalmente de grupos extremistas de derecha  que intentan minimizar la violencia cometida por los dos guardias de seguridad y justificar, en parte, la reacción de los mismos.