Por Walter Krohne

En cuanto a millones y fortunas, Julio Ponce Lerou, el hoy fuertemente criticado empresario y dueño del 29% de Soquimich, no supo de recesiones económicas en 2017 porque fueron doce meses en que su riqueza tuvo el aumento más significativo de los últimos años y ya estaría elevando su fortuna  a cerca de los 3.000 millones de dólares, un poco más arriba de la fortuna que tiene el Presidente Sebastián Piñera  que aparece en los rankings, especialmente en el de la revista estadounidense Forbes,  con 2.800 millones de dólares.

Es decir para una persona que comenzó como empleado público, el resultado económico de Ponce es espectacular y tan significativo como el que tuvo el dictador Augusto Pinochet al entregar el poder en 1989 y que dejó miles de millones como herencia a sus familiares al morir.

El monarca del litio chileno, como se le conoce a Ponce,  pena y muere por la Sociedad Química y Minera de Chile (SQM), una empresa que fue creada por y para el Estado de Chile por el ex Presidente Eduardo Frei Montalva y que le fue prácticamente regalada a Julio Ponce por su entonces  suegro el dictador Augusto Pinochet, a quien conoció en el balneario de Maintencillo cuando el hoy zar del litio, en su edad de adolescente, comenzaba a ganar sus primeros pesos en pequeñas transacciones de productos del mar: compraba pescado en una caleta y lo vendía al doble del precio casa por casa entre los vecinos de ese balneario del Pacífico.

La hija de Pinochet

Y fue justamente en ese lugar donde conoció a Verónica Pinochet Hiriart (foto derecha), la hija del dictador  quien se convirtió en su esposa en 1969 pero se divorció formalmente  en 1991, es decir 18 años después que el general Augusto Pinochet encabezara un cruento golpe militar con una dictadura que terminó 17 años después dejando un saldo de más de 3.500 chilenos asesinados o desaparecidos.

Los Ponce Lerou tenían una casa de veraneo en Maitencillo, que lindaba con la de Osvaldo Hiriart, ex ministro del Interior durante el gobierno de Juan Antonio Ríos, ex fiscal de Corfo, y padre de Lucía Hiriart, la esposa del oficial de Ejército Augusto Pinochet Ugarte. Julio Ponce y Verónica fueron pololos primero y luego novios durante cinco años y se casaron en Iquique, donde Pinochet era ya general y comandaba la Sexta División de Ejército.

Cuatro años después del encuentro con Verónica, la vida para Julio Ponce, al menos en el tema económico, cambio del cielo a la tierra con el golpe que convirtió a su suegro en el militar más poderoso de Chile.

Tras haber nacido en La Calera el 13 de noviembre de 1945 y estudiar en los Hermanos Maristas de Quillota y en el Internado Nacional Barros Arana, el  comienzo de la fortuna de Ponce Lerou, así coinciden algunos investigadores, fue el vínculo marital con la hija del militar golpista comenzando en ese período una exitosa carrera empresarial a costa de la gestión pública. Al ocurrir la interrupción de la democracia ganaba como ingeniero solamente lo que podía ganar un profesional de esa época.

A fines de los años cincuenta,  Julio César Ponce Lerou  inició estudios forestales  en la Universidad de Chile, en la antigua sede de Quinta Normal. En esos años conoció a Daniel Contesse, hermano mayor de Patricio Contesse, gran amigo y aliado en los negocios.

No le interesó la política, pero si los negocios

“A Julio jamás le interesó la política; los negocios sí”, recuerdan cercanos. En 1972 Ponce Lerou se fue a Panamá, donde llegó a ocupar el cargo de subgerente del aserradero El Chagres. Según cuentan varios conocidos, el propio presidente de ese país centroamericano, el general Omar Torrijos, lo llamó al gobierno, pero él prefirió seguir con sus actividades empresariales. Ahí se encontraba cuando ocurrió el golpe militar en Chile el 11 de septiembre de 1973.

Hizo su práctica profesional como ingeniero forestal en Canadá en un aserradero al norte de Ontario. No trabajó como ejecutivo, sino como obrero forestal. Según versión también de  sus cercanos, buscó irse a ese país sin saber ni una palabra de inglés, porque quería trabajar en la mayor potencia forestal de esos años.

