Por Virus Corona

El alcalde de Las Condes Joaquín Lavín, en medio de la pandemia y la cuarentena obligada con la cual Chile y los chilenos estamos  obligados a cumplir,  ha sido muy astuto al llenar el tiempo de ocio que se vive en muchos hogares chilenas para aparecer casi diariamente en la pantalla chica entregando cualquier tipo de opiniones o participando en foros. Este «esfuerzo» le ha valido subir fuertemente su aprobación en las encuestas, como lo señala la Cadem, publicada este lunes en Santiago.

Así Lavín obtuvo un 72% de aprobación en dicho sondeo, es decir subió otros 11 puntos con respecto a marzo pasado, consolidando al mismo tiempo su ventaja en la carrera presidencial del 2021-2022. La gente se preguntaba en redes sociales durante la cuarentena que «¿dónde estaba Lavín?», y la respuesta era «no, no está en las Condes, búsquenlo en la tele».

La subida del derechista Lavín le ha ayudado también a su amigo y «correligionario» el actual Mandatario Sebastián Piñera, para que pudiera volver  a una posición más digna en las encuestas como es el actual 22 por ciento de aprobación que tiene en Cadem. Esto no lo conseguía desde el día de inicio de la rebelion social,  el 18 de octubre pasado, a pesar de sus nuevas «piñericosas» como su visita con sesión fotográfica incluida  a la Plaza Baquedano recientemente criticada en todas las redes sociales.

Lavín es considerado en Las Condes un alcalde eficiente y creativo, donde el municipio tiene un alto nivel de ingresos (el más rico de Chile). Sin embargo esto no le abre todas las puertas en su futuro político porque no se olvida la gente de su paso por la Municipalidad de Santiago (entre el 2000 y el 2004), una comuna de mucho menores ingresos frente a Las Condes y con muchos problemas sociales, los que Lavín no pudo resolver durante su administración entre los años 2000 y 2004.

En la misma encuesta se revela que aparte de Lavín, solo el 28% de los chilenos se siente optimista respecto al futuro del país, la cifra más baja desde marzo 2014. Asimismo, solo el 7% considera buena o muy buena la situación del empleo, la cifra más baja desde marzo 2014 y 55% de los trabajadores siente mucho o bastante temor de perder el empleo a causa de la crisis.

Así como vemos, el Lavín de siempre con su cara de niño chico, con mucho en contra incluyendo su propia familia que está involucrada en política, como las deficiencias parlamentarias de su hijo, el diputrado Joaquín Lavín León y los repetidos escándalos de su nuera y alcaldesa de Maipú Cathy Barriga, aparece nuevamente en Chile como una segura alternativa y esperanza para ocupar el sillón presidencial de La Moneda.

Lavin es un personaje extraño que resurje de los fracasos como fue después que ocupara el cargo de ministro de Educación en el  primer gobierno de Sebastián Piñera.  Tras una deslucida actuación ministerial se le dieron «las cartas fáciles» para volver al barrio Las Condes donde se ha lucido gracias  a que tiene el presupuesto necesario para hacer «cositas» que le permiten afirmar más aún su futuro político.

En Santiago se le recuerda como el edil que instaló una piscina en el verano y una cancha de esquí en el invierno en el Parque Bustamante, pero que no resolvió ningun problema de una de las comunas más complicadas de Chile y, además,  porque vendió los derechos de gratuidad del uso del agua potable de esa comuna a la empresa Aguas Andina por 6.500 millones de pesos.

¿Estará capacitado para gobernar el país y resolver los problemas de Chile?