Por Martín Poblete

«La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, solo la luz puede hacerlo.   El  odio no puede expulsar al odio, solo el amor puede hacerlo (Martin Luther King)».

La brutalidad policial es, a la vez, tan condenable como inaceptable;  en la realidad, sucede. El 30 de mayo recién pasado, en Minneapolis, separada de Saint Paul por el gran río Missisipi en su curso superior, se las conoce por las ciudades gemelas -«Twin Cities»,

En esa ciudad un policía  ejerció extrema fuerza sobre un individuo ya sometido bajo su control, causándole la muerte por asfixia. Derek Chauvin, blanco, de físico muy típico de ese Estado al norte de Estados Unidos limítrofe con Canadá, se hacía un segundo salario oficiándolas de guardia de seguridad en un club nocturno (ver foto abajo). Su víctima, George Floyd, afroamericano, según el testimonio de un audiovideo de casi 9 minutos de duración alcanzó a exclamar «no puedo respirar».  La exacta tipificación del crimen es materia de la justicia, cabe esperar sea eficaz, expedita y pronta.

En el devenir posterior se ha desarrollado activa combinación de indignadas protestas pacíficas, los números de  quienes participan varían de una ciudad a otra, pero tienden a ser miles, multiculturales y multiétnicas; en paralelo, a veces mezclándose,  turbamultas de anarquistas, violentistas de variados pelajes, ladrones de ocasión, saqueadores.   Esta última variable ha tenido amplia cobertura global en todos los medios, audiovisuales, electrónicos e impresos.

 Persiste la presencia de un grupo  afroamericano dejado a la vera del camino, ajeno  a  los beneficios de una sociedad afluente en un país dónde se genera y reproduce considerable  riqueza.  La trágica muerte de Floyd ha vuelto a poner en evidencia los abismos económicos y sociales, separando  a los  marginados de los favorecidos por el éxito en sus distintas manifestaciones; las agudas inequidades también se manifiestan al interior de los afroamericanos.

Hay una élite negra, de ella han surgido un Presidente de los Estados Unidos; senadores, diputados al Congreso; jueces de tribunales federales, cortes de apelaciones, y de la Corte Suprema; gobernadores, alcaldes y concejales; almirantes y generales, un general de cinco estrellas alcanzó el rango de Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas,  para servir luego, ya  retirado de las FFAA,  como Secretario de Estado;  rectores, decanos de facultad, directores de departamentos, titulares de cátedra;  destacados artistas en todas las artes, desde el Metropolitan de Nueva York al Country Music Festival en Tennessee; poetas y novelistas, incluyendo un Premio Nobel; hombres de negocios,  ejecutivos en la banca y en Wall Street.

Sin embargo, persiste la realidad de abrupta separación, de afroamericanos masivamente representados en grupos de pobreza y extrema pobreza, del racismo con toda su pesada carga de prejuicios.

El homenaje a Floyd en Minneapolis y otras cuarenta ciudades de EE UU

La política, en año de elección presidencial estadounidense, no es ajena y no puede serlo a todo lo sucedido en estos días.  La conducta del Presidente Donald Trump ante la situación a partir de la muerte de George Floyd, ha sido por decirlo suave lamentable, su lectura errónea de los elementos sociales en juego lo ha llevado a ser factor de división cuando debería serlo de unidad, de confrontación antes que de diálogo, esto tendrá su impacto en los electores a la hora de las decisiones.

Cuando Trump salió de la Casa Blanca para dirigirse a una iglesia cercana Biblia en mano, desafió uno de los fundamentos del sistema institucional americano: Government shall establish no religion», esto se refiere al uso político de los símbolos religiosos por los gobernantes.

En toda probabilidad, el voto duro pro-Trump sigue ahí; pero los desencantados de hace cuatro años, esos habituales votantes demócratas empujados hacia Trump en un momento de mucha desilusión, volverán  al redil.

Joe Biden tiene la oportunidad de presentarse como el líder capaz de alcanzar entendimiento, paz social, en el lenguaje político americano «It is his election to loose»; salvo algún error de dimensiones transatlánticas de esos capaces de hundir candidaturas, Biden ganará en noviembre, la tragedia en Minneapolis habrá tenido incidencia en ese triunfo.