En la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia asumió este domingo la Presidencia de Bolivia , Luis Arce y David Choquehuanca  lo hizo como vicepresidente, ambos del MAS al partido de Evo Morales.  El mandatario afirmó al final de su discurso de 29 minutos que “una nueva Bolivia mejor es posible, con la participación y el trabajo de todas y todos los bolivianos”.

Arce no se guardó alusiones duras contra el régimen transitorio y prometió gobernar en adelante para todos los bolivianos y recuperar la estabilidad del país.

“Gobernaremos con responsabilidad e inclusión, respetando a todas y todos”, dijo el mandatario al terminar su discurso en el que se quebró al final al recordar —como dijo— testimonios de sufrimiento de algunos bolivianos mientras pudo escucharlos durante su campaña electoral.

Arce, de 57 años y exministro de Economía en los periodos de gobierno de Evo Morales, fue ungido este domingo por el flamante vicepresidente David Choquehuanca en sesión especial en la Asamblea Legislativa.

Al acto asistieron invitados nacionales e internacionales, entre ellos el rey Felipe VI, los presidentes de Argentina, Alberto Fernández; de Paraguay, Mario Abdo, y de Colombia, Iván Duque, y el vicepresidente segundo del gobierno español, Pablo Iglesias, además de los expresidentes de Bolivia Eduardo Rodríguez y Carlos Mesa, y delegaciones de gobierno regionales y europeos, como la delegación de Chile encabezada por el canciller Andrés Allamand.

Régimen interino de Áñez

Nada más al agradecer la presencia de los invitados, Arce hizo una notoria alusión sin nombrar a Áñez, a quien considera golpista, cuando dijo que saluda a “los expresidentes democráticos”. La exmandataria se había refugiado desde el sábado en Trinidad y no formó parte de ninguna de las actividades oficiales y protocolares de la transmisión de mando.

Con un hemiciclo repleto de senadores, diputados, invitados y la familia de Choquehuanca y del propio presidente, Arce recordó el “golpe de Estado” de noviembre de 2019, que supuso la renuncia del entonces presidente evo Morales, y rindió la arenga de “honor y gloria” a los “héroes de la democracia” de Sacaba (Cochabamba), Senkata (El Alto) y El Pedregal (La Paz), unos 37 manifestantes que murieron en represión militar y policial entre el 10 y 19 de noviembre.

“Son una prueba irrebatible de la brutalidad del régimen, pero también son también símbolos de la resistencia” del pueblo, afirmó el mandatario.

“A partir del 10 de noviembre de 2019, después de 21 días en que se escamoteó la voluntad popular expresada en las urnas y que dieron un ganador, Bolivia fue escenario de una guerra interna y sistemática contra el pueblo, especialmente contra los más humildes”, afirmó.

Culpó a Áñez de causar a partir de entonces una triple crisis, en un “año fatídico por el golpe y la pandemia”.

Señaló que la crisis política la “generó un gobierno que no salió de las urnas ni del respeto de los reglamentos de la Asamblea Legislativa, ni mucho menos de su apego a la Constitución”.

Sobre la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia del COVID-19, aseguró que “el gobierno de facto no pudo ofrecer ninguna respuesta integral adecuada”.

Y en relación a la crisis económica, dijo que ésta fue “derivada de la incapacidad de un gobierno para generar un crecimiento económico con justicia social”.

Desde la recuperación de la democracia en 1982, “nunca como hasta ahora se ha tenido que evidenciar una democracia mutilada de sus contenidos centrales. Una inmensa mayoría plurinacional enfrentó el peligro de la proscripción, la criminalización y la persecución”, apuntó el mandatario.

“Se estigmatizó a los movimientos sociales, a los campesinos, a los indígenas y obreros; se los llamó salvajes, sediciosos, terroristas; se humilló a las mujeres de pollera, se quemó nuestra wiphala”, recordó.

Fustigó las acciones de “grupos paramilitares” durante el régimen saliente.

