La diplomacia de Europa lleva movilizada todo el fin de semana para intentar salvar el moribundo acuerdo nuclear iraní, que Teherán anunció que dejará de cumplir para aumentar el enriquecimiento de uranio. Los movimientos diplomáticos se suceden en Bruselas y las principales cancillerías europeas para contener la respuesta iraní al asesinato del general Qasem Soleimani .

Los embajadores europeos ante la Unión Europea se reunieron este lunes para seguir la situación en Oriente Medio después de que el nuevo «canciller» europeo, el español Josep Borrell, invitara a Bruselas al canciller iraní Mohamad Javad Zarif. Borrell pidió el domingo a Zarif que no cerrara totalmente la puerta del acuerdo nuclear y este lunes lamentó los últimos pasos iraníes.

El comunicado de la diplomacia europea expresa la “profunda preocupación (europea) por el reciente incremento de las confrontaciones violentas en Irak, incluyendo el asesinato del general Quassem Soleimani”. Aunque esa es la respuesta común europea, los enfoques no son idénticos. Francia  no llegó a condenar el asesinato del general iraní y sí expresó “su preocupación por las actividades desestabilizadoras” de las fuerzas que comandaba Soleimani. Londres llegó a decir que “no lamentará su muerte”.

A pesar de las diferencias de enfoques entre las diplomacias europeas, Borrell tiene el respaldo de los 28 países del bloque para que intente contener a Teherán e incluso mediar y para su invitación a Zarif. En un comunicado conjunto emitido ayer domingo, Berlín, Londres y Paris (las tres capitales signatarias del acuerdo) pidieron a Irán que retire las medidas contra el acuerdo nuclear, después de que Irán anunciara que no respetará los límites de enriquecimiento de uranio.

Angela Merkel,Emmanuel Macron y Boris Johnson piden a Irán “que retire las medidas que no son acordes con el acuerdo nuclear”. Ese acuerdo, de 2015 y que se negoció entre Teherán, las tres capitales europeas, Washington, Moscú y Beijing, es papel mojado desde que Donald Trump retiró a Estados Unidos del mismo y volvió a imponer sanciones contra Teherán. Trump no hace ningún esfuerzo para arreglar un poco las cosas y amenazó a Irak con “sanciones jamás vistas” y advirtió que “Irán jamás tendrá armas nucleares”.

El acuerdo ofrecía a Irán la eliminación de las sanciones a cambio de restricciones a su desarrollo nuclear para prevenir que pudiera dotarse de armamento atómico. Según fue confirmando en cada informe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Irán fue cumpliendo su parte escrupulosamente hasta que Estados Unidos se retiró del acuerdo y volvió a la política de sanciones tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Desde entonces los europeos intentan, con poco éxito, que Irán siga respetando el acuerdo.

El comunicado de Merkel, Macron y Johnson también exige a la dirigencia iraní que no lleve a cabo “más acciones violentas o las apoye” y recuerda que “es crucial desescalar. Por eso pedimos a todos los actores implicados que muestren la mayor contención y responsabilidad”. Europa esperará ahora a que la Agencia Internacional de la Energía Atómica verifique las actividades nucleares iraníes.

Los europeos también recuerdan que las reacciones al asesinato del general Soleimani, como la exigencia iraquí para que Estados Unidos retire a sus tropas de su territorio, pueden dañar la lucha contra el ISIS (Estado Islámico). La OTAN suspendió el fin de semana su misión de entrenamiento de las fuerzas iraquíes.

Al grito de “revancha”, “muerte a América” y “la venganza está cerca”, una multitud marchó este domingo por las calles de Bagdad, Kerbala y Najaf para dar el último adiós Qasem Soleimani y Abu Majdi Al Mujandis,  los dos comandantes chiíes, uno iraní y el otro iraquí, asesinados en la madrugada del viernes por orden del presidente estadounidense, Donald Trump.

Estos crímenes amenazan con desestabilizar todo Oriente Medio y condenan a Irak a ser escenario de un enfrentamiento armado entre Estados Unidos y las milicias proiraníes.

“No los olvidaremos”, gritaban decenas de miles de personas, muchas de ellas con trajes de milicianos, que recogían el sentir de una parte de la población que les agradece, entre otras cosas, su liderazgo en la lucha contra el Estado Islámico.

No comparte el mismo sentimiento otro sector de la población iraquí que no sólo ve con desconfianza la cada vez mayor intervención iraní, sino que critica el poder que han ganado las milicias, especialmente las que apoya Teherán.

En la plaza Tahrir de Bagdad, donde miles de iraquíes protestan desde octubre contra la corrupción del sistema político y la intervención extranjera –tanto estadounidense como iraní–, se apunta a algunas de estas milicias como responsables de la represión que ha matado a unos quinientos manifestantes.

 Muchos tienen miedo, especialmente porque Irak sea el escenario donde Irán y Estados Unidos salden sus disputas. La creciente tensión llevó ayer a la OTAN a suspender el programa de formación de las fuerzas de seguridad iraquíes, y EE.UU. hizo lo mismo.

