La victoria de Jair Bolsonaro en las presidenciales brasileñas de este domingo convirtieron este lunes a los mercados en un carnaval. Las acciones brasileñas en el Bovespa y en Wall Street abrieron  con fuertes alzas.

El principal índice de la bolsa de Sao Paulo abrió con un incremento del 2,68%, ubicándose en un valor de 88.017,73 puntos.

En las operaciones de premercado, las acciones de empresas brasileñas en Estados Unidos adelantaron el desempeño con fuertes alzas de la aerolínea Gol (6,05%), la petrolera estatal Petrobras (4,25%), el Banco Itaú (3,62%), el gigante de bebidas Ambev (3,39%) y la minera Vale (2,32%), entre otras.

Jair Bolsonaro prometió reducir el déficit público primario, achicar el estado, limitar privilegios y beneficios, y basarse en el principio de la libertad “de vivir, de emprender”. Este discurso tuvo gran impacto en las bolsas.

Otro punto de presión e influencia ha sido la presentación del programa económico de quien será el ministro de Hacienda de Bolsonaro el conocido economista Paulo Guedes

Observadores bursátiles pronostican que la victoria de la derecha está significando la vuelta de inversores a Brasil tras largos años en los que abandonaron al gigante sudamericano, afectado por el déficit fiscal, la recesión económica y una crisis política sin precedentes.

“Bolsonaro obtuvo una victoria contundente prometiendo un mejor futuro para Brasil luego de años de retroceso económico y escándalos de corrupción. Confío en que va a realizar las reformas necesarias”, indicó Bernd Berg, analista en Woodman Asset Management, en Suiza, a la agencia Bloomberg.

El real se apreciaba frente al dólar. También el banco suizo UBS está recomendando invertir nuevamente en Brasil, esperando subas del 40% para el Bovespa en los próximos dos meses. La moneda abría este lunes cotizándose a 3,62 unidades por dólar, una apreciación del 0,38%.

Pero aunque Bolsonaro parece tener el apoyo de los mercados, aún debe sortear numerosos obstáculos, especialmente por el hecho que su Partido Social Liberal (PSL) ha quedado con una muy escasa representación en el Congreso, por lo que deberá negociar ampliamente con legisladores polarizados. Igualmente, la izquierda llora por desilusión e inseguridad social en el futuro. Hay que reconocer que a pesar de su derrota la campaña de la izquierda cerró con 44,8% en contra a pesar de todos loos inconvenientes y jugadas políticas adversas provenientes de los sectores más derechistas, como el encarcelamiento de su líder Lula da Silva y la destitución de su presidenta Dilma Rousseff. Así y todo, este porcentaje no es nada de malo para una fuerza que luchará ahora desde la oposición.

Además, las declaraciones de Bolsonaro, de tono homofóbico, racista y antifeminista han causado un fuerte rechazo en gran parte del electorado, y la amenaza de una alta conflictividad social está latente.