Por Waletr Krohne

Parece increíble que en un estado como Chile, donde nos creemos cultos y civilizados, no exista para nada la disciplina ciudadana en momentos críticos como es el actual, con la pandemia. La negación o desobediencia de ciertas personas parecen arraigadas profundamente en parte de la cultura chilena. Basta con que la autoridad diga «les pedimos no salir a las calles para no propagar más el virus», para que la gente haga precisamente lo contrario. Dar la contra, lo que es una posición absurda y ridícula. El último informe oficial  anota 3.615 muertos, cifra que esta semana podría llegar a superar los 4.000 con los 35.082 casos activos que había este miércoles y los 220.628 del total de casos ya registrados.

Parece haber muchas personas que todo lo politizan y piensan de la misma forma como en octubre de 2019: destruirlo todo para que caiga este gobierno derechista, capitalista y neoliberal. Este es un pensamiento equivocado, pero que se mantiene frente a la pandemia: Si la tragedia es mayor, mayor serían las posibilidades de que se vaya el actual presidente como se insinúa a diario («Piñera renuncia) en las redes sociales. Entonces cuál es la órden de los sectores extremos y antipaís? y ¿de donde vienen?: Salir a protestar en medio de la pandemia por el hambre, porque no tenenmos trabajos, contra las cuarentenas o vamos a saquear tiendas o delincamos en casas particulares que están escasamente habitadas en el barrio alto. Pero…¿qué es todo esto? ¿una rebelión silenciosa en medio de una tragedia que nos afecta por igual a todos?

«Ya conseguimos la salida de Mañalich», dicen algunos grupos en las redes sociales y lo dan como una gran conquista. «Ahora hay que ir por más», agregan.   ¿Quisieran ahora también sacar a Enrique Paris, el médico que es consciente que se ha metido en un lío atroz y que solo estuvo dispuesto a hacerlo por los chilenos, a pesar que un grupo importante «no está ni ahí», les da lo mismo y con multas o penas de cárcel seguirán haciendo fiestas en algunos barrios o comunas como ocurre en Las Condes, en Maipú o en el centro de Santiago. ¡El egoísmo puro!

¿Que pasa en Chile? Nos creemos acaso «achorados» (desafiantes o insolentes) o «imbatibles» como personas humanas o somos tan egoístas que nos invade la idea de «evadir» y no hacerle ni pizca de caso a las autoridades que tienen cargos bien pagados y viven como «príncipes».  Cuando habla el Presidente lo escuchan poco o nada y al final comentan: volvió a decir puras tonterías…. veamos mejor una serie en Netflix.  No piensan siquiera que estos «príncipes» como dicen, lo están entregando todo lo que pueden para intentar controlar la Pandemia y llegar a acuerdos con una oposición, al menos la actual, que tampoco «está ni ahí». Estuvo Mañalich y prácticamente casi lo echaron con argumentos muy discutibles, especialmente de comunicadores de poca monta que con este tipo de tragedias tratan de «dar golpes» para hacerse un poco conocidos. Pero Mañalich no debería haber salido del cargo y como escribió el columnista y analista Cristián Warnke, lo único que se puede hacer ahora con el ex ministro es agradecerle su trabajo. Lo mismo puede ocurrir con Paris y con cualquier otro, también con uno de izquierda, porque ninguno va a poder resolver en corto tiempo este problema, ni siquiera la Presidenta del Colegio Médico, como tampoco lo han hecho los países del primer mundo o los latinoamericanos o los asiáticos. Siempre está el peligro de los rebrotes.

Y la explicación está en que frente a este virus no hay fórmula secreta ni remedio eficaz conocido. Tampoco hay todavía vacuna. Es un proceso que hay que seguir para llegar a la meseta o al «pic», como dicen los científicos y desde allí poder volver lentamente otra vez a bajar.

Los más viejos son los más perjudicados con todo esto porque además de ser fáciles de contagiarse, a los que se salven les habrán «robado»o quitado un año de vida de los pocos que ya les van quedando. Para un joven de 30 no es tanto problema pero ¿qué pasa con uno de 75, 79, 80 u 85? ¡Se les ha acortado la vida!

Es por eso que todos, jóvenes y viejos debemos mantener la disciplina y cumplir con lo que nos piden desde La Moneda. Para algunos tendremos un gobierno de derecha al que no hay que hacerle mucho caso, pero eso es equivocado porque si respetamos las medidas que se nos están imponiendo a lo mejor podremos salvarnos y tener aún la posibilidad de elegir a uno de izquierda.

Ver foto de portada: Una paloma, como buena paloma disciplinada alemana, respeta las distancias para no contagiarse del coronavirus. «Lo mejor del norte -de Alemania- es nuestra disciplina…», advierte y comenta (traducción de Kradiario).