El Fondo Monetario Internacional aprobó un préstamo para Argentina por un total de 50.000 millones de dólares. La decisión se tomó este jueves en la sede del organismo multilateral en Washington y fue anunciada a las pocas horas en una conferencia de prensa en Buenos Aires por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger. La primera cuota del crédito llegará en la próximas semanas, según dijo Dujovne, y alcanzará los 15.000 millones de dólares.

El dinero del préstamo stand by de alto acceso llegará a la Argentina en varios tramos, y como contraprestación el Gobierno se comprometió a bajar el déficit fiscal y a no interferir en la libre flotación del dólar, entre otras metas que hizo explícitas en las negociaciones. El cumplimiento de esas pautas será monitoreado por misiones del Fondo que llegarán regularmente a Buenos Aires de aquí en adelante para observar la marcha de la economía.

Existen distintos tipos de ayuda que el organismo internacional presta a los países: el ‘stand by’, un préstamo de corto plazo ligado a objetivos fiscales y monetarios, y un préstamo a largo plazo, llamado ‘extended fund facilities’, atado a reformas estructurales. Estos planes duran entre uno y tres años, y se pagan entre cinco y 10 años, a tasas más bajas que las del mercado.

El dinero que llegará a la Argentina tendrá diferentes destinos. Una parte se usará para pagar vencimientos de deuda, otra para apuntalar las reservas del Banco Central y también habrá un monto para financiar el gasto público. La novedad es que esta vez también se destinará un monto al sector social con un acuerdo de creación de un fondo de programas para el 2019

La decisión anunciada por el Gobierno surge de un acuerdo preliminar con el organismo que dirige la francesa Christine Lagarde. La aprobación formal demorará quince días, cuando volverá a ser tratada por el directorio de la entidad.

El préstamo del Fondo llegará también por otros créditos del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento, además del refuerzo del intercambio de monedas entre la Argentina y China que permite aumentar las reservas del Banco Central.

El presidente Mauricio Macri adelantó que en el fin de semana se verá en Canadá (cerca de Quebec) con Lagarde, la titular del FMI, en la cumbre del G-7,  a pesar de que aún no tiene agendado un encuentro formal con la economista.

Antes del anuncio oficial, Macri dijo: “Va a ser un gran acuerdo para los argentinos, para ayudar a la gente. Va a generar más oportunidades de desarrollo, ayudará a fortalecer el desarrollo y la creación de empleos.

Historia de amor y de odio

La relación de Argentina con el FMI ha ido de un lado a otro, con episodios de amor intenso y odio igualmente profundo.  Este es un resumen de los principales hitos en la larga historia entre el FMI y Argentina, de acuerdo a un informe de la agencia Sputnik:

1957: Después de la caída del Gobierno de Juan Domingo Perón, durante un Gobierno militar,  Argentina pidió su primer préstamo por 75 millones de dólares.

1991: El FMI aprobó la convertibilidad, el plan económico diseñado por el Gobierno del presidente Carlos Saúl Menem y su ministro de Economía, Domingo Cavallo, para terminar con la hiperinflación. El peso se ancló al dólar, lo cual se acompañó de un agresivo plan de privatizaciones y achicamiento del Estado.

2001: La derrota electoral de octubre debilitó al Gobierno del presidente radical Fernando de la Rúa. El FMI cortó la asistencia al país. El presidente renunció en medio de enormes manifestaciones, huelgas y saqueos. Argentina decretó el default de su deuda externa.

2003: Se firman los últimos créditos stand by por 2.174 y 8.900 millones de dólares.

2006: El 3 de enero, el presidente Néstor Kirchner canceló en un solo pago la deuda con el Fondo Monetario Internacional por más de 9.800 millones de dólares, lo que permitió un ahorro de 842 millones de dólares en intereses.

2013: El organismo sancionó al país por falta de estadísticas transparentes. El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner aceptó cooperar para revisar las estadísticas y se levantó la sanción.

2016: El Gobierno de Mauricio Macri aceptó retornar a las revisiones anuales del FMI, suspendidas desde 2006.

2018: La directora del Fondo, Christine Lagarde, visitó Buenos Aires. “Los dos primeros años del Gobierno han sido asombrosos”, dijo. Dos meses después, la corrida cambiaria y la inestabilidad internacional obligaron al Gobierno a volver a pedir ayuda del organismo.

