Por Gonzalo Mingo Ortega

La semana futbolística recién pasada tuvo todos los ingredientes necesarios para un guion de otra película chilena, que esté relacionada con el futbol. Los actores ya están y la trama también, solo falta el desenlace final, que, para unos es muy predecible y fantástico, en cambio para otros lo contrario, incierto y además trágico, sin perder de vista que esto es solo futbol.

Veamos, el sábado en el Estadio Monumental, 40.000 hinchas colocolinos y varios millones por televisión presenciaron una fiesta total y completa. El partido entre ColoColo 3 ante su archirrival U. de Chile 2 respondió con creces a las expectativas que origino este clásico del balompié chileno. Quizás el futbol no fue lo más importante, pues había en el colectivo, una necesidad y urgencia para que Esteban Paredes convirtiera el récord histórico de los mentados 216 goles en torneos de primera división del futbol chileno,  superando así los 215 del gran Francisco “Chamaco” Valdés. Lo admirable de este hito es que la producción goleadora de Paredes, fue aumentando con los años pues del 2011 a la fecha, convirtió 150 tantos el (70%), o sea después de los 31 años, puntualizando que, generalmente la actividad goleadora de un futbolista es entre los 20 y 30 años.  

Por Colo Colo fueron cuatro los personajes claves o «los jovencitos de la película» que protagonizaron la fiesta. Un Tanque (Paredes), que pasa a la historia, un Comandante (Salas), el técnico mantuvo sus convicciones y supero el mini “amotinamiento” de Jaime Valdés por no ser titular, un Almirante (Barroso) que fue el que le pego el ultimo espolonazo a la nave azul cuando el pleito terminaba y por ultimo un Pajarito (Valdés) que dejando su “amurramiento“ de lado por no empezar jugando, entró en el segundo tiempo y con su mejor cara y gran talento cambio el tramite del partido agarrando la conducción del equipo mejorando así el rendimiento de los actores secundarios.           

En la vereda de al frente U. de Chile no logró superar los fantasmas, ni la mala suerte, y finalmente se hundió no pudiendo mantener su nivel de juego de la primera etapa, situación que se repite fecha tras fecha en la tienda azul. Cuando no es un jugador que falla, es un mal arbitraje, o un técnico que esta por irse, en fin esta vez fue su portero Fernando de Paul que cometió un error de un principiante, provocando un tiro de esquina innecesario, del cual salió el tercer gol del Cacique. Después vino la celebración alba por el triunfo y en el podio Esteban Paredes celebrando su conquista histórica, no falto nadie en la foto, compañeros, dirigentes, familiares, incluso hasta el propio Chamaco estuvo presente, través a travez de las pantallas del estadio.

Al terminar este comentario, solo puedo reiterar mis felicitaciones al club U. Católica, que cada vez está jugando mejor, tal es así que en dos partidos ha convertido 9 goles y le han anotado uno. El último domingo en el 5×0 ante  Cobresal convirtieron cinco jugadores distintos (Sáez, Puch, Pinares, Buonanotte y Fuenzalida), queda demostrado así la dinámica y libertad para que cualquiera puede llegar al gol. Quedan siete fechas para el final del torneo. Si se dan ciertos resultados el domingo 20 de Octubre, U. Católica puede ser campeón ante ColoColo y dar la vuelta olímpica en San Carlos, y ser los buenos de la película. En el fondo de la tabla están, U de Concepción, U. de Chile, Iquique, Antofagasta y algún otro cuadro que pueda sumarse al reparto de este amargo final. Lo único que les puedo adelantar es que, “el asesino, no es el mayordomo”.