Trump utiliza la pandemia para acabar con los extranjeros tras endurecer su política migratoria racista – Tragedia en Miami

Trump utiliza la pandemia para acabar con los extranjeros tras endurecer su política migratoria racista – Tragedia en Miami

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes que suspende la emisión de permisos de residencia permanente para inmigrantes, conocidos como “green card”, como consecuencia de la destrucción de empleo sin precedentes provocada por la pandemia de COVID-19.

Pese a que Trump aseguró este lunes que tenía intención de pausar toda la inmigración, la medida aprobada por el Gobierno, que tendrá una duración inicial de 60 días, excluye de la suspensión los visados especiales temporales, como los agrícolas o los de especialistas tecnológicos.

“Pausando la inmigración, ayudaremos a que los estadounidenses desempleados sean los primeros en la búsqueda de empleos mientras Estados Unidos reabre. Sería incorrecto e injusto que los estadounidenses despedidos fuesen reemplazados por inmigrantes llegados desde el extranjero”, dijo Trump en la rueda de prensa diaria del grupo de trabajo de la Casa Blanca para la COVID-19.

“Tenemos —agregó—el solemne deber de asegurar que estos estadounidenses desempleados recuperen sus trabajos y sus sustentos”.

Las medidas de confinamiento contra el nuevo coronavirus han destruido 22 millones de empleos en todo el país en un periodo de cuatro semanas, según datos del Departamento de Trabajo, una cifra sin precedentes en las anteriores crisis. Sin embargo la tragedia que ha dejado la pandemia en EE UU es culpa del Presidente Trump que reaccionó muy tarde «cuando la muerte recorría estado por estado». Sin embargo, Trump anda buscando culpables para evitar una acusación en su contra en este sentido.
El presidente detalló en la conferencia de prensa que la suspensión se hará efectiva tras la firma mañana de una orden ejecutiva que se está redactando en estos momentos y que contendrá algunas excepciones. También dijo que la extensión o no de la orden más allá de los 60 días iniciales dependerá de las “condiciones económicas”.

Las excepciones, según medios locales, permitirán que familiares extranjeros de ciudadanos estadounidenses sigan recibiendo sus “green cards”.

Cada año el Gobierno de EEUU. emite más de un millón de permisos de residencia permanente para ciudadanos extranjeros, entre ellos unos 50.000 por sorteo a través de un programa de diversidad que Trump ha tenido entre ceja y ceja desde que llegó al poder en enero de 2017.

Desde el inicio de la pandemia, el Gobierno de Trump ha cerrado las fronteras terrestres con Canadá y México, a la vez que el tráfico aéreo internacional está suspendido en la práctica, y los consulados y embajadas han limitado sus servicios de visados.

Además, EE.UU. ha suspendido leyes migratorias y devuelve de inmediato a México a todos los solicitantes de asilo y los inmigrantes sin papeles que cruzan su frontera, por lo que el Gobierno está utilizando desde hace semanas la pandemia para endurecer su política migratoria.

“Suspender la inmigración a Estados Unidos”, como anunció el presidente Donald Trump el lunes por la noche, consiste en paralizar durante dos meses la concesión de permisos de residencia permanente, o green cards. La aclaración llegó de boca del propio Trump en la rueda de prensa de este martes en la Casa Blanca, después de horas en el que políticos, empresas e inmigrantes trataban de comprender el alcance de una amenaza de ese calibre lanzada en Twitter. Trump justificó la decisión para “proteger al trabajador americano” en una inminente vuelta a la actividad paralizada por la emergencia sanitaria de la covid-19.

Apenas dos detalles trascendieron de la rueda de prensa del presidente en un asunto que afecta a cientos de miles de personas. La suspensión de la concesión de permisos permanentes durará 60 días, prorrogables según las circunstancias, que evaluará el propio Trump. También se mostró abierto a hacer ese periodo más corto. Solo afecta a esos permisos, no a los cientos de miles de visados de no inmigrante o a los permisos de trabajo temporales que se otorgan a trabajadores del campo o a profesionales médicos.

“Vamos a abrir América”, anunció el presidente, cuya mayor preocupación en estos momentos parece ser el descalabro en la actividad económica debido a las medidas de contención de la expansión del virus, que ha matado ya a más de 44.000 estadounidenses. En ese contexto, dijo que quería “poner a los americanos primero en la cola” para recuperar el empleo en una eventual recuperación económica. También mencionó que quería “reservar recursos cruciales para los americanos”.

Aunque la medida reduce mucho el alcance del concepto “suspender la inmigración”, sigue afectando a cientos de miles de personas. Estados Unidos concedió 1,18 millones de green cards en 2018, el último año del que hay datos completos. La cifra se ha mantenido alrededor del millón durante la última década. Aproximadamente la mitad son para personas que ya están en el país. La mayoría (alrededor de 900.000) fueron concedidas por razones familiares. Solo 138.000 eran permisos justificados por empleo. Por países, el mayor número de solicitantes son de México, Cuba, China e India. Más de la mitad de los receptores de green cards viven en solo cuatro Estados, las cuatro economías más grandes de Estados Unidos: California, Nueva York, Florida y Texas.

Aparte, Estados Unidos concedió en 2019 8,7 millones de visados de no inmigrante, es decir, que no conllevan permiso de trabajo. La suspensión de servicios consulares por el coronavirus ya había dejado congelada de facto la concesión de visados.

La tragedia en el sur

El sur de Florida se mantiene como el principal centro de contagio en el estado, en especial el condado Miami-Dade, donde los casos confirmados de COVID-19 se elevaron a 10.056 y los fallecidos a 233, seguido por Broward, con 4.168 personas contagiadas y 126 muertos, y Palm Beach, que tiene 2.320 casos y 131 muertos.

Del total de casos positivos, 27,127 son residentes de Florida y el resto no son residentes del estado, de acuerdo con las cifras de las autoridades sanitarias.
El Estado de la Florida continúa con el alza en los casos de coronavirus al registrar 27.869 personas contagiadas el martes, 811 casos adicionales con respecto al lunes, y los decesos se elevaron a 867, según las cifras del Departamento estatal de Salud.
El departamento anunció casi 400 casos nuevos en Miami-Dade elevando el número de contagios a más de 10.000.De las 44 muertes adicionales, diez fallecidos se registraron en el condado Miami-Dade.

Hay 4.226 personas que han sido hospitalizadas, 1.018 de ellas en el Condado Miami-Dade.

El sur de Florida se mantiene como el principal centro de contagio en el estado, en especial el condado Miami-Dade, donde los casos confirmados de COVID-19 se elevaron a 10,056 y los fallecidos a 233, seguido por Broward, con 4,168 personas contagiadas y 126 muertos, y Palm Beach, que tiene 2,320 casos y 131 muertos.

Del total de casos positivos, 27,127 son residentes de Florida y el resto no son residentes del estado, de acuerdo con las cifras de las autoridades sanitarias.

El número de pruebas subió a 284,206 de las que 254,471 arrojaron resultados negativos, lo que indica que 10% de las personas que se han hecho pruebas han dado resultados positivos.

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