Consideró que “en los hechos, estos sectores minoritarios levantan la bandera de la democracia solo cuando les conviene y cuando no, recurren a la desestabilización, a la violencia y a golpes de Estado para hacerse el poder”.

Reacción de la expresidenta Añez

“Hablar con odio y resentimiento es propio de almas atormentadas”, con esas palabras la expresidenta Jeanine Áñez hizo alusión este domingo a los cuestionamientos que hizo el presidente Luis Arce a su gestión de cerca de un año.

En parte de su discusión de posesión, Arce no solo calificó de golpe de estado la toma de poder de la exsenadora, sino la “brutalidad” con la que respondió a los sectores sociales que no comulgaban con su asunción a la Presidencia.

Recordó las muertes en Sacaba y Senkata de gente que defendía a Morales, en medio de operativos policiales y militares que estaban amparados en un decreto que los eximía de responsabilidad penal de las consecuencia de sus acciones.

Áñez se encuentra en Beni y desde allí respondió a los cuestionamientos de Arce.

Propuestas

Entre las principales propuestas, Arce planteó al retorno del “modelo económico, social, comunitario y productivo” para asegurar el crecimiento y la estabilidad del país.

“Tenemos grandes proyectos que vamos a poner en marcha gradualmente en los próximos meses, cumpliendo así nuestro compromiso de campaña con el pueblo, porque día que pasa sin tomar acción, día que se complica la situación de Bolivia”, dijo.

Planteó la necesidad urgente de recomponer la institucionalidad del país y hacer justicia para quienes pudieran haber sido afectados por las políticas represivas.

Sin embargo, dijo que no concibe la venganza como fin. “Creo en la justicia, no en fomentar un ambiente de resentimiento y de venganza, que no respete la diversidad de pensamiento, en donde ser de otro partido o color político te hace ser objeto de odio”.

“Eso debe acabar. Creo y apoyo el refuerzo, la institucionalidad del Estado, y en generar un ambiente seguro y estable donde los únicos que deben temer son los infractores, los criminales, los violentos y los que cometan actos de corrupción”, aseguró Arce.

Unasur y Celac

En relación a la política exterior, apostó por la revitalización de la Unión de Naciones del Sur (Unasur), el fortalecimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) y reivindicó la “integración Sur-Sur en un mundo globalizado en que no se impongan designios desde el Norte”.

“Apostamos por una integración emancipadora y no subordinada que considere todos los ámbitos de la vida, desde la salud, la educación hasta la económica comercial”, arengó frente a los mandatarios invitados.

Delegación chilena

El ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Allamand, participó este domingo en la ceremonia de cambio de mando realizado en la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia, donde Luis Arce asumió como presidente y David Choquehuanca como vicepresidente de ese país. Esto, debido a que el Presidente Sebastián Piñera descartó ir por temas de agenda. NOTICIA RELACIONADA

El canciller chileno Allamand, tras participar en la ceremonia de asunción del nuevo gobierno declaró que “existen las condiciones para iniciar una nueva etapa en la relación bilateral entre Bolivia y Chile. El canciller chileno se reunión en La Paz con Arce Choquehuanca.

“Nuestro planteamiento ha sido bien acogido, y vamos a generar los espacios de encuentro para transformar esta idea en una realidad, en beneficio de ambos países», declaró a la prensa el canciller chileno.

Dijo que  «Chile ha señalado que tiene la mejor disposición para, a partir del respeto del tratado de 1904 y el fallo de La Haya del 2018, iniciar una nueva etapa en las relaciones con Bolivia. Hemos visto con buenos ojos que el Presidente Arce, ha hablado de la necesidad de una buena vecindad entre Chile y Bolivia”.

En 1978, Bolivia rompió relaciones con Chile, por lo que desde entonces sólo se mantienen contactos a nivel consular. El ministro Allamand también tuvo la oportunidad de conversar con el Presidente de Argentina, Alberto Fernández y su Canciller, Felipe Solá, con quienes abordó la «necesidad de trabajar a fondo en la agenda bilateral», según señaló el canciller chileno. También conversó con sus pares de España, Arancha González; Uruguay, Francisco Bustillo; Irán