Por Walter Krohne

La política de pensiones y las garantías sociales en  Alemania fueron  los temas centrales en las negociaciones de la coalición de Berlín entre los socialistas y los demo-socialcristianos este año, porque los jubilados han vivido y siguen viviendo con miedo en su propio país por tres razones: Las bajas rentas que les impiden vivir decentemente, las atenciones de la  salud que han desmejorado en los últimos años y la Oficina de Pago de Impuestos al Estado, el ya famoso mundialmente conocido “Finanzamt”.

Esta oficina fiscal alemana se ha convertido en el terror o la pesadilla  especialmente de los extranjeros jubilados que dedicaron gran parte de su vida a trabajar por este país el que ayudaron a convertirse en una poderosa economía mundial.

El Finanzamt llega a ser a veces perverso porque le cobra impuestos hasta a los jubilados de bajas rentas o rentas mínimas. Ni pensar en los jubilados alemanes o no alemanes que viven en el extranjero y gozan en sus países también de una pensión básica. Esta oficina recaudadora alemana obliga a los jubilados a sumar el ingreso que reciben en Alemania con el que reciben en un país extranjero. Para ello deben entregar una declaración tributaria anual y  contratar a veces  a una oficina de asesoría tributaria para no cometer errores, servicio que el propio contribuyente debe pagar aparte de los tributos.

El poder del Finanzamt  es tan grande que tiene derecho, por ejemplo,  hasta a confiscar cuentas bancarias personales y  cobrar de alli las cantidades adeudadas de impuestos. Y esto sin considerar que en casi la mayor parte del mundo las rentas mínimas están exentas.

El emigrante recién llegado a Alemania tiene una prioridad: empadronarse (anmelden). Sin el “Anmeldung”, que es el papel que expide la oficina local con la dirección y fecha de llegada a territorio alemán, no podrá hacer ningún trámite, ni siquiera alquilar un departamento o menos abrir una cuenta bancaria. Así que nada más dejar las maletas en una residencial u hotel, lo primero que debe hacer un “afuerino” (tenga o no la nacionalidad alemana heredada de sus padres por jus sangunis) está obligado a enfrentarse a la burocracia alemana en la lengua de Goethe (pocos funcionarios hablan inglés) y responder a las clásicas preguntas (fecha y lugar de nacimiento, dirección) y otras no tan clásicas, como la confesión religiosa.

De lo que se responda en ese momento dependerá todo,  hasta los impuestos que tendrá que pagar en Alemania el emigrante esté donde esté, hasta el día de su muerte o el impuesto a la iglesia que se lleva nada menos que un 9% mensual de la renta impositiva si así queda inscrito en “la Anmeldung” como católico o evangélico. El Finanzamt llega a cualquier parte, incluso hasta a una isla abandonada en el Pacífico.Nadie se puede esconder o pasar por desapercibido.

Un estudio representativo de la compañía de seguros Axa publicado por la revista “Focus” esta semana  registró como resultado que la idea de la jubilación se asocia ahora principalmente con la preocupación y el miedo. En particular, la generación de los “baby boomers” está frustrada (son los nacidos entre 1946 y 1964 que se definen así  como parte del gran aumento de la población que siguió a la Segunda Guerra Mundial y la Gran Depresión en        EE UU).

Algunas consecuencias son: Pérdida de la confianza en la política sobre la provisión en la vejez. El  71 por ciento de los encuestados dijeron que ya no confiaban en el gobierno. El estado federado de Turingia (Thüringen) alcanzó su punto máximo con un 84 por ciento, en Baviera es del 79 por ciento. Los valores más bajos alcanzan en el Sarre  con 58 y Hesse con el 59 por ciento.

Las  “pensiones deben ser más altas para jubilados”. Casi por unanimidad, los alemanes son el objetivo político más importante cuando se trata de la cuestión de la jubilación. El setenta por ciento de los encuestados argumentó que las personas jubiladas deberían recibir más dinero. Especialmente la generación de los “baby boomers”, grupo que se ve afectado en un 81%.

El 70 por ciento de los encuestados demanda pensiones más altas, el 52 por ciento, mejor atención médica, un 51% es la preocupación de mejores escuelas. El 40 por ciento revela una deficiencia habitacional y necesidad de nuevas viviendas y un 36 por ciento demanda una reducción impositiva.

