Alemania: La tragedia democristiana se convierte en peligroso tema político europeo-alemán

Alemania: La tragedia democristiana se convierte en peligroso tema político europeo-alemán

Por Walter Krohne

La situación actual no es fácil para la democracia cristiana alemana que ha sido siempre, en toda la  posguerra y hasta hoy  una fuerza politica exitosa, que  fortaleció la unidad alemana y la de los alemanes con la creación de la hoy gran Alemania Federal moderna  tras lograr en 1990 la unidad de las dos ex estados germanos  surgidos en los años cuarenta, después de la Segunda Guerra Mundial,  y realizando aportes esenciales al desarrollo de la Europa comunitaria.

Sin embargo lo que vive hoy este partido –CDU– es un verdadero terremoto político grado mayor. Los analistas insertan el problema dentro de una crisis más complicada que vive la política alemana en general. En el recuerdo queda el  gran poder que llegó a tener su actual  líder Angela Merkel dentro del partido, frente a los alemanes en general y especialmente dentro de la Unión Europea. Hoy todo eso parece ser cosa del pasado. Lo mismo ocurrió con otros líderes como Helmuth Kohl, el arquitecto de la reunificación, sin olvidar al primer Canciller de la nueva Alemania, Konrad Adenauer,  en 1948.

La Unión Demócrata Cristiana alemana (CDU) se identificó desde su creación  con la derecha conservadora, pero Merkel,con mucho talento y sin temor, empujó al partido hacia el centro político, lo que se considera hoy como un gran avance porque con ello logró una Alemania mucho más justa económica y socialmente mejor y más sólida. Para Merkel los extremos son peligrosos y no permiten el bienestar que buscaban y siguen buscando los alemanes. Pero ahora, como las cosas han cambiado, cada vez más dirigentes y militantes anhelan recuperar los valores conservadores del partido. Esta decisión siguió a la crisis surgida en la CDU, tras elegirse un liberal como líder regional en Turingia (en el este del país) gracias a los votos de la populista de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD).

El caso Turingia cayó como una bomba en el mundo democristiano alemán. porque suscitó la renuncia de  Annegret Kramp-Karrenbauer a la Presidencia de la CDU; y no sólo eso, la recomendada por Merkel  renunció también a ser candidata a la Cancillería para las elecciones generales previstas para 2021. La idea de la actual Canciller era dejar al mando del partido a una política que le diera seguridad de que la línea centrista continuaría en la CDU. Al parecer Annegret Kramp-Karrenbauer se vio superada por los acontecimientos y se dio cuenta que no estaba a la altura para sustituír a Merkel.

Ahora está el problema de elegir cuanto antes un reemplazante en el liderazgo del partido, puesto por el cual se ha mostrado interesado el político conservador Norbert Roettgen (foto derecha), quien en rueda de prensa explicó que hoy estaba en juego «el futuro de la CDU» y que no solo se trata de un cambio al frente del partido. Subrayó que los conservadores tienen que posicionarse estratégicamente respecto al contenido de sus políticas para volver a cosechar votos en las urnas.

Roettgen fue ministro de Medio Ambiente y es un veterano dirigente de la Unión Demócrata Cristiana de Merkel y pide que el problema se resuelva antes del verano alemán (mayo a agosto). Agregó que era «impensable» postergar la decisión hasta diciembre, mes en que se iba a celebrar la próxima convención de la CDU, pero esta reunión ampliada se efectuaría el 25 de abril en Berlín, como se anunció ayer lunes. El dirigente que asuma allí el liderazgo será el próximo candidato conservador a la Cancillería en las elecciones de 2021.

Friedrich Maerz

Pero rápidamente a Roettgen le han salido al camino algunos competidores, como Friedrich Merz, rival histórico de Merkel en la CDU y representante del ala más derechista del partido. Hubo otras dos reuniones con otros interesados, como el actual ministro presidente de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, y el ministro de Salud, Jens Spahn. En todo caso Roettgen añadió que Angela Merkel seguirá siendo canciller hasta el fin de la presente legislatura, en 2021. «La canciller ha sido elegida», dijo y descartó que ella vaya a retirarse prematuramente una vez que se haya elegido al nuevo líder de la CDU.

Maerz es considerado un representante del ala conservadora del partido y había abandonado la primera línea de la política después que en 2002 Merkel, ya siendo presidenta del partido, asumiese el liderazgo del grupo parlamentario para convertirse así en la jefa de la oposición frente al Gobierno del socialdemócrata  Gerhard Schröder.

Hay que destacar que la Democracia Cristiana está en las «venas mismas» de muchos alemanes, aunque sin lugar a dudas ha bajado en cuanto a apoyo electoral. El primer gobierno democratico que hubo en Alemania (Federal) tras la Segunda Guerra Mundial fue liderado por el dirigente de la Unión Cristianodemócrata Konrad Adenauer, quien formó alianza con los liberales (FDP) y el desaparecido Partido Alemán (DP, conservador). Cuando la CDU/CSU volvió a ganar las elecciones 4 años más tarde, Adenauer mantuvo los mismos socios de coalición.

