El presidente de Chile, Sebastián Piñera, y la canciller alemana, Angela Merkel, coincidieron este miércoles en la necesidad de convertir la tristemente célebre Colonia Dignidad en un centro de documentación.

“Creo que tenemos dos grandes coincidencias Alemania y Chile en esta materia. Primero, condenar categóricamente los crímenes y los atropellos a los derechos humanos que ocurrieron en Colonia Dignidad. Y segundo, avanzar hacia un acuerdo que nos permita tener un centro de documentación y tal vez un memorial”, señaló Piñera al término de un almuerzo con Merkel en la sede de la cancillería en Berlín.

“Coincidimos en que el esclarecimiento de esos crímenes es sumamente importante, sobre todo para las víctimas y los sobrevivientes, pero no abordamos detalles”, dijo Merkel. Y agregó: “El resultado podría ser (convertirlo en) lugar de formación”.

Colonia Dignidad fue una secta establecida en Chile y dirigida por el ciudadano alemán Paul Schaefer. Sus instalaciones ubicadas a 350 kilómetros al sur de Santiago de Chile fueron escenario del abuso sistemático de menores durante años. Asimismo funcionaron como centro de detención, tortura y asesinato de opositores a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

En junio pasado, el Parlamento alemán aprobó una moción en la que instaba al Gobierno germano a reconocer la responsabilidad moral en el caso y esclarecer los crímenes cometidos en la entonces Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad y apoyar a las víctimas de la secta fundada por el alemán Paul Schäfer, ya fallecido.

Días atrás, causó malestar en Chile el fallo de un tribunal alemán de no enviar a la cárcel al exmédico de la colonia Harmut Hopp, que huyó a Alemania al ser condenado en 2011 en Chile por complicidad en 16 casos de abusos de menores.

La conducta de Hopp descrita en el fallo de la Justicia chilena no es punible en Alemania, argumentó el alto tribunal regional de la ciudad de Krefeld en una sentencia que no puede ser apelada.