Por Walter Krohne

Después de diez años del último colapso económico mundial de 2008,  continúan en Alemania las consecuencias de la crisis financiera, como es el costo para el estado alemán y los contribuyentes alemanes y extranjeros  de cerca de un doble dígito de miles de millones de euros.

Así lo informó el “Süddeutsche Zeitung” citando una respuesta del gobierno federal a una solicitud del Grupo Verde. Según el informe, el costo de las finanzas públicas para finales de 2017 era de alrededor de € 59 mil millones.

En consecuencia, la suma incluye garantías extendidas, préstamos e inyecciones de capital. Sin embargo, esta suma es solo provisional, porque la ayuda no está completa, se dijo. Las nuevas cifras indican que es probable que el gasto público aumente a más de € 68 mil millones.

“La crisis bancaria aún no ha terminado”

Según el “Süddeutsche Zeitung”, es la primera vez que el Gobierno Federal publica una lista tan coherente. “La crisis bancaria en Alemania no ha terminado”, citó el diario al experto en finanzas verde Gerhard Schick. Él habló de un balance “devastador”. Ahora, una familia de cuatro miembros ha pagado más de 3000 euros por el rescate de bancos en bancarrota. Los costos indirectos, en particular las consecuencias de la política de tasa de interés cero, ni siquiera se ha tenido en cuenta, agregó el diario alemán.

Sobre todo, estos nuevos datos sobre el costoso rescate bancario son explosivos, especialmente porque el Ministro de Finanzas Federales, Olaf Scholz (SPD), actualmente está reclutando a los principales bancos alemanes para financiar la industria de exportación en el exterior. “En lugar de asumir consecuencias, un ministro de finanzas socialdemócrata reflexiona nuevamente sobre los principales bancos alemanes”, critica el experto financiero Schick al “Süddeutsche Zeitung”.

Ahora los jubilados y los que están a punto de serlo,  viven con la angustia de la “sombra de la pobreza” porque deben vivir en la vejez o deberán hacerlo en forma muy modesta,  agrega la publicación.

A salvar a los bancos

La analista Marie Poli de la Universidad alemana de Konstanz, escribió que dada su importante exposición a los distintos valores estadounidenses, el sector bancario alemán (público y privado) fue una de las primeras víctimas de la crisis del mercado financiero que llegó a Europa a mediados de 2007. Si la situación no empeoró e incluso, se volvió estable en un breve espacio de tiempo, no se debió a la resistencia estructural del sistema, sino a la política de rescate de los bancos implementada por el Gobierno Federal. Ésta se puede dividir en diferentes fases. Desde agosto de 2007 hasta la caída de «Lehman Brothers» en septiembre de 2008, la intervención del Estado afectaría en particular, a los cuatro bancos (IKB, West LB, Bayern LB y Sachsen LB), que recibieron aportes de capital, líneas de crédito y garantías sobre las pérdidas aseguradas con activos. Posteriormente, con el rescate de «Hypo Real Estate» a finales de septiembre de 2008 se estableció un plan de apoyo más amplio. De hecho, en octubre de 2008, el Gobierno Federal se comprometió a garantizar todas las cuentas bancarias privadas y anunció la creación de un fondo para estabilizar los mercados financieros que ascendió a 48 mil millones de euros.

A pesar de que las numerosas ayudas estatales que restablecieron las cuentas de los bancos, se mantuvieron los principales problemas estructurales. El sistema bancario alemán que, de hecho, se caracteriza por una débil capitalización, está muy fragmentado y carece de una regulación y una supervisión adecuadas.  Los «Landesbanken» (bancos regionales) , dependen en gran medida de las garantías del Estado y carecen de un adecuado modelo de negocio, según algunos expertos.

Por lo tanto, en contra de lo que a menudo se presume de forma errónea, la consolidación fiscal alemana no ha dependido de la reducción del gasto público. Las razones se encuentran más bien en la combinación de varios factores, incluyendo el aumento de impuestos y la mejora de las condiciones financieras a raíz de la reducción del tipo de referencia fijado por el Banco Central Europeo y la fuga de capitales de los países en crisis hacia Alemania. Esto debe llevar a economistas y juristas a cuestionar la veracidad de la hipótesis de que la paulatina reducción del Welfare State es una medida inevitable para lograr el equilibrio presupuestario.

La crisis financiera mundial aún no ha sido superada y los EE. UU. están al borde de una recesión económica. Las perspectivas en Alemania, por el contrario, no son malas.

De la tragedia al equilibrio pero a costa de los trabajadores

La mayoría de los banqueros en Alemania y el resto del mundo se acuerda muy bien del mes de julio de 2007. Ya desde principios de ese año, habían empezado a multiplicarse las noticias sobre una burbuja inmobiliaria en Estados Unidos. Cada vez menos propietarios de viviendas podían pagar sus créditos en ese país, porque no ganaban lo suficiente. Estos créditos hipotecarios de alto riesgo de impago, también conocidos como créditos subprime, fueron ocultados en paquetes de créditos de menor riesgo y vendidos a compradores en todo el mundo.