Reacciones

  • Martín Redrado, ex director del Banco Central, aseguró que “el acuerdo sólo despeja el horizonte financiero”, pero “no impulsa la producción, el empleo y las exportaciones”, por lo que “hay que complementarlo con un plan de crecimiento porque sino queda rengo”.
  • Para el economista José Luis Espert, podría haber “un problema cuando se discuta el Presupuesto” porque ” las menores transferencias a las provincias por cerca de 0,5% del PBI para 2019 no serán un tema menor”. También destacó que estuvo bien “eliminar el financiamiento monetario del BCRA al Tesoro”, pero sostuvo que “habría agregar una prohibición de distribuir utilidades”.
  • Por otro lado, el economista Gabriel Caamaño Gómez, de la consultora Ledesma, aseguró a Clarín que el acuerdo “es una segunda oportunidad, mucho más exigente, porque se trata de relanzar el proceso de estabilización y ajuste gradual que se interrumpió semanas atrás y amenazaba con un desenlace tipo shock”. “En términos generales hay un endurecimiento del sendero gradual de ajuste fiscal. Sigue siendo gradual, pero más agresivo. Y una simplificación y refuerzo de la capacidad patrimonial y financiera, y de la independencia del BCRA respecto del régimen de metas de inflación”, sostuvo.
  • En igual sentido, el economista Rodolfo Santangelo sostuvo que con el acuerdo “el gradualismo tiene que pegar una acelerada violenta”, ya que “nos llama a ponernos en caja, a ponernos a dieta”.
  • Por otro lado, el ex ministro de Economía José Luis Machinea estableció las diferencias entre este acuerdo y el blindaje: “En 2001 eran US$ 40.000 millones del FMI y el Banco Mundial, pero ahora (recibir) US$ 50.000 millones sólo del Fondo es mucho más rotundo como apoyo”.
  • También sobre el aspecto financiero, el economista Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres, destacó que “se cierran todas las necesidades financieras casi hasta el 2020, siempre y cuando haya un roll over de la deuda interna”.
  • Por su parte, el ex presidente del Banco Central Mario Blejersostuvo que “es un acuerdo abonable a las condiciones de la Argentina, en general no es muy distinto al programa del Gobierno, le facilita por tener financiamiento más barato”. Tras destacar que el monto de US$ 50.000 millones “es 11 veces la cuota de la Argentina cuando lo normal es hasta cuatro veces la cuota”, sostuvo que “que se va a usar el 30% y el resto queda como garantía de un default”. Consultado al respecto, el economista explicó que esos fondos “los queremos para que el mercado esté conforme o tranquilo de que no va a haber un default, ni un problema de pagos, y así se baja el costo”.
  • Sondeo de Bloomberg:  Las nuevas metas fiscales establecidos por el acuerdo para 2018 están cerca de las expectativas, pero los objetivos para 2019-2021 pueden ser un desafío. Entre sus principales opiniones, destacan:

* El mercado probablemente reaccionará positivamente a la alta cifra del crédito del FMI, “pero sin dejar de notar la intención de obtener sólo el primer tramo por unos US$ 15 millones y tratar el resto del programa como precaución”, dijo Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs.

* La nueva meta de IPC de 17% en 2019, 13% en 2020 y 9% en 2021 son “exigentes pero poco realistas”.

* El objetivo de déficit fiscal para 2018 de 2,7% del PBI no es muy exigente, es probable que sea superado, y el de 1,3% para 2019 está dentro del rango de las expectativas.

* Sin embargo, el equilibrio fiscal primario en 2020 y un pequeño superávit en 2021 son compromisos “que deberán ser honrados por el gobierno para ser reelegido en octubre de 2019”.

* Los presupuestos para 2019 y 2020 deberán ser aprobados por el Congreso, donde Cambiemos “tiene solo el 40% de los escaños”; con lo cual la meta de 2020 “tendrá que ser cumplida por el nuevo gobierno”.

* Todo esto “aumenta el riesgo de que un nuevo gobierno populista llegue al poder y elimine por completo la consolidación fiscal, poniendo en riesgo el acuerdo con el FMI”.

* El Santander espera que la política monetaria “comience a pasar del modo ultra-estricta a estricta” y prevé “que tasas comenzarán a descender gradualmente hacia 32% para fin de año”.

* “La revisión de los objetivos de inflación probablemente establezca escenarios más realistas para el banco central en 2019 y 2020, pero también podría obstaculizar parte del optimismo potencial que otros detalles del plan podrían desatar”, señaló el Credit Suisse.