La CDU: un partido en busca de su identidad

Pero las malas noticias para la CDU no paran. El último domingo Angela Merkel  sufrió una dura derrota en la ciudad estado de Hamburgo (norte de Alemania), donde el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes se impusieron en la que fue la votación más importante este año en el calendario electoral germano. El SPD presentó a Peter Tschenscher como candidato a su propia sucesión como alcalde, lo que logró con un 37,5% de los votos tras los ecologistas, que consiguieron un 25,5%.

La CDU, por su parte, apenas logró el apoyo de un 11,5% del electorado. Este porcentaje está incluso por debajo del mal resultado logrado en la anterior cita con las urnas en Hamburgo, celebrada en 2015. Entonces conquistó el apoyo del 15,9% de los votantes. El del domingo fue el peor resultado histórico de la CDU en esta región del norte de Alemania.

Este mal resultado se explica también por la calidad de  Hamburgo, como ciudad portuaria, y que es un bastión del progresismo germano y en manos del SPD desde 2011. De allí salió el hoy ministro de Hacienda y vicecanciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz (ex alcalde hamburgués-foto derecha). A principios de 2018. Scholz puso la ciudad en manos de Tschentscher, a quien eligió a dedo como su sucesor.

Gracias a su victoria del domingo, Tschentscher puede reivindicarse como alcalde electo y quitarse por fin la etiqueta de «elegido a dedo» por Scholz. Además, sale elegido alcalde con una gran mayoría.

A Tschentscher se le veía festejar el domingo lo que los socialdemócratas llamaban una “noche magnífica”. Casi tan ganadores como Tschentscher y compañía ha podido sentirse también ahora la líder ecologista en Hamburgo, Katharina Fegebank. Su partido es el que, con diferencias, más ha crecido. De conseguir en 2015 un 12,3% de los votos pasó a contar el domingo con el apoyo de un 25,5% del electorado.

Catástrofe para la CDU y el anuncio del fin

Para la CDU, la velada electoral del domingo se integraba al viacrucis que padece el partido conservador en su origen y hasta ahora centrista. Agunos analistas hablan de una “tendencia negativa” que afecta a la CDU al parecer por falta de identidad. Los problemas de la sociedad alemana y mundial han cambiado y este partido no ha reactualizado algunos parámetros, ya sea económicos, ecológicos, de migración o de política exterior.

Lo cierto es que si hoy hubiera elecciones generales en Alemania, La CDU seguiría siendo el más votado, pero este apoyo parece estar menguando. Los sondeos le atribuyen una intención de voto que oscila entre el 26% y el 28%. Esos porcentajes están muy por debajo del 32,9% cosechado en las elecciones generales de 2017.

Tras los triunfos de la extrema derecha y los verdes, en octubre de 2018. en el estado federal de Hesse y las derrotas de los dos partidos de la Gran Coalición en Berlín -CDU y SPD- se encendiaron todas las luces rojas y alarmas para Merkel, quien  anunció el 29 de octubre que no iría a la reelección en las próximas elecciones federales y se retiraba  de la política, reconociendo indirectamente que su política para Alemania y Europa ya se estaba agotando.

La CDU (centroderecha) sufrió en Hesse (2018)  una de las mayores derrotas desde 1966, al obtener solamente un 27 por ciento lo que significó una pérdida de 11,3 puntos respecto de los comicios de 2013. Lo mismo le ocurrió al SPD que obtuvo 19,8 por ciento de los votos, con lo que perdió 10,9 puntos, el peor resultado en Hesse desde 1946.

Merkel, de 66 años de edad, es la mujer que dominó la política europea en los últimos 14 o 15 años y que ahora dice «adiós». Ella  declaró en Berlín que «es hora de abrir un nuevo capítulo. “No nací canciller, y de eso nunca me olvidé”, subrayó quien es considerada la mujer más poderosa del mundo, hija de un pastor protestante de la extinta Alemania oriental (Leer en Kradiario- edición Año 9 – Nº 1088 del 29.10.2018).

Justamente la Alternativa para Alemania (AfD), primer partido de oposición en el Bundestag (Parlamento) y ya presente en todos los parlamentos regionales alemanes, viene llevando adelante una feroz campaña en contra de Merkel, persiguiéndola e interrumpiéndola con silbidos en todos los mitines electorales desde 2017 y convirtiéndola en símbolo de la supuesta decadencia alemana. Hasta ahora, la AfD es un tabú en el paisaje político alemán, pero nadie se atreve a pronosticar qué podría pasar en un gobierno conservador después de Merkel.

El principio del fin de la era Merkel agrega aún más incertidumbre en una Europa sin liderazgos fuertes, con un brexit que ha permitido separar definitivamente al Reino Unido de la Unión Europea,  una Italia que desafía los estrictos criterios de la moneda común y una Europa del Este cada vez más volcada al autoritarismo nacionalista al estilo del húngaron Viktor Orbán.

Merkel, nacida el 17 de julio de 1954 en Hamburgo hija de un pastor evangélico , vivió desde los tres años en la República Denocrática Alemana (hoy desaparecida). Llegó a la política con la caída del Muro de Berlín, en 1989, para convertirse un año después en ministra de la Mujer y de Juventud del Gobierno de Helmut Kohl (1982-1998) y en el 2000 en presidenta de la CDU.

Con una mente analítica, fría y con disciplina luterana, esta doctora en física se convirtió en 2005 no solo en la primera mujer en gobernar el país, sino también en el primer dirigente político procedente del este de Alemania.

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