El primer efecto en Alemania fue el banco regional IKB, con sede en Düsseldorf. A finales de julio de 2007,  entró en una crisis existencial, porque desde hacía años había invertido precisamente en ese tipo de paquetes de créditos inmobiliarios de alto riesgo en Estado Unidos. Fue la primera víctima de la crisis financiera en tierras alemanas y tuvo que ser salvado con dinero del banco alemán gubernamental de desarrollo KfW, del Estado y de otros bancos.

“Hace diez años el sistema crediticio no estaba equilibrado”, dice Herbert Grüntker, jefe del banco regional de Hesse-Turingia. En otras palabras: la regulación bancaria no era suficiente. Los políticos identificaron este problema y, a más tardar cuando la crisis se empezó a expandir en septiembre de 2008 y el banco estadounidense Lehman Brothers colapsó, empezaron a actuar.

En tiempo récord aprobaron una ley en Alemania para estabilizar los mercados financieros con amplias garantías estatales e inyecciones financieras para los bancos. La canciller alemana, Angela Merkel, y el ministro de Finanzas de aquel entonces, Peer Steinbrück, tuvieron que prometer a los ahorradores que su dinero estaba a salvo, a fin de evitar que estos vaciaran sus cuentas.

Sin embargo no fue así para los jubilados, especialmente para los extranjeros. Actualmente hay jubilados alemanes con sólo 100,00 euros mensuales de jubilación (unos 78.000 pesos chilenos o US$ 116), a los que también el Estado les cobra impuestos, como dice el analistas Jürgen Hass. “Robando a los jubilados alemanes….. de ellos el 30 % de impuestos sobre la pensión alemana… les niega el seguro de enfermedad de los jubilados (Minería) y los hace morir miserablemente en el extranjero con un gran dolor-Después de 45 años de cotización…. No hay protección de cuidados especiales… los ciegos de 103 años deben pagar 30,00 euros por 100 euros.. Somos los judíos sustitutos….”, escribió Hass en su cuenta de Facebook.

Más reglas, más capital propio

Axel Weber ex ejecutivo bancario, es un convencido de que las reglas de hoy día impedirían una crisis como la de 2007/08. También Elke König, presidenta del Mecanismo Único de Resolución de Bancos, cree que los bancos son mucho más seguros hoy día: “Tienen más y mejor capital”, señala. Sin embargo, su rentabilidad se ha visto afectada, explica. Puesto que ya no pueden invertir en negocios tan riesgosos, las ganancias son menos abundantes.

La regulación también cuesta y genera trabajo. A Weber le preocupan sobre todo la política monetaria, que ya no considera adecuada. En aquel entonces, los bancos centrales habían empezado a inyectar liquidez a los mercados para superar la crisis. Y esto lo siguen haciendo.

Weber advierte que el auge que actualmente viven los mercados financieros como consecuencia de la política monetaria expansiva no es sostenible. El economista exhorta a los bancos emisores, como al Banco Central Europeo, a volver a normalizar este sistema.

El informe Primavera

Cinco de los más prestigiosos institutos económicos de Alemania, dos de Austria y uno de Suiza, que ya  presentaron el “Informe de Primavera”, ven la situación económica en Alemania mejor que la de Estados Unidos, donde, según el documento, “es imposible decir hoy cuánto van a caer aún los precios de los inmuebles y las cotizaciones de las acciones y cuándo van a alcanzar su punto más bajo”.

No obstante, para Alemania la situación no se ve tan mala. Los bancos alemanes superaron la crisis financiera internacional relativamente bien. El sistema bancario alemán demostró ser bastante robusto. No obstante, los investigadores no descartan crisis de liquidez en los mercados internacionales. La crisis en Alemania se superó en gran parte a costa de los contribuyentes. En este país hasta los jubilados con bajas rentas deben pagar hoy impuestos al Estado, lo que es realmente “injusto”, según las críticas, porque se ha incrementado la pobreza “pero se han salvado los bancos” como dicen con ironía algunos analistas

En todo caso, la cuestión de si ha terminado la crisis económica,  es objeto de polémica. Los que creen que la iniciada entre 2007 y 2008 ha sido ya superada coinciden con la opinión de la Unión Europea, que ha proclamado recientemente ese final. Los que opinan lo contrario se refugian en tres aspectos de la situación actual especialmente sensibles, al menos en España: en el nivel de desempleo que es muy superior al anterior a la crisis; en los salarios más reducidos en comparación con el periodo 2007-2008 y, finalmente, en que el modelo de producción de la economía sigue siendo el mismo que antes de la crisis y que, por consiguiente, será incapaz de asegurar una recuperación sostenible a largo plazo, como comentó el diario español El Mundo.