Nadie duda de la venganza iraní, aunque tampoco nadie se aventura a precisar el dónde y el cuándo. Irán sabe que el ejército estadounidense es muy superior, pero tiene muchos aliados, grupos armados que forman un “eje de resistencia” desde Irak hasta el Mediterráneo y que cuenta también con apoyos en el norte de Yemen. Tanto Israel como Arabia Saudí, principales aliados de EE.UU. en la región, están amenazados por estas milicias. El estrecho de Ormuz, por donde circula un 20% del petróleo mundial, también es un objetivo que  mencionan los dirigentes de los Guardianes de la Revolución. Irán atacó en junio a un par de petroleros en esa zona y en septiembre atacó con drones la principal refinería saudí.

Mientras tanto, la presión social y política contra la presencia militar estadounidense en Irak sigue en aumento. El Parlamento tiene programada para hoy una sesión extraordinaria para discutir, precisamente, la presencia de estas tropas.

El asesinado por Trump (foto derecha), era el arquitecto de la expansión iraní por Oriente Medio. Como líder de la fuerza Al Quds, brazo exterior de los Guardianes de la Revolución, respondía directamente ante el líder supremo Ali Jamenei.

Durante el funeral en Bagdad se sucedieron los cánticos contra “América, el gran Satán”. Entre la multitud había muchos milicianos de Kataeb Hizbulah, la milicia que lideraba Abu Majdi al Mujandis y que es una de las más importantes del Frente de Movilización Popular, la organización que vertebró la lucha contra el Estado Islámico. En este frente hay decenas de milicias chiíes, y muchas tienen el apoyo de Irán.

 

El general Soleimani, Haj Qasem, como se le conoce en Irán, frecuentaba mucho Bagdad desde el inicio de las protestas, a principios de octubre. El descontento con la estructura del Estado, heredada de la invasión estadounidense del 2003, iba en aumento, especialmente en la comunidad chií, la más numerosa. La corrupción, la desigualdad y la división sectaria son las principales quejas de la población, que exige un nuevo gobierno formado por tecnócratas independientes de Washington y Teherán.

Soleimani viajaba con tanta frecuencia a Bagdad que no era costumbre que Al Mujandis, considerado el iraquí más cercano a Irán, lo recibiera en el aeropuerto. Pero no fue así el pasado viernes. “El mártir Soleimani –dijo un miembro de la administración iraní–era un invitado oficial del Gobierno iraquí cuando un país extranjero que está ilegalmente allí cometió el crimen”. Ambos comandantes iban en una caravana de dos coches junto con otras ocho personas cuando fueron alcanzados por un misil lanzado desde un dron estadounidense.

El primer ministro en funciones, Adel Abdul Majdi, que ayer asistió al funeral al lado de muchos políticos y comandantes de las milicias, aseguró que el “asesinato” habla de una “flagrante violación de las condiciones que autoriza la presencia militar estadounidense en Irak”.

Al funeral también asistió Haider al Amiri, otro hombre cercano a Soleimani y líder de la Alianza Fateh, partido que fue el segundo más votado en las elecciones del 2017 y que posiblemente, en ausencia de Al Mujandis, tendrá ahora un papel aún más relevante. Ayer prometió expulsar a Estados Unidos de Irak.

Al Mujandis fue enterrado en Kerbala, en el mausoleo del imán Husein. Soleimani lo será hoy en su ciudad natal, Kermán, después de un recorrido que lo llevará primero a Mashad y Teherán.

¿Apruebas la política internacional de Donald Trump?

El presidente iraní, Hasan Rohani, advirtió el último sábado de que Estados Unidos será testigo de “las consecuencias” del asesinato del comandante Qasem Soleimaní de la Guardia Revolucionaria “no solo hoy sino a lo largo de los años venideros”.

“Los estadounidenses no se dieron cuenta del gran error que cometieron (…) Sin duda EE. UU. es hoy mucho más odiado (que antes) entre la gente de Irán e Irak”, dijo Rohani durante una reunión con la familia del comandante fallecido.

El embajador permanente de Irán en la ONU, Majid Takht-Ravanchi, aseguró este viernes que la muerte del comandante de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución iraní (IRGC), el general Qasem Soleimani , es un “acto de guerra” y sentenció que habrá una “dura venganza”.

“No podemos cerrar los ojos ante lo que sucedió anoche. Definitivamente habrá venganza, una dura venganza”, subrayó el diplomático en una entrevista con la cadena estadounidense CNN. Ravanchi señaló que con el ataque con drones contra el vehículo en el que viajaban Soleimani y el vicepresidente de las milicias chiíes iraquíes Multitud Popular, Abu Mahdi al Mohandes, Estados Unidos comenzó una “guerra militar”.

 “Entonces, ¿qué más se puede esperar de Irán? No podemos quedarnos en silencio. Tenemos que actuar y actuaremos”, afirmó el embajador, quien defendió que la respuesta para una “acción militar es una acción militar”.

Después del ataque en Bagdad, el líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, aseguró hoy que quienes asesinaron a Soleimani se enfrentan a una “dura venganza”.

En un comunicado publicado por medios oficiales persas, el ayatolá Jamenei culpó a la “gente más cruel de la tierra” del asesinato del “honorable” comandante que “luchó valientemente durante años contra los males y los bandidos del mundo”.

El general Soleimani era el encargado de las operaciones fuera de Irán de los Guardianes de la Revolución y estuvo presente sobre el terreno en Siria y en Irak, supervisando a las milicias respaldadas por Teherán en ambos países árabes.