Mientras el primer  ministro israelí Benjamín Netanyahu  pronuncioaba un discurso en el que decía  ¡que este lunes era un  día glorioso, y había que recordar este momento!”,  durante la ceremonia de inauguración de la Embajada estadounidense en Jerusalén , en la que Estados Unidos estuvo representado por su secretario de Tesoro Steven Mnuchin, y la hija del presidente, Ivanka Trump, junto con su esposo y asesor del mandatario, el judío-norteamericano Jared Kushner.

En el mismo moneto en que las palabras de Netanyahu eran transmitidas, se registraba una gran represión antipalestina que ha dejado ya más de 50 muertos. El  secretario general de la ONU, António Guterres, reclamó hoy en este sentido por la violencia que afecta a Gaza, donde además se han registrado 2.000 heridos. Todo consecuencia de las protestas en contra el traslado de la Embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén.

“El Presidente Trump, reconociendo la historia, usted hizo historia”, añadió el mandatario israelí. Hoy la embajada de la nación más poderosa de la Tierra, nuestro mayor aliado, los Estados Unidos de América, hoy su embajada abrió aquí”, añadió.

“Gracias presidente Trump por tener el coraje de mantener su promesa”, dijo Netanyahu. “No tenemos mejores amigos en el mundo. Usted apoyó a Israel y apoyó a Jerusalén”, afirmó el primer ministro, que dijo que confía en alcanzar la paz con sus vecinos.

El Secretario General de la ONU Guterres, destacó que “esta es una razón más para mí para creer que necesitamos una solución política para la cuestión de Israel y Palestina. No hay plan B a una solución de dos Estados en la que los israelíes y los palestinos puedan vivir en paz y con una seguridad mutua asegurada y con la plena cooperación de la comunidad internacional”.

“El multilateralismo es más necesario que nunca”, afirmó el máximo responsable de la ONU al enumerar los distintos conflictos abiertos en el mundo.

El ministro de Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif, denunció la masacre “a sangre fría” cometida por Israel en la frontera de Gaza.  “El régimen israelí masacra a innumerables palestinos a sangre fría mientras protestan en la prisión al aire libre más grande del mundo”, escribió Zarif en su cuenta oficial de Twitter, en alusión a la Franja de Gaza.

A su vez también condenaron la violencia judía extrema en la Franja de Gaza las  autoridades de Jordania, Turquía y Egipto.

El diario El País de España escribió que Gaza ha vivido este lunes la jornada más sangrienta desde que se inició la ola de protestas masivas el pasado 30 de marzo. Marcada por el lanzamiento de piedras y de neumáticos ardiendo, la marcha de decenas de miles de palestinos en el límite de la Franja con Israel contra el traslado de la Embajada de EE UU a Jerusalén se ha cobrado la vida de al menos 52 manifestantes y ha causado más de un millar de heridos por disparos de los soldados, según informan fuentes sanitarias del enclave costero.

El balance de víctimas en un solo día no tiene precedentes desde la guerra de 2014 en Gaza. Un portavoz castrense aseguró que, pese a las advertencias lanzadas por el Ejército, cerca de 40.000 palestinos participaron en los disturbios en más de una docena de puntos de la valla de separación y arrojaron bombas incendiarias y artefactos explosivos. La frontera ha sido declarada zona militar

La Embajada de Estados Unidos abre sus puertas de forma provisional en una oficina consular ya existente en un distrito periférico del sur de la ciudad de Jerusalén. La policía israelí, que había desplegado un millar de agentes, cerró el paso en la zona los grupos de manifestantes israelíes y palestinos que protestaban contra el traslado. La legación se ubica en plena Línea Verde, la tierra de nadie o zona tapón que separó la parte occidental —donde Israel instaló su capital tras su nacimiento, hace hoy 70 años— de la zona Este —entonces con mayoría de población palestina y bajo administración jordana—, que incluye la Ciudad Vieja y los santos lugares de las tres religiones monoteístas.

El soterramiento de la solución de los dos Estados, el bombardeo al régimen sirio, la ruptura del pacto nuclear con Irán y el traslado de la embajada a Jerusalén, son los temas del día en el Medio Oriente.

Con Donald Trump, lo impensable hace tan solo dos años se ha vuelto realidad. En un vertiginoso crescendo, el presidente de EEUU ha dejado claro que su política en Oriente Próximo pasa por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. No ya en calidad de interlocutor privilegiado, sino como representación casi vicaria de su diplomacia. “Israel no puede tener mejor amigo en el mundo”, proclamó este lunes Netanyahu.