Por Jessika Krohne

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Si bien Chile está lejos de pertenecer a las naciones con un elevado número de inmigrantes,  hay, sin embargo, extranjeros de determinados países, especialmente latinoamericanos y caribeños,  que se destacan en cuanto a números y que se encuentran en un proceso de aumento acelerado. Los peruanos llevan la delantera y ocupan el 23,8% de todos los extranjeros que viven en Chile. Le siguen los colombianos con un 13% y después los venezolanos con un 12%. Otros países que también tiene bastante representación en la emigración chilena son Bolivia (11%), Haití (10%) y Argentina con un 7,9%. (Datos del departamento de Extranjería y Migración).

Eso ha motivado la celebración en Chile de numerosos matrimonios binacionales en el último tiempo, ya sea entre chilenos o chilenas con extranjeros o también entre los mismos extranjeros. Una familia binacional se define como una pareja donde hay dos nacionalidades distintas,  uno de los dos puede ser chileno y el otro extranjero o incluso ambos pertenecer a países diferentes. Eso no carece de dificultades, ya que a la unión se suman otros problemas a los ya existentes en un matrimonio común,  por ejemplo tener a la familia lejos del país de origen y con ello también muy distante de la red de apoyo. Eso se dificulta en especial cuando hay hijos pequeños y los matrimonios extranjeros tienen poco apoyo para el cuidado de éstos. Los extranjeros dejan a sus amigos, experiencias y recuerdos en otro país y tienen que construir algo totalmente nuevo en Chile.

Muchas veces les cuesta encontrar un trabajo de calidad, estable y bien remunerado. Les cuesta arrendar un lugar para vivir y en la mayoría de las casos viven en lugares pequeños y hacinados con otras familias o con familiares y amigos propios que vienen a Chile para encontrar también nuevas oportunidades. En general se trata de países donde la situación económica, social y la seguridad están mal o son muy deficientes. Los extranjeros se tienen que adaptar a nuevas culturas, costumbres y vestimentas. Eso los lleva a buscar personas de sus países y formar sus “comunidades” separadas  para seguir con las costumbres de sus respectivas naciones.

En fin, vivir en un país extranjero genera muchas dificultades, ya que se produce un choque cultural y se requiere adaptarse al país de acogida. Una pareja en esa situación está doblemente presionada lo que hace que puedan desarrollar fácilmente entre ellas una crisis profunda. Hay estudios que indican que el 60% de las parejas binacionales terminan separandose. La presión es muy grande y la soledad muchas veces también. Pero ahí las dificultades muchas veces recién comienzan, ya que ocurre en algunos casos, donde uno de los dos quiere volver al país, pero se ve impedido en este deseo porque ninguna parte del matrimonio le es posible sacar a los hijos de Chile sin el consentimiento de la otra parte. Esta situación puede desarrollar una guerra familiar que conlleva además mayores dificultades.

En la consulta veo muchas parejas binacionales que atraviesan una crisis y donde todos los conflictos anteriormente descritos aparecen a lo largo de las sesiones. Es importante trabajar con ellos los recursos que tienen como personas “individualmente” y como pareja; y también reinventarlos y fortalecerlos como matrimonio y ayudarlos en el proceso de adaptación a un país que no es el de ellos. Vivir fuera del país puede ser un recurso positivo muy potente, pero hay que aprender a verlo así.

Integración de extranjeros en Chile 

Becaria y aspirante a oficial de Carabineros,Sophia Jean Baptiste, es una de las personas que se encuentra prestando ayuda a sus compatriotas en el trámite de regularización migratoria en la comuna chilena de Providencia.

“Estoy muy contenta de estar en la Escuela de Carabineros para aprender y después para implementar esa formación en mi país”, indicó. En la foto arriba, subida por Radio Biobío a su portal web, Sophia Jean Baptiste, estudiante de la Escuela de Carabineros, reparte números en las afueras del liceo José Victorino Lastarria, en la comuna de Providencia, donde cientos de haitianos llegaron para regularizar su situación migratoria (aporte  de la redacción de Kradiario).