Es más probable estar preocupado por no retirarse o preocupado por la idea de retirarse bajo las condiciones paupérrimas actuales.

Según Axa, solo uno de cada tres encuestados espera retirarse: con el 51 por ciento, más de la mitad de los futuros pensionados están preocupados por la jubilación. En un 64 por ciento, la preocupación ha aumentado desde la última encuesta. El 39 por ciento teme que se volverán más pobres en la vejez. Solo el miedo a una enfermedad es aún mayor. Para el 60 por ciento de los encuestados, esta es la mayor preocupación.

Más de la mitad de ellos también teme el declive social en la vejez: el 54 por ciento dice que, en su opinión, los pensionados tienen un estatus social más bajo que el de los empleados (activos) y el 72 por ciento de los jubilados está de acuerdo.

Los impuestos a pagar en Alemania

Desde que un alemán comienza a laborar o un extranjero llega a trabajar a este país, comienza la persecución por el pago de impuestos que los perseguirá hasta la muerte.

Desde ya sobre el salario bruto mensual de un trabajador se pagan una serie de impuestos para obtener el salario neto, lo que el trabajador finalmente percibe. Estos impuestos son los siguientes:

  • Rentenversicherung (Seguro de pensión) 19,9%. Este impuesto es pagado al 50% entre empleador y empleado, es decir, que la parte pagada por el trabajador es de un 9,95% del salario bruto.
  • Krankenversicherung (Seguro médico) 15,5%. En este caso, el trabajador paga un 8,2% de su salario bruto (el 7,3% restante lo paga el empleador).
  • Arbeitslosenversicherung (Seguro de desempleo) 3%. Este impuesto se financia al 50% entre empleador y empleado. El empleado pagaría pues un 1,5%.
  • Pflegeversicherung (Seguro de dependencia) 1,95%. Financiado al 50% entre empleador y empleado. El empleado pagaría un 0,975%. Si ademas el empleado no tiene hijos, pagará un 0,25% mas.
  • Solidaritätzuschlag (Aporte de solidaridad con los antiguos estados del este) 0,87% que fue impuesto por sólo siete años en 1990 y todavía está vigente.
  • Kirchensteuer (Impuesto para la iglesia, varía según el estado) 1,42%.

Tanto el Solidaritätzuschlag como el Kirchensteuer varían dependiendo de la cuantía del ingreso bruto. El porcentaje citado arriba correspondería a un sueldo de 3.000 euros mensuales. Cabe destacar también que el pago del Kirchensteuer es opcional y se paga para las Iglesias católica, protestante y judía.

Además de estos 6 tributos, se paga el impuesto sobre el salario o Lohnsteuer que depende directamente de la Steuerklasse. La Steuerklasse podría traducirse como Clase impositiva del trabajador y es determinada por una serie de factores. Existen 6 Steuerklassen diferentes.

La pobreza pura

Organizaciones privadas han contabilizado la existencia de 12,5 millones de pobres en la primera economía europea, el peor dato desde la reunificación alemana en 1990. El porcentaje de pobres entre los 80 millones de alemanes aumentó de 15% en 2012 a 15,5% en apenas un año.

En la categoría de “pobre” entran personas en hogares con un ingreso inferior al 60% del ingreso promedio. En Alemania, el criterio equivale a solteros que reciban hasta 892 euros mensuales (1.015 dólares) y a familias con dos hijos con ingresos menores a 1.873 euros.

Las organizaciones benéficas alemanas, entre ellas la Asociacion de Politicas de Bienestar e Igualdad de Derechos, han publicado sus propias cifras, porque dicen que el gobierno de la Canciller Angela Merkel “dibuja” las estadísticas.

“Nunca hubo una pobreza tan alta y nunca la brecha regional fue tan profunda como hoy”, dijo Ulrich Schneider, jefe de la organización mencionada, al presentar un informe en Berlín. El experto acusó al gobierno de Merkel de maquillar los datos oficiales.

El estudio indica que los más afectados por la pobreza son solteros y jubilados, pero también muchos menores de edad. Por región, las tasas más altas se encuentran en los estados federados de Bremen y Berlín.

Todo esto deben tomarlo muy en cuesta quienes desean emigrar o tienen planes de hacerlo a Alemania.