A partir del próximo 1 de julio, los estonios podrán viajar a lo largo y ancho de toda la geografía del país en autobús y tranvía sin necesidad de desembolsar un solo euro.

La medida es parte del plan  del Gobierno para disminuir el transporte privado y bajar así los niveles de contaminación.

La iniciativa lleva ya dos años funcionando en la capital, Tallin, y el Gobierno ha aprobado extender este verano al resto del país.

El origen de esta iniciativa data de 2013, cuando los habitantes de la capital votaron en un referéndum a favor de un transporte gratuito para moverse por la ciudad. Costó unos años ponerlo en marcha, pero desde enero de 2016 el sistema está operando.

La medida funcionó hasta el punto de que se tuvo que aumentar la flota de autobuses.

La inversión necesaria para sostener este tipo de transporte público gratuito en todo el país no será tan elevada como pueda parecer en un principio ya que hoy en día el 80% de los servicios regionales de autobuses ya son subvencionados por el Estado.

Al haber menos viajes en automóvil, se intenta que se reduzcan los índices de accidentabilidad, contaminación y ocupación del espacio de la vía. El cálculo de las externalidades positivas que ello conlleva, el beneficio para la sociedad superaría con creces el coste de una subvención total del transporte público. Este servicio no será gratis para los turistas.

Esta medida está siendo estudiada en otros países o ya ha sido implantada parcialmente. En París, por ejemplo, se está estudiando y en Alemania se hace lo propio desde febrero para las grandes ciudades como forma de reducir la contaminación. En Gales (Reino Unido) los fines de semana se puede viajar gratis en autobús.

Ojala que esta idea pueda ser estudiada y luego aplicada también en Chile, especialmente en Santiago, donde los índices de contaminación son muy elevados y la congestión vehicular es casi permanente, al menos durante el día.

Fuente: Diario Las Américas