Los 700 ciudadanos bolivianos varados en el municipio chileno de Colchane han sido trasladados a un albergue en la ciudad chilena de Iquique,  hasta que puedan regresar a su país. Este problema ha tenido la intervención del ex presidente boliviano, Evo Morales, que vive asilado en Argentina, quien en su cuenta de twitter agradeció a las autoridades locales chilenas el gesto de atender al grupo de migrantes, la mayoría jornaleros.

La semana pasada, ese grupo intentó llegar hasta Bolivia para cumplir con la cuarentena por el nuevo coronavirus. Aunque el actual Gobierno boliviano anunció que recibiría a sus connacionales en medio de la crisis sanitaria, la presidenta provisional Jeanine Añez , -según fuentes allegadas a Morales- modificó posteriormente el plan  impidiéndose el paso a los bolivianos por parte de las autoridades bolivianas de frontera.  A su vez la presidenta acusó al partido del expresidente de promover las acciones violentas ocurridas en la frontera, pero el alcalde chileno de Colchane, Javier García, atribuyó los disturbios a la precaria situación de los bolivianos. Entre otras cosas, señaló «la carencia de alimento» y reclamó una solución.

El Gobierno boliviano estaba trasladando a los retornados desde Chile a un campamento habilitado en Pisiga para que pasaran la cuarentena obligatoria, pero el ministro de Defensa, Fernando López, indicó que en estos momentos el puesto fronterizo estaba desbordado, por lo que no se pudo continuar con las repatriaciones.

Evo Morales (en la foto izquierda aparece junto al presidente argentino Alberto Fernández cuando le concedió el asilo político) expresó en su cuenta de Twitter su agradecimiento al alcalde del Municipio de Colchane, Javier García, por las gestiones, que con su par de Iquique, Mauricio Soria, realizó para que «nuestros compatriotas sean trasladados finalmnte a un albergue en Iquique. La solidaridad y hermandad de nuestros pueblos traspasa fronteras», escribió el renunciado ex presidente  en su cuenta de twitter.

En otro mensaje, Morales lamentó la insensibilidad del Gobierno boliviano «que no permite que ingresen a Bolivia nuestros hermanas y hermanos, muy humildes, muchos jornaleros que han perdido por la pandemia su trabajo en Chile».