El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, propuso este lunes nominar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) al Premio Nobel de la Paz por su papel en la lucha contra la pandemia del coronavirus.

La propuesta fue planteada durante una conferencia virtual del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) en la que agregó que la medida sería un «reconocimiento necesario en esta lucha por la salud y la vida» que libra el organismo.

El anunció cayó como una “bomba atómica” en la Casa Blanca después que el presidente Donald Trump en un arrebato sin precedentes y buscando culpables para eximirse él mismo de sus propios errores, ordenó a su Gobierno la suspensión del aporte de Estados Unidos a la  OMS  (unos 880 millones de dólares en 2019) justificando la medida por “la mala gestión” realizada por  dicha entidad de las Naciones Unidas frente a la pandemia.

«Hoy ordeno a mi gobierno la suspensión del financiamiento de la Organización Mundial de la Salud”, dijo en rueda de prensa el 14 de abril.

Estados Unidos encabeza la lista de 180 países del mundo con 67.576 muertos y 1.156.022 casos (en el mundo hay 3.482.848 casos y 247.508 muertos).

Anthony Fauci

Sin embargo el secretario de Salud de Trump, Anthony Fauci, reconoció rápidamente la propia responsabilidad de la Casa Blanca: en una entrevista con la Cadena ‘CNN’, dijo que se hubiesen podido «salvar vidas» si se hubiera respondido con más celeridad

Maduro, tras su propuesta, declaró que «no se debe politizar en una guerra de ‘fake news’, de mentira y ataques sucios, la pandemia, ni se debe atacar a la OMS», afirmó en una clara alusión a Trump.

Enfatizó que hay que «apoyar a la única organización multilateral que tiene la humanidad para tener un órgano rector en materia de salud pública del mundo», tras calificar de una «vergüenza» que los «ataques» contra la OMS se produzcan precisamente ahora, «en medio de una pandemia».

Reacción estadounidense

Primero fue el  Secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, quien arremetió con dureza contra la colaboración médica cubana en diversos países, acusando a la isla de “aprovechar” la epidemia “para continuar su explotación de los trabajadores médicos cubanos”.

Pompeo criticó a dos países amigos de Washington, Qatar y Sudáfrica, por contratar a cerca de 450 profesionales de la salud de la isla cubana para enfrentar la covid-19 en sus territorios.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió de inmediato señalando que “EE UU engaña deliberadamente cuando ataca la cooperación de Cuba con mentiras y calumnias”.

Bruno Rodríguez

Todo esto ocurrió a mitad de la última semana y después vino lo peor:  Un tiroteo contra la Embajada de Cuba en Washington, perpetrado por un ciudadano cubanoamericano, que causó más alarma que daños, elevó la temperatura al máximo entre ambos Gobiernos. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, convocó el jueves a la encargada de negocios de EE UU en La Habana, Mara Tekach, para hacer una “enérgica protesta” por lo que consideró una “agresión terrorista”.

Rodríguez afirmó que es imposible “disociar un hecho como este del recrudecimiento de la política de agresión y hostilidad que aplica el Gobierno de EE UU contra Cuba, ni del endurecimiento del bloqueo”, ni de los crecientes “ataques contra la colaboración médica cubana”.

El incidente se produjo el jueves, cuando en la sede de la misión cubana en Washington se encontraba una decena de funcionarios diplomáticos, que, según La Habana, “corrieron grave peligro”. El autor de los disparos fue identificado por la policía como Alexander Alazo, un hombre de 42 años residente en Texas. Fue acusado de autor del  “asalto con la intención de matar”.

Más allá de los tiros, el nuevo episodio de enfrentamiento político entre ambos países se centra, desde el inicio de la crisis sanitaria del coronavirus, en la denominada «diplomacia de las batas blancas» desplegada por La Habana, que ya ha enviado 22 brigadas médicas, con cerca de 1.500 médicos, enfermeros y técnicos de la salud, a 21 países, la mayoría del Caribe, América Latina y África, pero también a Italia, Andorra y, con autorización de París, a Martinica, Guadalupe y Guyana, territorios fr a Sudáfrica (217 profesionales) y Qatar (229), dos países amigos de Washington anceses de ultramar.

Molesta en Washington el envío de médicos «lo que explica el descredito estadounidense contra  Cuba que señala que hace lo que hace como propaganda a su posición y sistema político (socialista)» mientras  Cuba responde que «su intención es solamente hacer un aporte “humanitaria y solidario”.

Palabras de Pompeo: “Hemos notado cómo el régimen en La Habana se ha aprovechado de la pandemia de la covid-19 para seguir explotando a los trabajadores médicos cubanos”, dijo.

Washington acusa al Ejecutivo cubano de explotar a sus profesionales y de retener el 75% del salario de los médicos en estas misiones, mientras que La Habana afirma que la colaboración no se cobra a los países pobres y que los recursos obtenidos se emplean para financiar su sistema de salud gratuito, que cuenta con más de 95.000 médicos (9 por cada 100 habitantes) y 85.000 enfermeras.

“¿Qué derecho tiene el secretario de Estado de EE UU de presionar a Gobiernos soberanos para que priven a sus nacionales de asistencia médica?”, se preguntó el canciller cubano Bruno Rodríguez.