El cambio climático reducirá los rendimientos de los cultivos y el valor nutricional, además de ampliar los rangos de insectos que se propagan por la enfermedad, son las predicciones anunciadas en reiteradas ocasiones, pero ahora se ha estudiado también  los efectos del calor sobre la inmunidad frente a la gripe (*).

La Universidad de Tokio, en una nueva investigación en ratones ha estudiado los efectos de las olas de calor sobre la inmunidad a la gripe, que se define como una “respuesta inmune del cuerpo humano” a este mal infeccioso, cuya consecuencia podría ser cómo el cambio climático puede afectar al futuro de las vacunas y la nutrición.

Los científicos alojaron a ratones hembras adultas jóvenes y saludables, ya sea a temperatura de frío de refrigerador (4 grados), temperatura ambiente (22 grados) o temperatura de la ola de calor (36 grados).

Cuando se infectó con la gripe a los ratones, el sistema inmunológico de los roedores en las salas calientes no respondió con eficacia, comprobándose en una primera instancia que este virus, que  sobrevive mejor en aire seco y frío, por lo que generalmente infecta a más personas en invierno, en temperaturas cálidas el sistema inmunológico de los ratones en las salas calientes no respondió con eficacia.

A su vez, las bacterias que viven en el intestino, y que son considerados  cada vez más importantes para la salud, se mantuvieron normales en los animales que estaban en cuartos calientes.

En particular, los ratones expuestos a altas temperaturas comieron menos y perdieron el 10% de su peso corporal dentro de las 24 horas de haberse trasladado a las habitaciones calientes. Su peso se estabilizó el segundo día y luego los roedores se infectaron al respirar el virus de la gripe en vivo en su octavo día de exposición al calor.

Los ratones que viven en temperaturas de ola de calor podrían tener una respuesta inmunitaria normal si los investigadores les proporcionaba nutrición complementaria antes y después de la infección. Los científicos dieron a los ratones glucosa (azúcar) o ácidos grasos de cadena corta, sustancias químicas producidas naturalmente por bacterias intestinales.

¿Cuánto afecta el calor al comportamiento del virus y de la vacuna?

“¿El sistema inmunológico no responde al virus de la gripe tal vez porque el calor cambia la expresión de los genes? ¿O tal vez porque los ratones no tienen suficientes nutrientes? Necesitamos hacer más experimentos para comprender estos detalles”, plantean los investigadores japoneses.

Los resultados pueden arrojar luz sobre la desafortunada experiencia de enfermar nuevamente mientras te estás recuperando de una patología. “Las personas a menudo pierden el apetito cuando se sienten enfermas. Si alguien deja de comer el tiempo suficiente para desarrollar un déficit nutricional, eso puede debilitar el sistema inmunológico y aumentar la probabilidad de enfermarse nuevamente”, señalan.

Los científicos están planificando nuevas investigaciones para comprender mejor los efectos de la temperatura y la nutrición en el sistema inmunológico, incluidos experimentos con ratones obesos, inhibidores químicos de la muerte celular y diferentes niveles de humedad.

(*) Informe de Europa Press y distribuido desde Roma por Other News.