Por Walter Krohne

El presidente ruso Vladimir Putin empleó toda su inteligencia, habilidad política y su conocimiento internacional para simplemente “anular” al presidente de Estados Unidos Donald Trump en la cumbre que ambos celebraron este lunes en la capital finlandesa de Helsinki, quedando el mandatario estadounidense como “un simple pelele” que no tenía mucha idea de lo que se estaba hablando o de lo que estaba ocurriendo en el mundo, como escribieron algunos analistas internacionales”.

En una cumbre que costó millones y millones de dólares, no hubo ningún acuerdo beneficioso ni para EE UU, ni para Europa ni tampoco para el resto del mundo occidental sólo un “yes, yes  y más yesses” del magnate golfista y actual residente de la Casa Blanca, expresando incluso que Putin, hoy nuevamente Presidente de Rusia y ex alto oficial de inteligencia y de la KGB soviética, no tenía nada que ver con la denunciada interferencia en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos.

La verdad es que Trump al ponerse al lado del presidente Vladimir Putin desafió a sus propias agencias de intelingencia que precisamente acusan a Moscú de haber  interferido en las  elecciones presidenciales,  porque a Putin le interesaba que el republicano ganara la Presidencia en Washington y todo esto  habría sido del conocimiento del actual Mandatario estadounidense.

Las palabras finales de Trump en la conferencia de prensa en la capital finlandesa  fueron solamente: fue una cumbre “profundamente productiva”, mosrtrando una tremenda e inusitada confianza en el líder de un país acusado de atacar la democracia estadounidense.

Si bien esto ocurrió en Helsinki este lunes, el último viernes en Estados Unidos se acusó a 13 ciudadanos rusos y tres entidades de ese país de violar las leyes estadounidenses para interferir con las elecciones y los procesos políticos de EE.UU.

Los supuestos “espías” son acusados de defraudar a Estados Unidos por conspiración para cometer fraude electrónico y fraude bancario, y a cinco acusados por robo de identidad agravado. Tres organismos rusos también están acusados de infringir leyes de EE.UU. para interferir las elecciones y los procesos políticos. Los sospechosos habrían viajado a EE.UU. para recolectar información de inteligencia.

Trump ya está al tanto de la acusación y de la tarea que cumple el  investigador especial Robert Mueller, quien además se ocupa de la conexión entre Rusia y los asociados de la campaña del actual presidente estadounidense.

Trump no nombró en Helsinki ni una sola acción por la cual  Putin debería rendir cuentas a Washington. En cambio guardó sus críticas para EE UU y la investigación del abogado especial Mueller  sobre la interferencia electoral, calificándola de una “ridícula” investigación y una “cacería de brujas” que ha mantenido separados a los dos países.

A partir de 2014, la organización rusa de Internet Research Agency comenzó a operar para interferir con el sistema político de EE.UU., incluidas las elecciones de 2016, según la acusación formal, que fue presentada por la oficina de Mueller este viernes.

Los acusados ​​supuestamente se hicieron pasar por personas de EE.UU., crearon personas falsas en el país operaron páginas de redes sociales y grupos diseñados para atraer audiencias estadounidenses, según la acusación.

Los rusos publicaron “información peyorativa sobre varios candidatos”, y para mediados de 2016 apoyaron a Trump y menospreciaron a la candidata demócrata Hillary Clinton. Compraron anuncios y se comunicaron con personas “involuntarias” vinculadas a la campaña de Trump y otros para coordinar actividades políticas.

El mismo vicesecretario de Justicia Rod Rosenstein describió un supuesto plan por parte de ciudadanos y entidades rusos, incluida la Agencia de Investigación de Internet, para llevar a cabo una “guerra de información” contra EE.UU. para sembrar desconfianza en contra de los candidatos políticos y el sistema político estadounidense.

Rosenstein respondió a Jessica Schneider de CNN que: “No hay ninguna acusación de que cualquier estadounidense tuviera algún conocimiento, y la naturaleza del plan era que los acusados ​​tomaron medidas extraordinarias para hacer que pareciera que activistas políticos estadounidenses común y corrientes, incluso yendo tan lejos como para establecer sus actividades en una red privada virtual en los Estados Unidos, si alguien remontó su primer salto, parecían ser estadounidenses”.

También dijo que no hay ninguna evidencia de que las supuestas actividades hayan tenido algún efecto en el resultado de las elecciones de 2016.

Los acusados ​​rusos intentaron cubrir sus huellas después de que las compañías de redes sociales, incluyendo Facebook, divulgaron públicamente en septiembre de 2017 que habían identificado anuncios publicitarios políticos y sociales rusos de pago en su plataforma y luego de que los medios informaran que la compañía estaba cooperando con la investigación del abogado especial Mueller.

“Tenemos una ligera crisis aquí en el trabajo: el FBI descubrió nuestra actividad (no es una broma). Entonces, me preocupé por cubrir nuestro rastro junto con colegas”, escribió uno de los acusados, según el informe judicial.

Trump enfatizó en Helsinki la ausencia de acusaciones de cualquier impacto en las elecciones presidenciales. “Rusia comenzó su campaña contra los EE. UU en 2014, mucho antes de que anunciara que me postularía para presidente”, tuiteó. “Los resultados de las elecciones no se vieron afectados. La campaña de Trump no hizo nada malo, ¡no hubo colusión!”.

Trump incluso cuestionó las determinaciones de sus funcionarios de inteligencia de que Rusia se había entrometido en las elecciones. “Dijeron que piensan que es Rusia”, dijo Trump. “Tengo al presidente Putin (a mi lado); simplemente dijo que no es Rusia “, continuó el presidente, solo momentos después de que Putin admitiera que había querido que el Sr. Trump ganara las elecciones debido a sus promesas de relaciones más cálidas con Moscú.

“Diré esto: no veo ninguna razón por la que sea” Rusia la responsable de la piratería de las elecciones “, agregó Trump. “El presidente Putin fue extremadamente fuerte y poderoso en su negativa” este lunes, según The New York Times.

La conferencia de prensa de 45 minutos ofreció el espectáculo de que los presidentes estadounidense y ruso rechazaban la noción de la interferencia electoral de Moscú, y el Sr. Putin exigía pruebas de que algo que dijo, nunca había sido probado, y el Sr. Trump parecía estar de acuerdo, agregó el Times.

Cuando se le preguntó directamente si creía en Putin o a sus propias agencias de inteligencia sobre la intromisión electoral, Trump respondió que había “dos pensamientos” al respecto: uno de funcionarios estadounidenses como Dan Coats, su director de inteligencia nacional, afirmando la participación de Rusia; y uno del Sr. Putin  desestimándolo.

“Tengo confianza en ambas partes”, dijo Trump.

Lo más incréible es que  en una entrevista con la cadena estadounidense CBS el fin de semana, en su club de golf en Turnberry (Escocia, Reino UNido),  Trump no tuvo “pelos en la lengua” para declarar, aparte de disculpar a Putin,  que consideraba un enemigo a la Unión Europea “es un enemigo, por lo que nos hacen en el comercio (en la guerra declarada por él contra la Unión Europea). No lo pensaría sobre la Unión Europea, pero es un enemigo, reconociendo seguidamente que “tenemos muchos enemigos”. En esta ocasión agregó además que Rusia “es enemiga en ciertos aspectos” y que China es un “enemigo económicamente”. “Pero eso no significa que sean malos. No significa nada. Significa que son competitivos “, aclaró el controvertido presidente a CBS.