En Chile laboró en Industrias Forestales S.A., donde fue gerente general con solo 23 años. La firma tenía como principal activo una fábrica de papel de diario en Nacimiento. Después trabajó en la planta de Concepción de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, CMPC, la emblemática empresa del grupo Matte.

Carrera meteórica

Tras pasar por la dirección de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), en 1978 Pinochet le asignó el mando de la Celulosa Constitución Celco, entonces una empresa estatal que fue licitada a privados un año después. En 1979, el ingeniero fue designado gerente de empresas de la Corfo, que entonces mantenía vinculación directa sobre las grandes empresas del Estado chileno. Ponce Lerou se mantuvo en esa posición hasta abril de 1983, cuando fue nombrado gerente general y ya registraba una fortuna que era muy extraño que la tuviera habiendo trabajado casi siempre como empleado público.

Durante la dictadura, una amplia serie de empresas estatales fueron privatizadas bajo un discurso generalizado que apuntaba a la “ineficiencia” de la gestión pública. Años después, un informe de la comisión investigadora de la Cámara de Diputados probó que los diversos procesos de privatización de empresas ocasionaron al Estado una pérdida de cerca de 6 mil millones de dólares, según datos de Contraloría.

Entre las privatizaciones se contó la Sociedad Química y Minera de Chile, productora de salitre y yodo. Pese a su abrupta salida años antes, en 1987, la privatizada SQM tuvo de regreso al yerno de Pinochet a su directorio, donde llego a ser accionista controlador y hasta presidente. En esa empresa se percató que “Soquimich era dueña de los yacimientos de litio y se dio cuenta por esos años que estaba sentado ni más ni menos que en una mina de oro.

Igualmente Ponce Lerou aprovechó aparte del dinero de hacer buenas amistades como Hernán Büchi (figura aún hoy como director de Soquimich), a quien Ponce financió su campaña presidencial en 1989 en la que fue derrotado por el DC Patricio Aylwin.

Jorge Contesse fue otro de los amigos destacados, a quien nombró gerente general de la empresa SQM y quien alcanzó, durante el último año de dictadura, la presidencia de Codelco.

Hoy, su hijo Patricio Contesse Frica es uno de los multados por la Superintendencia de Valores, junto a su amigo Ponce Lerou, por el llamado “Caso Cascada”, por fraude al mercado de valores.

Sus amistades y “la ayuda a los políticos”

Para lograr su cometido, el empresario ubicó en puestos de confianza a parte de su círculo más cercano. Entre ellos, Cristián Leay, ex diputado y jefe de la bancada UDI; Osvaldo Puccio, ministro de gobierno de la Concertación y Alejandro Ferreiro, titular de Economía de la primera administración de Bachelet, quien además estuvo al mando de la Superintendencia de Valores y Seguros.

Es decir sus primeros contactos con la política y los políticos comenzaron desde el primer año del retorno a la democracia en 1989. Estos contactos derivaron con los años en procedimientos para financiar ilegalmente la política en Chile mediante la emisión de boletas falsificadas engañando directamente al Estado de Chile.

Para los políticos, de derecha o de izquierda, las acciones ilegales de Ponce  les daban lo mismo, mientras hubiese dinero fresco para sus campañas todo estaría bien. Hasta políticos que fueron torturados por orden de su ex suegro o enviados desterrados o detenidos a lugares inhóspitos como la Isla Dawson,  estuvieron sin embargo dispuestos a olvidar el pasado para recibir platas de Ponce Lerou.

Además de la creación del Instituto de Libertad y Desarrollo, Ponce Lerou fue financista o “gurú económico” de la pinochetista Unión Demócrata Independiente (UDI).

Durante el 2012, el empresario se consolidó con la adjudicación de la licitación para acceder a los contratos especiales de litio, convirtiéndose en el mayor productor a nivel mundial. Solo en el 2011, las exportaciones de litio fueron cercanas a los 300 millones de dólares.

