Por Jessika Krohne

La vida ha cambiado a un nivel nunca antes visto y hoy en día tenemos que aprender a convivir con los hijos y pareja en un mismo hogar, solos y sin la presencia de otros familiares o amigos. Hay que tratar de adaptarse a esta nueva vida y depender sin apoyo, convirtiendo la casa en un lugar de trabajo, estudio y de convivencia. A eso se le suma la ansiedad y la angustia por no saber qué va a pasar en el país y por no tener certeza hasta cuándo va a durar esto. 

El país exige tener a los niños encerrados y los colegios esperan que estos niños sigan con la misma carga académica como si asistieran normalmente al colegio; y por otro lado son los padres que tienen que equilibrar la carga académica, emocional y entretener a los niños mientras tienen que seguir laboralmente activos desde la casa. Es lógico que el sistema colapsa, ya que se deben realizar muchas actividades en un mismo lugar y uno cumplir con múltiples roles y en las mismas 24 horas del día. No se agregaron horas al día, pero si varias tareas a una misma jornada. 

Para enfrentar y adaptarnos a esta nueva situación que está viviendo el país y el mundo entero es necesario en primer lugar aceptar esta nueva situación y transmitir eso a nuestros niños. Si nosotros estamos en calma, los hijos también lo estarán.

Por otro lado, es importante mantener una rutina diaria de lunes a viernes, y relajar ese horario los fines de semana. Es fundamental poner el despertador para no perjudicar el ciclo del sueño y ducharse, vestirse y realizar la rutina que uno habitualmente realiza en circunstancias normales.

Hay que explicarle al niño que esto nos son vacaciones, sino que por la crisis sanitaria que vive el país, la vida ha cambiado por un tiempo. Es muy necesario conversar con los niños, contenerlos y aclararles sus dudas. Hacerlos parte de esta vida y explicarles con palabras que ellos entiendan lo que está sucediendo. 

Es esencial transmitirles a los niños que esto es una situación puntual. Tiene un fin; y después todo va a volver a la normalidad y seguro van a valorar mucho más las cosas que hacían antes.

A veces es necesario redistribuir los lugares de la casa y que todos puedan estar cómodos trabajando y tengan un lugar para disponer.  

Es bueno turnarse con la pareja y que cada uno esté a cargo de algunas asignaturas y momentos con los niños. Eso ayuda para darle espacio al otro y para que no esté siempre toda la familia reunida.  

Hay que aceptar que esto no es una situación normal, donde es inevitable que se produzca mucha tensión psicológica y conflictos más allá de lo habitual. Ahí ayuda hacer todos los días algo especial en la medida de lo posible. Por ejemplo, dejar los celulares a una cierta hora del día y preparar una cena en conjunto, donde todos participan y posteriormente poner un tema de conversación en la mesa.

Tratar de hacer todos los días o varios días a la semana algo especial, ayuda mucho para sobrellevar esta situación de una mejor manera.