Por Walter Krohne

Algarrobo ha dejado de ser un simple pueblo costero para pasar de un nivel menos pueblerino a uno más ciudadano, mucho más turístico, amistoso y más desarrollado, también socialmente. En verano, con altas o bajas temperaturas, con sol o nublado o con o sin viento, siempre hay algo interesante que hacer o ver en las playas o en las calles del centro algarrobino. Es ya una ciudad con un turismo permanente, con presentaciones artísticas, artesanía en grande y de mucha calidad, buena mesa con restaurantes y chefs de categoría internacional.

Los grandes condominios como San Alfonso del Mar y las tiendas y supermercados, como Iguazú, contribuyen a conseguir la entretención de los turistas, destacando entre ellos un gran número de extranjeros. Porque Algarrobo ya se vende en el exterior como un muy buen paquete turístico para disfrutar y descansar. Así visto,  es una comuna esencialmente turística que, en una extensión de 176 km2, tiene aproximadamente 20 mil viviendas, lo que significaría en cualquier otra comuna -que no sea solo de  “veraneo”- tener una población de 80 mil habitantes.  Sin embargo la población estable de Algarrobo es de unos 14.000 personas, lo que permite movilizarse fácilmente y caminar libremente por sus calles.

Un papel muy importante en este fomento turístico lo han asumido algunas viñas de la región que apoyan la labor comercial de los empresarios locales. Una de estas empresas vitivinícolas es por ejemplo Veramonte que ha venido a Algarrobo a explicar la cultura del vino y las técnicas para producir gran  calidad internacional y de exportación permanente de vinos para Chile.

Kradiario recibió en Algarrobo una invitación para visitar la Viña Veramonte de Casablanca, a casi 40 kilómetros por carretera desde el balneario, donde el calor durante el día y el frío por las noches permiten las producción de muy buenos vinos para todo el mundo.

Breve historia de Veramonte

El fundador  de esta viña en 1990 es el empresario Agustín Huneeus quien en 2017 vendió el 65% de la propiedad al  grupo español-jerezano González Byass. Otro 35% está en manos de la familia Rojas de Colchagua.

González Byass es propietario de las mundialmente famosas marcas  Tío Pepe y el brandy solera Lepanto, entre otras. Veramonte incluye dos bodegas de elaboración y 600 hectáreas de viñedos repartidas básicamente en los valles de Casablanca y Colchagua (entre ellas Apalta). Huneeus, por su parte, se quedó como socio minoritario con 2.700 hectáreas en el valle de Casablanca que vio nacer y donde hay una mezcla de bosque nativo y viñedos y se cree que desarrollará un proyecto boutique más acorde a las marcas Premium y de nicho que hoy maneja en Estados Unidos, donde, en California, es propietario de la bodega Quintessa.

Veramonte se fusionó hace con Neyen  en 2011, la bodega de Raúl Rojas y de su familia, y también produce las marcas Primus y Ritual, distribuidas en 37 países.

En España, González Byass ha superado ampliamente las fronteras del marco de Jerez: es propietaria de Bodegas Beronia (Rioja y Rueda), Cavas Vilarnau (DO Cava), Finca Constancia (Vino de la Tierra de Castilla), Finca Moncloa (Vino de la Tierra de Cádiz), Viñas del Vero (Somontano) y DO Rías Baixas, de Pazos de Lusco.

El iniciador de Veramonte, Agustín Huneeus, hoy de casi 90 años de edad, declaró al vender a los españoles: “Nuestra familia ha estado profundamente involucrada en el sector del vino chileno desde los años 60, y no tenemos intención de marcharnos ahora. Este acuerdo representa una oportunidad para que los vinos ‘premium’ chilenos de Veramonte consigan una presencia internacional mayor gracias a González Byass, lo cual nos permitirá concentrarnos en un mayor desarrollo de nuestro portafolio de vinos de alta gama en Estados Unidos”. Los negocios de la familia Huneeus son llevados hoy por su hijo Agustín.

Catar o degustar vinos

Casi diariamente hay catas de vino en Veramonte, donde se puede almorzar también de maravilla con una cocina que va en combinación perfecta con los vinos que allí se ofrecen.

