El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, quien se ha quedado con el poder tras un dudoso resultado electoral femenino en agosto,  afirmó esta semana que las funciones que él desempeña no son aptas para mujeres, a las que ha dicho «respetar» a pesar de ello. «He dicho que las mujeres no pueden presidir nuestro país no porque no las respete (…) sino porque sí las respeto», declaró en Minsk.

Sin embargo, expresó que poner a una mujer al frente del país sería dejar en sus manos numerosos problemas: «¿Cómo encargar hoy en día a una mujer este país, con esta Constitución y estos problemas?».

«Muchos piensan que es ser como un rey, uno se sienta y manda, pero nada de eso, hay que saber moverse», acotó el mandatario. Asimismo, agregó que las mujeres «gestionan los desórdenes más rápido que los hombres», motivo por el cual ha nombrado nuevas rectoras  al frente de universidades bielorrusas..

Lukashenko, que se considera un presidente «femenino» porque las mujeres siempre «lo han apoyado». Recordó que fue criado por su madre y que por eso tiene una «actitud especial» frente a las mujeres.

Lukashenko con su amigo y protector ruso Vladimir Putin

El jefe de Estado bielorruso, Alexander Lukashenko, ganó la elección presidencial con un 80,23% de los votos, según los resultados oficiales difundidos 10.08.2020 por la agencia de noticias estatal Belta, al día siguiente de un escrutinio tenso, marcado por violencias y acusaciones de fraude. El presidente ruso, Vladimir Putin, fue el primero en felicitar a Lukashenko, mientras que Polonia pidió una cumbre extraordinaria de la Unión Europea para tratar el tema de la reelección de este y las protestas. Las autoridades usaron la fuerza contra sus ciudadanos, que están exigiendo cambios en el país. Debemos apoyar al pueblo bielorruso en su búsqueda de libertad», dijo el primer ministro polaco Mateusz Morawiecki en una declaración.

En agosto, cuando la televisión estatal de Bielorrusia anunció una nueva victoria electoral (la sexta) del presidente  Lukashenko, en las calles de la capital se empezaron a registrarse enfrentamientos entre manifestantes y la policía que se extendieron por varias semanas.

Pero Minsk no fue la única ciudad donde las fuerzas antidisturbios intentaron dispersar a grupos que protestaban contra el hombre que está en el poder desde 1994. Eventos similares se produjeron en Brest y Zhodino.

La encuesta a boca de urna difundida por el medio estatal bielorruso señaló que el actual mandatario alcanzó cerca del 80% de los votos en las elecciones presidenciales. abriéndole las puertas a un sexto mandato, con el que superaría las tres décadas como jefe de Estado.

La principal candidata de la oposición, , afirmó que no confiaba en las cifras, que le daban menos del 7% de los votos.

Semanas antes de la votación, diferentes sectores del país indicaron que temían una manipulación de los votos e incluso se organizaron recuentos paralelos.

Lukashenko, de 65 años,  ha dicho que “mi posición y el Estado nunca me permitirán llegar a ser un dictador… pero gobernar con estilo autoritario es una característica mía y siempre lo he admitido».

Las mujeres frustradas

Svetlana Tikhanovskaya

Tres candidatas se unieron contra Lukashenko en una campaña para conquistar el poder. Pero el supuestamente manipulado resultado les fue adverso. Una de ellas Svetlana Tikhanovskaya tuvo que enviar por seguridad a sus hijos a vivir al extranjero tras su marido ser encarcelado. Ella se unió a otras dos mujeres Veronika Tsepkalo y Maria Kolesnikova, para liderar una campaña de oposición en las elecciones presidenciales.

Tikhanovskaya explica que durante sus casi tres décadas en el poder, el presidente Lukashenko se ha encargado de expandir el mensaje de que el papel de las mujeres en Bielorrusia es el de «esposas, madres y amas de casa», lo que también lo hace hoy como vemos al comienzo de esta nota.

Recientemente Lukashenko dijo que los bielorrusos «no estaban listos para votar por una mujer» y que la «constitución no está hecha para las mujeres».

Pero podría haber juzgado mal a su audiencia, dado que sus comentarios provocaron una protesta y se vio obligado a explicar que no tenía intención de ser misógino o irrespetuoso.