Foto de Portada:  Boris Johnson con Keir Starmer, nuevo jefe del opositor Partido Laborista 

Peor que el caso de Donald Trump en Estados Unidos,  en el Reino Unido la tragedia por la pandemia está ya totalmente fuera de control. Como el caso de Trump el primer ministro Boris Johnson, que el mismo se contagio con el virus originado en China, simplemente subestimó los riesgos de este mal asiático y no tomó, desde el principio,  las medidas adecuadas, además que tardó mucho en reaccionar.

El diario The Sunday Times ha sido fuerte crítico con la conducta de Johnson como también con la de Trump. Ambos líderes mundiales son apuntados con el dedo por el pésimo manejo de la situación,  que está lejos de lo que debería hacer “un líder serio y  verdadero”.

Johnson, quien ya está recuperado del contagio, sigue sin asistir a las reuniones de emergencia “Cobra” (Cabinet Office Briefing Room A)  sobre el virus y no hizo caso alguno a los llamados que se hacían de preparar al Servicio Nacional de Salud (NHS) antes de que llegara el punto  más pesado de la crisis sanitaria.

Las reuniones COBRA son precisamente para casos graves y urgentes de Estado y suelen ser presididas por el primer ministro, con la presencia de miembros del gabinete ejecutivo, generales y jefes de inteligencia, y se celebran en momentos de crisis, tales como ataques o amenazas terroristas y desastres naturales. Son como las mesas especiales y ampliadas que operan en distintos países cuando se producen crisis.

Johnson no asistió a la primera ni a ninguna de las cuatro siguientes reuniones organizadas en el mes de febrero para tratar la crisis del coronavirus, una información que no fue desmentida por su jefe de gabinete, Michael Gove, quién sólo comentó que afirmar que el mandatario no se tomó la pandemia en serio era «grotesco».

El resultado ha sido dramático: hoy registra 18.100 fallecidos y 133.495 casos positivos. Mientras en EE UU estamos ya hablando de 45.819 muertos y 833.674 contagiados y aparece en el primer lugar de la lista mundial contra el quinto puesto que ocupa el Reino Unido (fuente Universidad Johns Hopkins).

A Johnson de ser «irresponsable» porque decidió enviar a China 279.000 artículos de protección sanitaria, como mascarillas y batas protectoras, sin preocuparse del suministro interno en el Reino Unido, todas afirmaciones calificadas por el Ministerio británico de Salud como «simplemente falsas» y «ridículas», a pesar de que las mismas fueron confirmadas por el jefe de Gabinete Michael Gove en una entrevista con la BBC.

Durante un tiempo, la estrategia del gobierno británico contra la pandemia de coronavirus se basaba en la mitigación y la «inmunización del rebaño», según dijeron asesores de Downing Street. Esta se da cuando un gran número de personas están protegidas frente a un determinado virus ya sea a través de la vacunación o porque la infección ya ha llegado a tanta gente que el virus ya no encuentra personas a las que infectar, estrategia que desde luego no contaba con el apoyo de la comunidad científica británica.

Un grupo de 229 científicos aseguró en su momento que la postura del líder conservador representaría una presión adicional para el servicio de salud británico y ponía en peligro «más vidas de lo necesario».

Las cosas, sin embargo, pueden comenzar a cambiar tras la reciente elección del nuevo líder laborista  Keir Starmer que ha reemplazado al veterano político Jeremy Corbyn en medio de la mayor crisis sanitaria y económica en décadas. Sus primeras palabras fueron ofrecer respaldo al Gobierno de Boris Johnson, aunque  ha comenzado a ejercer presión sobre Downing Street. “Necesitamos una estrategia de salida, y necesitamos que el Gobierno comience a diseñarla ya”, le escribió Starmer al ministro de Exteriores, Dominic Raab, quien ejerce de primer ministro interino mientras Johnson recupera fuerzas.

La pandemia

El líder laborista anticipa casi al principio de su carta que la oposición respaldará la intención del Gobierno de prolongar el confinamiento domiciliario hasta el próximo 7 de mayo, como ya apoyó el primer paquete de medidas extraordinarias que Johnson puso en marcha. Pero exige a los ministros un ejercicio de transparencia sobre sus planes futuros inmediatos. “Se ha argumentado que no es el momento para hablar de esto, frente a lo que  discrepo profundamente. Para superar esta crisis el Gobierno va a necesitar que la ciudadanía británica lo respalde. Millones de personas han cumplido con su parte y superado las expectativas del Ejecutivo sobre su verdadera voluntad de realizar sacrificios. El Gobierno tiene que ser ahora abierto y transparente con ellos respecto a cuándo cree que podrá relajarse el confinamiento y cuándo llegará a su fin”.

Starmer juega sobre seguro. Se limita a exigir información, y condiciona su apoyo a que el Partido Laborista considere adecuados los planes del Gobierno. Es consciente de la tensión existente en estos momentos de Downing Street. El hundimiento de la economía británica excede las peores previsiones, y son varios los ministros, con el de Economía, Rishi Sunak, a la cabeza, los que presionan ya para que las medidas de confinamiento comiencen a levantarse en mayo.

La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria, un organismo independiente de revisión de las cuentas públicas, ha anunciado un descenso del 35% del PIB británico en el actual trimestre, y más de dos millones de nuevos desempleados por el coronavirus. Frente a este bloque en el seno del Gobierno se sitúan el ministro de Sanidad, Matt Hancock, o el jefe de Gabinete de Johnson, Michael Gove, que consideran que cualquier decisión política sobre la pandemia debe seguir las indicaciones del Grupo Asesor Científico para Emergencias (SAGE), con el que mantienen reuniones diarias. “Es demasiado pronto para hacer cualquier cambio: el mensaje a la ciudadanía debe centrarse en exigir a todos que cumplan su parte y se queden en casa”, aseguraba Hancock este miércoles.

