Junto a los 1.209 trabajadores de la empresa Maersk de San Antonio, que perdieron sus trabajos el viernes, otros 1.200 quedaron este lunes desempleados tras el quiebre de la constructora CIAL de Temuco.

En ambos casos se espera en forma urgente la intervención del Gobierno ya que en realidad por estos despidos hay 2.409 familias chilenas duramente golpeadas.

El propietario de CIAL Alejandro Becker, argumentó que no tiene dinero para seguir pagando a sus trabajadores, contratistas y proveedores.

“Esta empresa ha llegado a esta difícil situación tras el no pago de 16 obras ejecutadas, siendo el principal acreedor el Ministerio de Obras Públicas (MOP)”, agregó un comunicado de prensa. La deuda fiscal a la empresa en quiebra sería de 3.000 millones de pesos. El seremi de Obras Públicas, Henry Leal, confirmó que CIAL tiene cinco contratos con el Gobierno, pero desmintió la deuda estatal que puso Becker como argumento.

También agregó que se harán cargo de los pagos para las 1.200 personas que se desempeñaron en dichas obras. En total son 800 trabajadores directos y 400 indirectos los que se verán afectados.

Estos despidos masivos se suman a lo ocurrido en la región de Valparaíso el viernes último en San Antonio donde la empresa Maersk anunció el cierre por la imposibilidad de poder seguir operando en Chile, dejando sin trabajo a 1.209 personas. Esta empresa fabrica contenedores  refrigerados. En una declaración señaló que “las nuevas condiciones de mercado -marcadas por la sobreproducción de contenedores en el mundo y la dificultad permanente para conseguir a nivel regional proveedores de insumos esenciales para la fabricación- le impidió a la empresa ser competitiva.

La gerencia de Maersk en Chile dijo que la decisión era de  carácter “irreversible”.

“Es una determinación necesaria, pero al mismo tiempo dolorosa. Y lamentamos profundamente los efectos que tiene para nuestros trabajadores y sus familias; muchos de ellos nos habían acompañado desde el inicio”, señaló el gerente general  de Maersk San Antonio. Esta planta producía contenedores para navieras internacionales en Malvilla desde el  año 2015.

“Estamos comprometidos con nuestras obligaciones contractuales y apreciamos el gran esfuerzo del equipo en estos seis años; primero en la construcción de la fábrica y luego en la fase de producción”, agregó Jensen.

La firma señaló que “todos los trabajadores recibirán un paquete de indemnización con una compensación adicional a lo que exige la ley”, y aclaró que “el cierre del sitio de fabricación en San Antonio no afecta a ninguna de las demás actividades de A.P. Moller – Maersk en Chile”.

La empresa de origen danés abandona San Antonio justamente en el momento en que comienza a desarrollarse el proyecto para convertir el puerto en uno de gran escala.

Cuando comenzó el proyecto de construcción de Maersk en San Antonio en 2011, sus ejecutivos prometieron miles de empleos y mejores condiciones laborales.

La alcaldía sanantonina señaló que iniciará una acción interdisciplinaria “de los diferentes equipos municipales relacionados al área laboral”, y “se pondrá a disposición de los trabajadores y sus familias el respaldo profesional de la Secretaría de Planificación Comunal, a través de la Oficina de Desarrollo Económico; la Dirección de Desarrollo Comunitario, la Oficina Municipal de Intermediación Laboral, entre otras unidades”.

“Del mismo modo, solicitaremos al Gobierno, a través de los ministros del Interior, Trabajo y Previsión Social, Economía y Fomento Productivo, el apoyo necesario para nuestros trabajadores afectados por esta medida