El gobierno de Alberto Fernández pondrá en marcha, a partir de la próxima semana, un cronograma de «reapertura dosificada» de su espacio aéreo, con el objetivo de repatriar por la pandemia a buena parte de los casi 15.000 argentinos varados en distintos lugares del mundo.

Serán dos vuelos, como máximo, por día, y en principio el cronograma se extenderá hasta el final de la cuarentena. Según el diario La Nación, unas 500 a 600 personas se embarcarán en cada vuelo, todas tendrán como destino inicial el aeropuerto internacional de Ezeiza y entrarán de manera inmediata en la cuarentena que el Gobierno extendió hasta el 12 de abril.

Miami y Madrid, dos de las ciudades que concentran mayor número de argentinos varados, estarán en la primera línea. También otros destinos europeos y centroamericanos en los que aún quedan argentinos.

La iniciativa complementa los vuelos para traer argentinos que esta semana se concentraron en México, Cuba (hoy llega un vuelo desde La Habana con pasajeros y medicinas) y Perú, con el envío de vuelos comerciales de líneas extranjeras y chárters de aviones de la Fuerza Aérea, según cada caso.

«La parte aérea también la estamos ordenando y vamos autorizando determinados vuelos. En principio el ministerio de Salud quiere autorizar vuelos de países donde no hay zona de riesgo», dijo la  directora de Migraciones, Florencia Carignano, agregándose que «los argentinos que están en el exterior van a poder ingresar por unos corredores seguros y con un cupo por día», agregó la funcionaria.

En los vuelos, aclararon desde dos ministerios a La Nación  viajarán los grupos considerados de riesgo: mujeres embarazadas, niños y adultos mayores. Los controles -aseguran fuentes oficiales- serán más que estrictos.

Bajo la supervisión del Ministerio de Salud, se obligará a la cuarentena obligatoria en hoteles no solo a los ciudadanos capitalinos  sino además a quienes residan en la provincia de Buenos Aires. Para quienes vivan en otras provincias, el Ministerio de Transporte continuará con el sistema de viajes en buuses hacia cada destino desde Ezeiza, con controles de fiebre antes, durante y después de bajarse del colectivo. La comunicación con cada localidad es «permanente» y el control posterior a la llegada abarca a los más de 3000 repatriados que hoy cumplen la cuarentena en distintos puntos del país. «La idea sigue siendo un retorno dosificado para no saturar al sistema de salud», afirmaron desde el Gobierno.