Por Andrea Bustos C.

Violaciones, torturas, extracción de dientes y simulacros de fusilamiento son parte de las acciones que habrían sido cometidas en el Regimiento Arica de La Serena en 1973. El oficial al mando de la unidad militar era el coronel (r) Ariosto Lapostol Orrego, y su ayudante, el entonces teniente Juan Emilio Cheyre. Ambos fueron notificados, este jueves, de su procesamiento como autores del delito de tortura contra 24 personas, entre ellas, dos mujeres, entre septiembre y diciembre de 1973.

Cheyre, que fue Comandante en Jefe entre 2002 y 2006, se hizo conocido como el general del nunca más, pues fue quien reconoció al Ejército como violador de derechos humanos durante la dictadura cívico militar de Augusto Pinochet. Este jueves, el oficial llegó a la Brigada de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones para ser informado de la situación y, posteriormente, se le notificó de forma oficial de su detención en el 34° Juzgado del Crimen de Santiago, para luego ser trasladado al Batallón de Telecomunicaciones en Peñalolén, donde debe permanecer detenido.

Junto a Cheyre, fueron procesados también los ex oficiales Jaime Ojeda Torrent, Mario Larenas Carmona y Ariosto Laspostol Orrego, este último será notificado en su hogar y tendrá el beneficio de libertad previo pago de una fianza de tres millones de pesos.

Hasta la Brigada de Derechos Humanos de la PDI llegó el abogado Cristián Cruz, representante de tres de las 24 víctimas. El jurista comentó que no hay dudas de la responsabilidad de Juan Emilio Cheyre y que, con este procesamiento, se ha caído la imagen de buen hombre que tenía el militar.

“El fraude de etiqueta que se ha construido durante todos estos años de un hombre bueno, pulcro, ha caído. El muro se ha derribado y por fin las víctimas han visto la luz en su larga lucha”, indicó Cruz.

Además, el abogado dijo que “para nosotros era un hecho inequívoco que esto iba a suceder, siempre lo dijimos. Los medios de prueba son contundentes, numerosos. Esta es una investigación seria en la que ha colaborado también la Brigada de Derechos Humanos de la PDI, que ha tenido un rol fundamental en los peritajes del Servicio Médico Legal, con documentos emanados del propio Ejército, con declaraciones de militares que responsabilizan al señor Cheyre”.

Esta investigación se inicio luego de que Nelson Rodríguez Santander y Nicolás Barrantes Alcayaga presentaran una querella contra el militar en retiro por torturas, acusación por la que Cheyre fue interrogado, negando su participación. Sin embargo, testimonios que vienen desde el interior del Ejército han sido claves para determinar que Cheyre sí participó en los hechos.

A partir del sábado, la defensa del excomandante en jefe y de los otros tres oficiales podrán apelar, proceso que deben realizar en la Corte de Apelaciones de La Serena, pues fue el ministro en visita extraordinaria para causas de derechos humanos Vicente Hormazábal, de la Corte de La Serena, quien dictó la resolución.

El abogado Roberto Ávila, representante de Hugo Toledo Pérez, una de las 24 víctimas, también se manifestó satisfecho y dijo que estarán presentes en las instancias apelatorias para pedirle a la Corte que ratifique la decisión.

“El proceso acredita largamente que todo es efectivo, la defensa tendrá una ardua tarea si pretende desmentir un proceso donde se han acumulado tantos antecedentes, de tan diversa naturaleza, informes del Servicio Médico Legal, declaraciones de prensa de aquellos años, declaraciones de testigos. Realmente los hechos, a nuestro juicio, están más que acreditados y esperamos que la Corte de La Serena así lo confirme”, comentó Ávila.

Si bien los imputados no se refirieron a esta situación, al llegar a la Brigada de Derechos Humanos, el ex comandante Jaime Ojeda gritó alegatos a la prensa. “¡Los terroristas de izquierda me están metiendo preso, los terroristas de izquierda ganan aquí, y van a ganar millones por habernos procesado, han logrado la victoria!”, dijo.

Al respecto, Marcos Barrantes, sobrino de Nicolás Barrantes, una de las primeras víctimas en interponer la querella, se manifestó muy molesto con estos dichos, pero no sorprendido: “Los terroristas fueron ellos, ellos mataron chilenos, nosotros no, nuestros familiares no mataron nunca a nadie, solo tuvieron un pensamiento distinto a los de ellos. Los hechos están claros, los que mataron, los que torturaron, los que hicieron desaparecer gente fueron ellos, no nosotros”.

En noviembre de 2018, Cheyre fue condenado a tres años y un día de libertad vigilada por el delito de encubrimiento en el caso Caravana de la Muerte, decisión que fue tomada por el ministro en visita Mario Carroza, por lo que esta no es la primera causa de este tipo en la que se le acusa.

(*) La autora de esta nota es columnista de la Radio de la Universidad de Chile.

Las condenas y nuevas acusaciones (otros aportes)

Inmediatamente después que el ministro en visita Mario Carroza condenara al excomandante en jefe del Ejército (2002-2006), general (R) Juan Emilio Cheyre, en noviembre de 2018, el comentario obligado en el Palacio de Tribunales era que “faltaba un caso más”. Y este jueves el ministro en visita en casos de DD.HH. en el norte del país, Vicente Hormazábal, procesó al exjefe castrense.

A tres meses de la sentencia que lo declaró culpable de encubrimiento en el caso Caravana de la Muerte, llegó el encausamiento a Cheyre por parte de Hormazábal , quedando detenido en el Regimiento de Policía Militar, en Peñalolén.