Difícilmente podrán surgir discrepancias entre el Gobierno y la oposición respecto a la necesidad de incrementar el gasto público como respuesta a la situación de emergencia. El ministro Sunak anunció desde el principio de la crisis un paquete de más de 450.000 millones de euros en créditos a las empresas, y más de 30.000 millones en subvenciones directas.

Mayoría en el laborismo

El nuevo líder laborista (57) obtuvo a principios de abril un respaldo mayoritario de las bases del partido (56%) frente a sus dos rivales en la lucha por sustituir a Corbyn, pero no pudo disfrutar de la habitual atención que los medios hubieran dedicado a su elección en circunstancias normales. En medio de una crisis que nadie pudo prever, se vio obligado a aceptar una mínima atención. Solo ahora, con cierta prudencia, se ha atrevido a señalar que el Gobierno reaccionó tarde a la crisis y a exigir que no se repitan errores.

Starmer ha usado hasta ahora una estrategia respetada por sus rivales conservadores. No ha caído en la descalificación y ha exigido más bien al Gobierno tareas concretas que nadie podría poner en cuestión, como  establecer con claridad cuáles son los criterios que utilizará Downing Street para definir cómo y cuando comenzará a impulsar una estrategia de salida.

El nuevo líder  ya acordó  tener una primera conversación con Boris Johnson la próxima semana para abordar la estrategia británica contra la pandemia. El momento no puede ser más delicado políticamente, porque el primer ministro cuenta todavía con un amplio apoyo de la ciudadanía, según las encuesta. Elegido para sustituir al veterano Jeremy Corbyn (Foto izquierda) en medio de la mayor crisis sanitaria y económica en décadas, sus primeras palabras fueron para ofrecer respaldo al Gobierno de Boris Johnson. Más recuperado el primer ministro de la covid-19 tras salir del hospital, Starmer ha comenzado a ejercer presión sobre Downing Street. El Ejecutivo británico sabe que tiene por delante varias semanas duras, y no quiere hablar de una futura desescalada que rebaje la tensión exigida actualmente a los ciudadanos.

El líder laborista anticipa casi al principio de su carta al Gobierno de Johnson que la oposición respaldará la intención del Gobierno de prolongar el confinamiento domiciliario hasta el próximo 7 de mayo, como ya apoyó el primer paquete de medidas extraordinarias que Johnson puso en marcha. Pero exige a los ministros un ejercicio de transparencia sobre sus planes futuros inmediatos. “Se ha argumentado que no es el momento para hablar de esto”, señala Starmer. “Discrepo profundamente. Para superar esta crisis el Gobierno va a necesitar que la ciudadanía británica le respalde. Millones de personas han cumplido con su parte y superado las expectativas del Ejecutivo sobre su verdadera voluntad de realizar sacrificios (…) El Gobierno tiene que ser ahora abierto y transparente con ellos respecto a cuándo cree que podrá relajarse el confinamiento y cuándo llegará a su fin”.

Starmer juega sobre seguro. Se limita a exigir información, y condiciona su apoyo a que el Partido Laborista considere adecuados los planes del Gobierno. Es consciente de la tensión existente en estos momentos en el seno de Downing Street. El hundimiento de la economía británica excede las peores previsiones, y son varios los ministros, con el de Economía, Rishi Sunak, a la cabeza, los que presionan ya para que las medidas de confinamiento comiencen a levantarse en mayo.

El gasto público y la emergencia

Difícilmente podrán surgir discrepancias entre Gobierno y oposición respecto a la necesidad de incrementar el gasto público como respuesta a la situación de emergencia. El ministro Sunak anunció desde el principio de la crisis un paquete de más de 450.000 millones de euros en créditos a las empresas, y más de 30.000 millones en subvenciones directas. Es en la desigualdad que puede surgir en la sociedad británica a medida que crezcan las consecuencias negativas de la pandemia donde Starmer ha querido marcar la línea de la oposición. “El confinamiento no está afectando a la gente del mismo modo. De hecho, está exacerbando las desigualdades ya existentes en nuestro país”, afirma en su carta. “Una familia que viva en un apartamento ya de por sí desbordado se enfrenta a desafíos muy particulares. Y resulta difícil imaginar el horror diario de quien esté atrapado en su hogar con un abusador. El Gobierno tiene el deber de hacer todo lo que esté en sus manos para aliviar estas presiones sobre la ciudadanía”.

Incide Starmer en esa desigualdad al señalar, en algunas de las múltiples entrevistas que ha comenzado a conceder a los medios para hacer que se oiga la voz de la oposición, la desventaja en la que se verán en un futuro inmediato los alumnos de hogares más desfavorecidos mientras los colegios estén cerrados. “Cuanto tiempo más permanezcan sin abrir, mayor será la distancia entre aquellos niños que pueden recibir en casa una buena educación [a través de sus padres o de una ayuda extra] y los que no la reciban”, ha dicho en la BBC. La reapertura de las escuelas, junto a la necesidad de realizar test masivos a la población, son para Starmer dos de las principales prioridades.

Starmer es abogado especializado en la defensa de los derechos humanos y hasta la fecha portavoz de la oposición para el Brexit en reemplazo de Corbyn.

. “Quiero que el Gobierno tenga éxito en su respuesta, y que salve vidas y proteja nuestro bienestar. Esto debe ser un esfuerzo nacional y todos debemos preguntarnos qué más nos corresponde hacer”, escribió este domingo en una tribuna para el diario The Times. “En mi caso, eso supone liderar un Partido Laborista que ejerza una oposición firme, eficaz y responsable”.