Informe de Philip Alston

“Su enorme riqueza y conocimiento contrastan de forma chocante con las condiciones en las que viven numerosos ciudadanos estadounidenses que suman unos 40 millones. De esta cifra, 18,5 millones sufren de pobreza extrema y 5,3 millones viven en condiciones de pobreza extrema propias del tercer mundo”, publicó hoy la BBC de Londres tomando las palabras escritas del relator sobre pobreza extrema y derechos humanos de la ONU,

El texto de una investigación dirigida por Philip Alston, relator de la ONU para Derechos Humanos, es una crítica descarnada a la primera potencia del mundo, en la que se apuntan problemas como la creciente desigualdad, la persistencia del racismo o la existencia de un sesgo hacia los más pobres y desfavorecidos en las esferas del poder.

“En un país rico como Estados Unidos (325,7 millones de habitantes), la persistencia de la pobreza extrema es una decisión política adoptada por quienes están en el poder. Con voluntad política podría ser fácilmente eliminada”, señala Alston.

El informe subraya que Estados Unidos es el país rico con mayores niveles de desigualdad de ingreso y de riqueza: el 1% más rico pasó de obtener el 10% de todos los ingresos nacionales en 1980 al 20% en 2017. En el caso de Europa, ese indicador pasó de 10% a 12% en el mismo período.

El informe de Alston fue presentado la semana pasada ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y recibió grandes críticas del gobierno de Donald Trump, quien señaló que el texto contiene cifras “exageradas” pues “el número de personas en pobreza extrema no es más de 18,5 millones sino de unas 250.000.

Sueño americano

Los cuestionamientos más fuertes y dolorosos de Alston se encuentran destacados en el texto del informe. “Los defensores del status quo señalan a Estados Unidos como una tierra de oportunidades y un lugar donde el sueño americano puede hacerse realidad porque los más pobres pueden aspirar a llegar al grupo de los ricos. Pero la realidad actual es muy distinta. Las altas tasas de pobreza infantil y juvenil, hacen que “la igualdad de oportunidades, que es tan valorada en teoría, en la práctica es un mito, especialmente para las minorías y las mujeres, pero también para muchas familias de trabajadores blancos de clase media”.

El informe critica el peso que al hablar sobre la pobreza se le da a la imagen “caricaturizada” sobre las supuestas diferencias entre ricos y pobres que son difundidas “por algunos políticos y medios estadounidenses. Los ricos son trabajadores, emprendedores, patriotas e impulsores del éxito económico. Los pobres son vagos, perdedores y tramposos. Como consecuencia de ello, (se considera que) el dinero que se gaste en bienestar social es dinero tirado a las cañerías”, critica Alston.

Fraude generalizado

El relator especial señala, por ejemplo, que uno de los principales argumentos para impulsar los recortes en los beneficios sociales son las acusaciones sobre la existencia de un fraude generalizado en el uso de los mismos y que muchos de los funcionarios con los que habló le advirtieron que había personas que estaban buscando todo el tiempo formas de sacar provecho del sistema.

Alston destaca que uno de los argumentos utilizados en Estados Unidos por quienes abogan por recortes en los beneficios sociales es que los pobres deben dejar de depender de las ayudas y ponerse a trabajar.

“Se asume, especialmente en una economía que progresa, que hay muchos empleos esperando a ser ocupados por individuos con poca educación, que con frecuencia tienen una discapacidad de un tipo u otro, a veces cargados con un historial criminal (con frecuencia relacionado con la pobreza) sin mucho acceso al sistema de salud y sin entrenamiento ni ayuda efectiva para conseguir un trabajo”, señala.  En realidad  el mercado laboral para estas personas es extraordinariamente limitado y, más aún, para aquellos que carecen de las formas básicas de apoyo y protección social”, añade.

Multas y el sistema legal

Alston señala que uno de los mecanismos que dificultan el progreso de los más pobres son la gran cantidad de multas y tasas que se aplican a quienes cometen pequeñas infracciones y que se acumulan hasta convertirse en una enorme carga para ellos. Pone como ejemplo el hecho de que los permisos de conducir son suspendidos por una gran cantidad de faltas no relacionadas con el tránsito, como el no pagar una multa. “Esa es una forma perfecta para asegurarse de que los pobres, que viven en comunidades que se han negado a invertir seriamente en sistema de transporte público, sean incapaces de ganarse un dinero que les habría ayudado a pagar la deuda pendiente”, refiere.

Pobreza en todas las direcciones, Foto izquierda

Entre las fallas del sistema legal, el informe también cuestiona que en muchas ciudades las personas sin hogar son criminalizadas simplemente por la situación en la que se encuentran.

“Dormir al descampado, sentarse en lugares públicos, mendigar, orinar en público y una infinidad de otras infracciones han sido concebidas para atacar ‘la plaga’ de los sin techo”, indica. Alston señala que, según cifras oficiales, en 2017 había en Estados Unidos unas 553.742 personas sin techo pero asegura que hay muchas evidencias de que la cantidad verdadera es mucho mayor.

Riqueza de los más ricos y la desigualdad en el ingreso

Según el informe de la ONU, Estados Unidos es el país rico con mayores niveles de desigualdad de ingreso y de riqueza. Señala que el 1% más rico pasó de obtener el 10% de todos los ingresos nacionales en 1980 al 20% en 2017. En el caso de Europa, ese indicador pasó de 10% a 12% en el mismo lapso.

Alston hace referencia expresa al hecho de que la fortuna de los miembros iniciales del gabinete de Trump alcanzaba a US$4.300 millones.

“Al pensar en los pobres, los estereotipos raciales usualmente no están lejos de la superficie. Se asume que los pobres son mayoritariamente personas de color, afroestadounidenses o ‘inmigrantes’ hispanos”.

“La realidad es que hay ocho millones más de pobres blancos que de pobres negros. El rostro de la pobreza en Estados Unidos no solamente es negro o hispano, sino también blanco, asiático y de muchos otros orígenes”, afirma Alston.