El procesamiento del ministro en visita responde a la investigación sobre la eventual aplicación de tormentos a detenidos en el Regimiento Arica, ubicado en La Serena, entre el 11 de septiembre y el 24 de noviembre de 1973. Además de Cheyre fueron procesados como autores los exoficiales de Ejército Ariosto Lapostol Orrego, Jaime Ojeda Torrent y Mario Larenas Carmona.

Según el procesamiento dictado por el juez Hormazábal, en la investigación se logró establecer que en el regimiento militar hubo “interrogatorios y torturas correspondientes a los distintos detenidos”, a cargo de la llamada “Sección II”.

Este grupo fue liderado por “el comandante del regimiento (Ariosto Lapostol), en coordinación con su ayudante, el teniente Juan Emilio Cheyre Espinosa, quien, a decir de varios miembros del Regimiento y de la misma ‘Sección II’, quedó a cargo de ésta y es sindicado por varios denunciantes como autor directo de los interrogatorios y torturas”.

En el procesamiento, el ministro relató una serie de testimonios que situaban a los inculpados en el lugar de los hechos. En el caso de Cheyre, el magistrado dio cuenta de al menos cinco testimonios que lo identificaron.

Dos de ellos lo entregaron Nicolás Fuentes Rivera y Nibaldo Pastén Vega. El primero dijo que al llegar a la guardia “veo la presencia del teniente Cheyre y al mirarlo éste me increpó (…) se cambió de lado y detectó nuevamente mi mirada, por esta razón ordenó a dos soldados conscriptos que me sacaran al patio interior, uno por cada lado, en ese momento el teniente Cheyre tomó un palo y comenzó a golpearme en las pantorrillas, parte posterior del muslo y espalda”.

En tanto, Pastén sostuvo que “veníamos atados de las manos desde Ovalle, pero al llegar al Regimiento nos desataron. En ese momento una persona pregunta por mí (…) recibo un golpe con su arma en la boca, un culatazo (…). Supe posteriormente que esa persona que me pegó era Cheyre”.

Las fechas

Otro de los argumentos entregados por el juez Hormazábal en el procesamiento dice relación con las labores que Cheyre realizaba ese año en La Serena. Según el exgeneral, durante su estadía desarrollaba labores de producción y planificación regional, alejándose de funciones “operativas”. Sin embargo, el juez advierte que estas labores habrían sido desarrolladas cuando era capitán, “grado que obtuvo a partir del 1 de diciembre de 1973, de tal manera que no se refiere al período que abarca los cargos que en la resolución se le hacen (septiembre-noviembre del 73)”.

El abogado de Cheyre, Jorge Bofill, emitió un comunicado en que señaló que “rechazamos categóricamente el contenido de la resolución, por cuanto don Juan Emilio Cheyre nunca participó en los hechos que son materia de dicha resolución”.

Anunció que “recurriremos ejerciendo todos los derechos que correspondan. Demostraremos, como lo hemos dicho siempre, que don Juan Emilio Cheyre es completamente inocente. Jamás cometió los hechos que se le imputan”.

La apelación al procesamiento debería presentarse entre este viernes y el sábado ante la Corte Marcial. El juez Hormazábal explicó que se siguen investigando denuncias por torturas en el regimiento.

El caso de Marcos Barrantes

Nicolas Barrantes contando la historia de su hermano Marco Barrantes, una de las víctimas de la Caravana de la Muerte. las BArrantes

Acusan a Juan Emilio Cheyre de torturador en 1973: “Me golpeó, me torturó, me pateó, me preguntaba”, declaró Nicolás Barrantes el hermano de la víctima fatal por torturas de ¿Cómo te trató Cheyre?, es el que le pega a todos” le dijo otro preso a Nicolás Barrantes, joven de entonces 17 años, que en 1973 permaneció detenido y que fue, según él, torturado por el ex comandante en Jefe del Ejército (en entrevista con El Desconcierto en 2016.

Nicolás Barrantes tenía 17 años en 1973. Es hermano de Marco Barrantes, una de las 15 víctimas de la Caravana de la Muerte, a cargo del  fallecido Sergio Arellano Stark durante su paso por La Serena.

Hoy Nicolás tiene 59 años, y este domingo 12 de junio denunció en una entrevista de Informe Especial, en TVN, haber sido víctima de torturas por parte del ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre.

En la emisión, Barrantes mencionó una conversación que tuvo al ser detenido, cuando uno de sus compañeros le preguntó: “¿Cómo te trató Cheyre?, es el que le pega a todos”. Este le respondió: “Entonces él fue el que me golpeó, me torturó, me pateó, me preguntaba”.

El hombre señaló que con el paso de los años, descubrió que su torturador era Juan Emilio Cheyre “Ahí fui asociando y después con el tiempo vi fotos de él, la boca es inconfundible, después escuché su voz por la televisión. Es la misma persona que a mí me torturó en el Regimiento de La Serena”,aseguró.

El de Nicolás Barrantes no es el único testimonio, lo respalda también la simpatizante mirista Cecilia Marchant, quien dijo que al momento de ser detenida en 1973, “entró Cheyre y fue el que yo recuerdo que empezó a llamar a la gente que después fueron fusilados. Cuando a mí me detuvieron, una de las primeras declaraciones que me hicieron en el regimiento me la tomó él, por lo tanto yo ya lo ubicaba (…) Cuando me fueron a detener a la estación de ferrocarriles de La Serena, Cheyre también iba en el grupo”, afirma la ex presa política.

Pese a estas acusaciones, y a que el Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior solicitó procesar al ex comandante por estas y otras denuncias, Cheyre en abril de este año, declaró ante el juez Mario Carroza, que sólo desempeñó “roles administrativos”.