Por  Enrique Fernández

Un antiguo rey árabe, según cuenta la leyenda, se aburrió de su bufón cuando se puso tan grosero como Yerko Puchento. Entonces, para deshacerse de él, le tendió una trapa: Lo desafió a que le lanzara una ofensa muy grave. “Y si no quieres que te corte la cabeza –le dijo-, junto con entregarme tus excusas deberás infligirme una ofensa todavía más grave”.

Días después hubo un baile en el palacio real. El rey y su esposa observaban de pie, desde lo alto de una tribuna. Fue el momento que escogió el bufón para deslizarse por detrás de la pareja y presionar con su mano derecha el noble trasero del rey.

– ¡Qué has hecho, desdichado! –gritó furioso el monarca.

– Excusas, Majestad. Creí que ere la reina –respondió el bufón.

La leyenda reaparece desde sus remotos orígenes, proyectada en recientes adaptaciones y algunas disculpas donde “el que explica se complica”. El último de estos episodios bufonescos tiene como protagonista un televisor de 84 pulgadas, que el Presidente Sebastián Piñera hizo adquirir para el palacio de Cerro Castillo, en Viña del Mar.

La compra causó sorpresa, porque tuvo un valor superior a los 8.600.000 pesos. ¿Cómo se entiende una operación de este volumen, en circunstancias que el Gobierno dispuso un plan de austeridad y reducción del gasto fiscal?.

84 pulgadas… Ocho millones seiscientos mil pesos… ¿Se imagina?

Usted puede ver televisión en la pantalla de cinco pulgadas de su celular. O en las siete pulgadas de una tablet. También en un computador. Y por supuesto en una tele de 32, 40 o 48 pulgadas, que ya es un tamaño bastante cómodo para disfrutar de buenas películas, noticiarios y conciertos.

Pero el Presidente no sólo quería tener televisión. Necesitaba un equipo con streaming, para recibir en Cerro Castillo imágenes y audio en vivo y en directo. Además, con conexión a internet para traer a la pantalla las transmisiones de Youtube y las series de Netflix

Por eso no lo dudó ni 24 horas desde que asumió la presidencia el 11 de marzo. Como era domingo no pudo comprarlo ese mismo día porque la empresa proveedora estaba cerrada. Pero por fin concretó su deseo al día siguiente… el lunes 12 de marzo.

Uno de los tantos sorprendidos con la noticia –difundida por el alcalde de Recoleta Daniel Jadue- fue el diputado oficialista Mario Desbordes, Presidente de Renovación Nacional.

“Entiendo que es una compra del día 12 de marzo y, con todo cariño, dudo que el Gobierno haya dado una orden de comprar algo el 12 de marzo en ninguna repartición de Chile”, afirmó el parlamentario. Incluso sugirió que el autor del gasto pudo ser el Gobierno anterior.

Las dudas del honorable diputado se desvanecen sin embargo, al observar la orden de compra emitida por la Presidencia de la República, 24 horas después de la transmisión del mando, y aparecida en el portal de internet Mercado Público. La orden es por un televisor LG LED 4k 84 PGS,  por valor de 13.9623 dólares (8.600 millones de pesos) -ver la factura a la izquierda.

(“Excusas, Majestad, creí que era la reina”)

El televisor de Cerro Castillo se suma a otras adquisiciones que desataron críticas, como el sofá avaluado en dos millones de pesos que compró el Ministerio del Interior el 29 de marzo, en una operación que el propio Presidente dejó sin efecto cuando trascendió en las redes sociales. Días después las mismas redes se hicieron eco de la compra de un lujoso automóvil Lexus LS500h para la Presidencia, por valor de 70 millones de pesos, que también fue anulada.

“El Presidente de la República dio orden inmediata de anular la resolución y la orden de compra, ya que no es consistente con las políticas de austeridad que se están implementando en el Gobierno de Chile a partir del 11 de marzo”, dijo en esa oportunidad un comunicado oficial.

(“Excusas, Majestad…”)

A estas fallidas operaciones se suman los errores de varios ministros, como el titular de Hacienda Felipe Larraín, que viajó a una reunión de ex alumnos de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, financiando el viaje con fondos públicos. “Yo voy a seguir haciendo mi trabajo aunque tenga que enfrentarme a las pequeñeces de la política”, dijo el ministro, molesto por las acusaciones en su contra que lo llevaron a devolver parte del costo de su viaje.

Otros ministros que trastabillaron en estos dos meses de Gobierno son el titular de Justicia Hernán Larraín, cuando afirmó que la mayoría de los jueces “son de izquierda”; su colega de Salud Emilio Santelices, que intentó modificar la ley de aborto en un decreto rechazado por la Conraloría, o el ministro de Educación, que confidenció tener hijos “campeones” porque les compra condones los fines de semana.

Son “errores no forzados” afirmaron en el oficialismo, pero la ex secretaria general de Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet advirtió que ésta es la segunda vez que Piñera ocupa la Presidencia, después de la administración que encabezó entre 2010 y 2014.

“Entonces sorprende que se cometan errores que son básicamente muy de personas novatas”, dijo la ex vocera.

Y el buzón del Rey se libró de que le cortaran la cabeza.