La economía estadounidense creció a un ritmo anual del 2,2% en el primer trimestre de 2018, ligeramente por debajo del 2,3% calculado con anterioridad, como informó este miércoles el Gobierno de Estados Unidos en Washington,  y muy por debajo de la previsión del crecimiento mundial, que según el último informe de la OCDE llegaría a 3,8% en diciembre.

El Departamento de Comercio publicó el segundo de sus tres cálculos sobre la evolución del producto interior bruto (PIB) entre enero y marzo.

La nueva cifra coincide con las previsiones de los analistas.

El gasto de los consumidores, que en EEUU representa casi dos tercios de la actividad económica, fue revisado a la baja desde un 1,1% a un 1%, tras el alza del 4,4% en el trimestre precedente.

La inversión empresarial registró, no obstante, un importante repunte, con un incremento en bienes de equipo del 6,5% en lugar del 4,6% calculado previamente.

El segundo cálculo trimestral se sitúa así lejos de la promesa del presidente Donald Trump de llevar el crecimiento económico a una tasa anual del 3%, impulsado por un plan de estímulo fiscal que incluye grandes recortes de impuestos para las empresas y, en menor medida, los trabajadores.

Informe semestral de la OCDE 

La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) revisó ligeramente a la baja, de un 3,9 a un 3,8 por ciento, su previsión de crecimiento global para 2018, según se desprende del informe semestral que la organización presentó este miércoles en París.

El crecimiento previsto para este año es un punto porcentual más alto que la expansión registrada en 2017. Para 2019, la OCDE, integrada por 25 países, en su mayoría desarrollados, mantiene su pronóstico de un 3,9 por ciento de crecimiento del producto interior bruto (PIB). Los pronósticos anteriores los presentó en marzo.

Las previsiones mundiales son tan favorables como no se veía desde hace tiempo, apuntó el secretario general del organismo, Ángel Gurría. El crecimiento se sitúa ahora en la media de antes de la crisis financiera.

También las inversiones y el comercio aumentan, señaló el economista jefe de la OCDE, Álvaro Santos Pereira. “Hemos esperado muchos años para ello”, apuntó. La tasa de desempleo media podría caer además el próximo año hasta el nivel mínimo desde 1980.

Aun así, Gurría señaló que el crecimiento sigue dependiendo mucho de la política moneteria de los bancos centrales y de las medidas coyunturales de los Gobiernos. Según la OCDE, los Gobiernos deberían adoptar más reformas estructurales para garantizar un crecimiento robusto.

Si los bancos centrales elevan los tipos de interés, ahora en mínimos, a valores normales, podría haber problemas en los países con un elevado endeudamiento, alertó además.

La OCDE también expresó el temor de que un aumento de los conflictos comerciales tenga consecuencias negativas para la coyuntura mundial, en aparente alusión a la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles extraordinarios a las importaciones de acero y aluminio.

“Una mayor escalada de las tensiones comerciales podría afectar de forma significativa a la expansión económica”, advierte el economista jefe de la OCDE, Álvaro Santos Pereira, en el informe semestral.

Según el economista portugués, en los países miembros del Grupo de los Veinte (G20) se han introducido ya más de 1.200 nuevas restricciones comerciales desde que comenzó la crisis financiera mundial en el año 2007.