Si los latinoamericanos, especialmente chilenos y argentinos quieren volver a vivir los grandes calores de los veranos de antaño para así olvidar el actual frío y la humedad de este invierno,  pueden ver la posibilidad de viajar hasta el viejo mundo que se ha convertido en un verdadero horno con calores que afectan o se expanden por  cada rincón de este continente.

Los países del norte y el centro europeo sufren una inusual ola de calor, con temperaturas récord como la máxima histórica de 33,0 y 34,4 grados registrada en Suecia y alertas por el riesgo de incendios mientras buena parte del sur de Europa disfruta de un verano benigno y agradable.

Hasta 70 incendios se han registrado ya en Suecia, algunos de grandes dimensiones que han obligado a evacuar a varias localidades, después de semanas sin precipitaciones y de altas temperaturas desconocidas para su población.

En Alemania, este es el verano más caluroso en 15 años: el este y la región de Francfort se encuentran en máxima alerta de incendios y uno se ha declarado ya en el suroeste de Berlín. Los agricultores del este y suroeste del país se han visto afectados por la sequía, pues entre abril y junio ha llovido menos de la mitad del promedio normal. Esto ha obligado a suspender el suministroi normal de agua potable.

Los centros de crisis en Valonia y Flamenco en Bélgica  han decretado el nivel naranja tras registrar temperaturas por encima de los 33 grados durante varios días consecutivos y han alertado de que algunos bosques están “extremadamente secos”.

La situación es parecida en el resto del Benelux: En Holanda, la oficina meteorológica espera que la situación persista y se viva el mes más seco desde que comenzaron los registros en 1901, con temperaturas por encima de los 38 grados este fin de semana.

El calor y la falta de lluvia de las últimas semanas han reducido los niveles de agua, lo que ha significado la muerte de especies marinas (más de mil peces solo en un lago cerca de Rotterdam). El mismo problema con el agua están teniendo el Reino Unido  e Irlanda donde se han registrado temperaturas de hasta casi 40 grados.

Las altas temperaturas desde hace varias semanas han llevado a las autoridades británicas a restringir el agua en algunas partes del país: desde el pasado 16 de julio y hasta el 5 de agosto, cerca de siete millones de clientes domésticos de las regiones del noroeste de Inglaterra tienen prohibido usar mangueras de jardín.

En Francia la previsión para hoy es llegar a los 37 grados en el este del país y 25 de los 96 departamentos de la Francia metropolitana están en alerta naranja por el calor o las tormentas que harán su aparición en el oeste a lo largo de la jornada.

Ya anoche las altas tempaeraturas afectaron también a Francia, especialmente a París, donde se registraron 24,6 grados, un récord que no se alcanzaba desde julio desde de 1976. En Austria, los meteorólogos han anunciado diez días de calor con temperaturas de más de 30 grados.

Las altas temperaturas en el país centroeuropeo durante las pasadas semanas han adelantado las cosechas de cebada, centeno, trigo, uva y calabazas, entre otras.

Los meteorólogos checos también aumentaron hoy las alertas por la ola de calor -se espera alcanzar hoy temperaturas entre 30 y 33 grados en el noroeste- y el peligro de incendios en el nordeste, que puede también afectar a otras regiones como Pardubice y Hradec Kralove. Hay avisos también de fuertes tormentas. Igualmente ocurre en Rumanía, que ha activado el código amarillo hasta la noche de mañana por la inestabilidad atmosférica en la mayor parte del país balcánico, con lluvias torrenciales, relámpagos y fuertes vientos, un tiempo que los meteorólogos han calificado de “caprichoso” e “inusual” al no parecer propiamente veraniego.