Pinochet le abrió la puerta de la riqueza

La privatización de Soquimich por Pinochet, llevó a Ponce Lerou a convertirse en uno de los personajes más ricos de Chile y también del mundo. Esto nunca fue investigado porque estuvo dentro de los acuerdos que firmó Pinochet con la oposición antes de entregar  el poder en 1989. Esto se hizo así – según se explicó-  “para dar viabilidad al período de transición a la democracia” y evitar un nuevo golpe militar.

El boom del litio, empujado por el avance de tecnologías que lo requieren para su funcionamiento, aumentó en unos US$500 millones la cuenta del cuestionado empresario.

Cuando Julio Ponce retornó a Chile desde Panamá, su suegro lo nombró director de la Corporación Nacional Forestal, Conaf, cargo que asumió en julio de 1974, manteniéndose en el mismo hasta diciembre de 1979, cuando fue reemplazado por Jaime Contesse González.

En Conaf tenía a su cargo los predios expropiados de la Corporación de Reforma Agraria (CORA), que había que privatizar. Ponce creó el DL 701, que bonificaba la plantación forestal y consiguió que la masa silvícola creciera a un millón de hectáreas en solo un lustro, siendo esa la base de la multiplicación de la riqueza de grupos forestales como los Angelini y los Matte.

Ponce asumió la presidencia de Celulosa Constitución, Celco, y de Celulosa Arauco, la dirección ejecutiva de Inforsa y la jefatura de Industrias Forestales de Corfo. Hacia fines de 1975 se dio tiempo para presidir el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, uno de los predios más ricos en reservas forestales del país. Allí estaría hasta 1982. Tuvo a su cargo el traspaso a privados de las tres empresas forestales que estaban en manos estatales: las ya mencionadas Celco, Arauco e Inforsa.

Las dos primeras pasaron a manos del grupo económico que dirigía Manuel Cruzat Infante y que, luego de la quiebra de ese conglomerado, quedaron en manos del grupo Angelini. Julio Ponce consolidó su poder e influencia en el ámbito forestal a través de la dirección de Conaf.

En octubre de 1980, poco después de dejar la Conaf,  Julio Ponce formó la Sociedad Ganadera y Forestal Martell Ltda., en asociación con Javier Vargas Nielo, gerente agropecuario del Complejo Panguipulli. Esta sociedad llegó a disponer, entre otros, de los fundos Tres Palos, El Caulle, El Manzano y Hoyería.

Para entonces Ponce tenía en sus manos la presidencia de la Compañía de Teléfonos y de la Industria Nacional Azucarera (Iansa), además de integrar el directorio de la Empresa Nacional de Minería (Enami).

Soquimich era una empresa deficitaria

Hasta 1979, Soquimich era una de las tantas empresas deficitarias de la Corfo. Perdía más de 20 millones de dólares al año. La intervención era urgente y la cruzada modernizadora no podía quedar a medio camino. Ya había sido cerrada la Oficina Victoria y el posible cierre de María Elena era un rumor que rondaba los campamentos. En 1980 entraron a Soquimich Julio Ponce Lerou y Patricio Contesse. En 1981, llegó a Soquimich el hermano del empresario Eugenio que se hizo cargo del departamento de ventas.

En el diario alemán Die Welt del 5 de enero de 1983, declaraba Francisco Baraona, hermano del ex ministro Pablo Baraona: “Se critica al Presidente Pinochet por el poder y la influencia que han cobrado su mujer y sus diversos familiares. Particularmente se hablaba de uno de sus yernos.

El último golpe de Ponce Lerou

Rodrigo Azócar, expresidente del directorio de Metro, aseveró a La Tercera PM que no profundizaría en las negociaciones entre Corfo y SQM: la vocería la tiene Eduardo Bitran. Pero ante la consulta respecto de si era efectivo que en esos encuentros se abordó exclusivamente la situación de Eugenio Ponce respondió “completamente”. Fuentes de SQM no quisieron referirse al tema.

