Por Walter Krohne

La confrontación será mundial este fin de semana en “el escenario” que se ha levantado en la ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta. El multimillonario británico Richard Branson organiza allí un concierto de ayuda para Venezuela la noche del viernes en el lado colombiano de un puente fronterizo donde EE UU pretende aprovechar ese momento para  ingresar a territorio venezolano con los suministros que se necesitan en ese país, pero que  están bloqueados por contenedores que fueron colocados en el puente fronterizo por orden de Nicolás Maduro, el presidente chavista.

Maduro tampoco se ha quedado tranquilo y sin anuncios, porque igualmente intervendrá  en los ya bautizados “conciertos rivales” en territorio  fronterizo y en la otra parte del puente, pero con conjuntos venezolanos-latinoamericanos y con el  eslogan “Para la guerra nada” y “Fuera manos de Venezuela”.

El mandatario chavista también entregará ayuda humanitaria venezolana al “sufrido y empobrecido pueblo colombiano”, intentando darle vuelta la mano a los presidentes que estarían presentes en la frontera y que desean “ayudar” a resolver los problemas de Venezuela, como el chileno Sebasrtián Piñera y el colombiano Raúl Duque, ambos interesados en pasar a la historia como los nuevos “Bolívares” (Por Simón Bolívar”) contemporáneos.

Sin embargo, simplemente ambos mandatarios  se arriesgan a hacer el soberano ridículo al mostrar su lealtad indeclinable con el estadounidense Donald Trump, sin pensar primero en los propios intereses nacionales. Esto por el lado occidental, porque por el  lado oriental observarán detenidamente la operación desde más lejos China, Rusia, Irán y Turquía, los  cuatro aliados que apoyan a Venezuela. China es además un importante mercado para los latinoamericanos y especialmente de Chile, lo que parece no importarles ni  a Piñera ni menos a su canciller Roberto Ampuero.

Los presidentes Sebastián Piñera, Iván Duque de Colombia y otros más encabezarán la entrega de ayuda humanitaria a Venezuela.

El escenario, así planteado y pensado, puede llegar a complicar mucho más la situación que pretender hallar una solución pacífica a la crisis venezolana y puede llegar a tener implicaciones significativas para el futuro de Venezuela, justo cuando Maduro reclama conjuntamente con Juan Guaidó el control del poder en el país petrolero. Pero todo esto no le interesa tampoco a Piñera.

El problema más delicado y serio es que por el lado venezolano hay soldados, milicianos y misiles enviados por las fuerzas leales a Maduro, cuya legitimidad fue desafiada en enero cuando el líder opositor Guaidó  se declaró presidente interino durante grandes manifestaciones contra el gobierno.

En estos aviones militares transportaron la ayuda humanitaria para Venezuela de EE UU.

En el lado colombiano, hay centenares de camarógrafos y reporteros de medios de comunicación de todo el mundo para captar imágenes que serán históricas y que explicarán de cómo ingresarán a territorio venezolano los  camiones llenos de suministros transportados en aviones militares estadounidenses C-17 a Cúcuta. Guaidó no ha sido capaz de explicar de cómo llegará la ayuda a Venezuela. ¿No conllevaría esta maniobra un riesgo para la seguridad de toda esa región fronteriza?.

Ya lo advirtió Trump, el amigo de Piñera,  a los militares venezolanos: “Lo perderán todo si siguen siendo leales a Maduro y si obstaculizan el ingreso de los camiones con ayuda a Venezuela”. Para Trump y Guaidó el 23 de febrero es la fecha límite para la entrada de la ayuda.

Trump dijo en Miami que los soldados  venezolanos  no encontrarían “refugio, salida ni solución” si no aceptaban la oferta previa de amnistía por parte de Guaidó para quienes no fueran encontrados culpables de crímenes contra la humanidad. “Buscamos una transición pacífica de poder, pero todas las opciones están abiertas”, dijo Trump.

En Cúcuta, una ciudad de 750,000 habitantes, agobiada por la masiva migración venezolana que ha fluido a través de su frontera por años, espera muy nerviosa la llegada de cien mil personas adicionales como espectadores del concierto de Branson y también muchos expectadores que desean ver como termina este choque militar-político y musical.

Este es el puente en medio del grave conflicto.

Los funcionarios estadounidenses dicen que Cúcuta es el punto de partida de una operación que romperá la frontera de Venezuela con la ayuda humanitaria de todos los lados, también en otros lugares de reunión en Brasil y la isla de Curazao. Pero los planificadores no han podido decir cómo lo harán. El domingo, los oficiales de la oposición venezolana repartieron volantes en el Puente Internacional Simón Bolívar, donde miles de venezolanos desesperados cruzan cada día para comprar alimentos o emigrar a otros lugares de América del Sur.

Los líderes en Cúcuta insisten en que los soldados venezolanos que vigilan los cruces fronterizos aceptarán la ayuda alimentaria, motivados por el hambre de sus propias familias. Pero los venezolanos que viven en el lado colombiano de la frontera expresaron dudas.

“No los dejarán pasar”, dijo Víctor Mora, un venezolano sentado cerca de la frontera con los ocho miembros de su banda de salsa, quienes asintieron con la cabeza. “La estructura militar los tiene realmente adoctrinados. Tienen miedo de desobedecer “.

Venezuela: ¿llegará EEUU  hasta las últimas consecuencias?

Una cosa es desear que un conflicto se resuelva por las buenas y otra muy distinta es lo que realmente vaya a suceder este fin de semana.

Para algunos analistas la “guerra” es una posibilidad remota, porque sería una cuestión militar externa, en este caso de EE UU, para acabar con la resistencia venezolana. Esto ya ha ocurrido muchas veces en la historia, porque tras la ocupación se inician largas y duras conversaciones de paz.

Este extremo del conflicto todavía es evitable, pero ya está listo para ser ejecutado si Maduro no logra zafarse de sus captores políticos para irse al exilio dorado. Pero también está el tema de si  los militares venezolanos se logran zafar de sus captores ruso-cubanos.

Ivan Duque coordina con Donald Trump la “Operación Cúcuta”

Iván Duque terminó de convencer a Trump que si Maduro permite que ingrese la ayuda a Venezuela este fin de semana,  habrá reconocido a Juan Guaidó como presidente y caería por su propio peso. Si no permite que ingrese, Colombia y EE UU considerarían que Venezuela incurrió en un delito de lesa humanidad. Esta es la estrategia y punto.

No hay que olvidar tampoco que en Venezuela operan la guerrilla colombiana (ELN y escisiones de las FARC), las mafias mineras brasileñas, el fundamentalismo islámico (Hezbollah), entre otros. Además, se constituyó el Cartel de Los Soles, un grupo de generales señalados por la DEA como distribuidores de droga al aprovecharse de la ubicación geográfica de Venezuela como disparadero ideal hacia Europa y Estados Unidos. En cuanto al aparato estatal, la corrupción impide que no solo los alimentos o las medicinas lleguen a la población sino que servicios como el agua o la luz sean igual de escasos.

Esta tragedia ha permitido la emigración de cuatro millones de venezolanos que está repartidos por el mundo.

Es cierto que el régimen de Maduro es ilegítimo porque perdió la legitimidad al convocar elecciones con los principales partidos opositores proscritos, con más de cuatrocientos presos políticos, sin garantías electorales mínimas, que fueron  convocadas por una Asamblea Nacional Constituyente sin opositores y un Parlamento en manos de la oposición.

El epílogo de esta historia comenzará a conocerse en tres días más.