En nuestra visita investigamos, degustamos y saboreamos vinos primus, rituales y un veramont Merlot. El somellier Felipe Rojas (Foto Arriba) nos iba explicando el historial y la calidad de cada uno los vinos incluidos en la cata.

Pero antes, hay que explicar las diferencias entre catar, degustar y realizar un análisis sensorial del vino.

Puesto que el vino está hecho para ser consumido y apreciado, es lógicamente la cata lo que permite formular el juicio más autorizado sobre su calidad. ¿pero qué diferencias existen entre la cata, la degustación y el análisis sensorial del vino?

Catar es la operación de experimentar, analizar y apreciar los caracteres organolépticos de un determinado vino, mientras que degustar es apreciar el gusto, el sabor y las cualidades de un vino o alimento. El análisis sensorial es el conjunto de métodos y técnicas que permiten identificar, percibir y apreciar a través de los órganos de los sentidos un cierto número de propiedades.

Aunque las diferencias entre degustar, catar y efectuar un análisis sensorial de un vino son ínfimos, hay que decir que todo esto tiene efectos teóricos y prácticos: Los profesionales del vino catan para conocer la procedencia geográfica de un vino, como la variedad de su cepa. Se puede catar para tratar de intuir la evolución futura de un vino y decidir si puede llegar o no, a una gran calidad, lo cual es de suma importancia para una bodega.

Pero la cata, lo que al consumidor privado se refiere, sirve en primer lugar para aprender a localizar y apreciar las cualidades de un gran vino, con el exclusivo propósito de su deleite. En segundo lugar sirve para saber comprobar la calidad del producto que ha adquirido, identificar su zona de elaboración, la variedad de la uva y sobre todo la relación calidad-precio.

Sobre el tema hay numerosas publicaciones, a las que también hemos recurrido para escribir este reportaje, que son muy recomendables para los más interesados en el tema. «La cata de vinos: Introducción a los Vinos Franceses» de Yves Meunier, Alain Rosier · Akal Ediciones; «La cata de vinos (VIVIR MEJOR)» de Lluís Manel Barba · Grijalbo Ilustrados; y «Cómo Degustar los Vinos» de Manual del Catador de Renato Ratti · Ediciones Mundi-Prensa.

La cata de Veramonte

Felipe Rojas nos presentó, a 14 invitados, los vinos Primus carmenere 2017, cabernet Sauvignon 2015 y The Blend2015. El primero (100% carmenere) – 12 meses en barricas de roble francés-para servir a 16 grados e ideal para acompañar pastas rellenas, pastel de choclo, charquicán con huevo frito. El segundo (100% cabernet Sauvignon), 12 meses en barricas de roble francés- para servir a 18 grados e ideal para acompañar una cena con filete al cilantro, ojo de bife o preparaciones en base a cordero. El último de los primus es de The Blend (ensamblaje compuesto por 40% de cabernet Sauvignon, 25% de merlot; 24%de carmenere, 8% de petit verdot y 3% de carbernet franc (33% en foudres de 5.000 litros- 66% en barrica francesa por doce meses- para servir a 18 grados y para acompañar carnes a la parrilla o al horno con salsas espesas, queso gorgonzola.

Los vinos rituales presentados en esta cata,  con Kradiario presente en la mesa, fueron un blanco chardonnay -20% en barrica nueva de 400 litros -20% en huevos de concreto (antisísmicas y de procedencia estadounidense) y 60% en barrica neutra – Para servir a 10 grados y para acompañar mariscos y ensaladas con carnes blancas. El otro vino Ritual presentado fue Sauvignon Blanc conservado en un 30% en barricas de madera neutra, 30 por ciento en huevos de concreto y 40% en estanques de acero. Para servir a 10 grados y para acompañar platos de locos con salsa verde, pescado blanco con tomate y hierbas o risotto capresse.

Finalmente se presentó en esta cata un reserva merlot del 2016, ideal para pastas, lasaña bolognesa, pollo y pizzas; un vino jugoso y fresco para servir a 16 grados de temperatura.

Así es esta historia del vino y ahora solo a disfrutar!