Después de un agitado debate en el cual la primera ministra británica llegó hasta llamar traidor al líder opositor del Partido Laborista Jeremay Corbyn y a ella misma se le calificó de “fracasada”, Theresa May sobrevivió este miércoles a la moción de censura presentada por los laboristas por 325 votos a favor de su Gobierno y 306 en contra.

May esquivó así otro gran obstáculo en su accidentada carrera política despúes de perder ayer por abrumadora mayoría su propuesta sobre el Brexit (salida del Reino Unido de la Unión Europea)

Los diputados conservadores y ultraconservadores norirlandeses que forman la mayoría ajustada que le permite gobernar claudicaran a su favor pese a que 24 horas antes tanto 120 tories como los socios del Partido Democrático Unionista (DUP) contribuyeron a tumbar el polémico plan del brexit.

De este modo, la primera ministra se mantiene en Downing Street (sede del Gobierno), evita unas elecciones anticipadas y se prepara para abrir, tan pronto como esta noche, conversaciones con varios diputados y partidos para intentar conseguir un posicionamiento conjunto para renegociar con Bruselas la salida del país del bloque comunitario. “Tenemos la responsabilidad de identificar un camino hacia adelante que nos permita obtener el apoyo de esta cámara”, agregó la jefa de Gobierno.

Sus partidarios y los opositores le exigen que regrese a reunirse con los “mandamases” en Bruselas para obtener concesiones sobre el mecanismo de salvaguarda irlandesa, diseñado para evitar una frontera en Irlanda del Norte, a pesar de que la UE se ha mostrado hasta ahora contraria a reabrir el acuerdo, sellado a finales de noviembre.

La primera ministra cuenta con un plazo legal hasta el próximo lunes para regresar al Parlamento y exponer un plan B de cara al Brexit, que se materializará, si no se pacta con Bruselas una extensión del plazo, el próximo 29 de marzo. Este ‘plan’ será más bien una hoja de ruta de los siguientes pasos que el Ejecutivo seguirá a partir de ahora. El punto del documento que causó mayor rechazo entre los legisladores es la salvaguarda irlandesa, por la que Irlanda del Norte (que junto a Escocia e Inglaterra conforman Reino Unido) quede sometida a algunas normas de la UE si, después del periodo de transición, Londres y Bruselas no llegaban a firmar un acuerdo comercial.

En su discurso previo a la votación para defender su gobierno, May alertó que la convocatoria de unas elecciones anticipadas provocaría “más división” en un momento en que los británicos “necesitan unidad”. Cabe recordar que el escenario de los comicios era el menos deseable para los conservadores, ya que las últimas encuestas les han dado una derrota.

Corbyn, por su parte, acusó a la primera ministra de haberle  “fallado al país” y le exigió que dimita para dar paso a nuevos comicios. “Cualquier otro primer ministro que se hubiera enfrentado a una derrota de la escala de la que sufrió (May) anoche habría dimitido y este país podría elegir al Gobierno que desee”, esgrimió el líder laborista.

Por su parte, el número dos de los laboristas, Tom Watson, criticó a May por haber “fracasado” en las negociaciones y en su intención de ofrecer un buen acuerdo para el Brexit. “La cuestión es si vale la pena dar a esta primera ministra fracasada una nueva oportunidad para volver a negociar en Bruselas, una nueva oportunidad para humillar al Reino Unido”, apuntó. Una opinión compartida por los liberales demócratas, verdes, escoceses y galeses, que se sumaron a los laboristas para promover la moción de censura.