El hombre engañado o que pecó de ingenuo ha sido en toda esta historia de tira y afloje entre el Estado chileno y Soquimich, el exvicepresidente de Corfo, Eduardo Bitran, quien  consideró que no era posible llegar a un acuerdo en el arbitraje con Soquimich y abordó como una alternativa cierta el postergar la decisión y dejar el tema  al nuevo gobierno. La piedra de tope de las negociaciones fue siempre Julio Ponce Lerou.

Según publicó La Tecera, Bitran, admite sus cercanos, estaba “obsesionado” con que ningún pacto era viable si el controlador de Pampa Calichera seguía dirigiendo la compañía. Durante su mandato en la entidad estatal recibió, ha dicho el mismo Bitrán, varios recados respecto de que era preciso “aflojar” la mano y avanzar en un protocolo favorable para el Estado y la compañía minera.

Bitrán fue hombre clave de Bachelet

Al final SQM cedió. Bitran contaba con apoyos poderosos, principalmente del otrora subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy (Gobierno de Bachelet). Así se retiró el arbitraje iniciado en 2013 a cambio de una ampliación de la cuota de extracción de litio que la minera mantiene en el Salar de Atacama hasta el año 2030 y se estableció que ningún integrante de la familia Ponce, hasta segundo grado de consanguinidad, podría tener cargos directivos ni ejecutivos en SQM hasta el año 2030, fecha en la que expira el mencionado contrato.

Sin embargo, mientras Bitran negoció durante el año 2017 -asesorado por el ex presidente del directorio de Metro Rodrigo Azócar-, directamente con Contesse Fica y con Rafael Guilisasti, director de las sociedades cascadas y exconsejero de Corfo, los detalles político-técnicos del acuerdo; los abogados Felipe Bulnes, asesor externo de Corfo, y Sebastián Oddó, en representación de Pampa, junto a un equipo legal, plasmaban en papel los alcances del pacto que hoy está en el centro de la polémica luego de que el diario Pulso informara que el directorio de la compañía determinó la contratación de Julio y Eugenio Ponce como asesores.

Bitran asegura que existía un compromiso de palabra respecto de que la calidad de asesor se aplicaría sólo a Eugenio, versión que surgió luego de que este medio revelara la existencia de un correo electrónico del 18 de diciembre entre los abogados Bulnes y Oddó en que se explicita que estaba permitida la existencia de asesorías (al menos una,la de Eugenio).

La existencia de mesas paralelas fue refrendado en un nuevo comunicado público de Bitran. Allí, el exvicepresidente de Corfo insistió en que en estos diálogos se explicitó que Julio Ponce Lerou no retornaría bajo ninguna modalidad a la compañía y que ello no se escrituró sólo para evitar una situación expresa de “discriminación”.

Sus cercanos dicen que Bitran ha sido siempre un técnico y ha estado muy alejado de lo netamente político, aunque frente a Michelle Bachelet ejerció mucha influencia, especialmente en la designación de su primer gabinete, en el primer Gobierno, en el cual él ocupó el cargo de ministro de Obras Públicas. Como fundador del think tank Expansiva influyó también para que ingresaran a ese gabinete Andres Velasco, como ministro de Hacienda y Karen Poniachik como ministra de energía.

La pregunta que surge entre distintos sectores políticos y empresariales es: ¿Qué le pasó a Bitran? ¿Cómo no se dio cuenta del correo en que se le comunicaba que entre las cláusulas de inhabilidad para Ponce no se encontraba justamente un eventual cargo como asesor?

Pero esta historia real y concreta no termina aquí, porque hoy se ha sabido que, para doblarle el brazo a Bitrán, SQM anunció en un comunicado que la asesoría que va a cumplir en esta empresa Julio Ponce Lerou será “ad honorem” y el único que va a cobrar unos cinco millones de pesos será su hermano Eugenio.

“Julio pidió contribuir a la compañía sin que ello signifique costo alguno para la empresa porque a él, como accionista, le conviene que a Soquimich le vaya bien. Si SQM gana, él gana, entonces no va a cobrar por sus asesorías. Eugenio, en tanto, puede tener un incentivo monetario para ser evitar que sea  ‘levantado’ por la competencia, por lo que en su caso, sí se le pagará” expresa un comunicado de SQM.