Brasil creció cerca del 1,0 % en 2017, con lo que puso fin a una de las más profundas recesiones de su historia, según proyecciones divulgadas por los economistas este miércoles, en vísperas del anuncio que hará el Gobierno el jueves del resultado del Producto Interior Bruto (PIB) del país el año pasado.

Mientras que el Gobierno calcula que la mayor economía de Sudamérica creció un 1,1 %, en 2017, los economistas del mercado financiero consultados semanalmente por el Banco Central brasileño prevén una expansión del 1,0 %.

Las consultoras más optimistas, como Fator, prevén que el Gobierno anunciará el jueves una expansión del 1,3 % de la economía en 2017.

En cualquiera de los casos, el resultado representa el fin de la grave recesión de los dos años anteriores, luego de que la economía brasileña se retrajera un 3,5 % en 2015 y un 3,6 % en 2016, con lo que encadenó dos resultados negativos por primera vez desde la década de 1930.

La mayoría de los indicadores económicos para 2017 divulgados hasta ahora por el Gobierno ya han anticipado el resultado positivo en el año.

La producción industrial, por ejemplo, creció un 2,5 % en 2017 tras tres años consecutivos de retracción; la producción de granos llegó el año pasado al récord de 240,6 millones de toneladas, con una expansión del 29,5 % frente a la de 2016; y las ventas del comercio aumentaron en un 2 %, tras dos años de caída.

Brasil también consiguió reducir la inflación a su menor nivel en varios años, disminuyó las tasas de intereses a niveles históricos y registró un superávit comercial récord el año pasado.

El único indicador que aún no ha registrado mejorías sustanciales es el del desempleo, que en el último trimestre del año pasado era del 11,8 %, por lo que cerca de 12,5 millones de brasileños continuaban desempleados a finales del año pasado.

De acuerdo con los analistas, entre los factores que impulsaron la recuperación de la economía el año pasado destacan el fuerte crecimiento de la agropecuaria, el superávit comercial récord y el aumento de la renta de los brasileños, lo que permitió una retomada del consumo interno, que es uno de los principales motores de la economía del país.

La previsión de los analistas es que, tras la recuperación el año pasado, esa expansión se mantenga al menos en los próximos dos años.

Según el último sondeo del Banco Central entre los economistas, el mercado proyecta para 2018 un crecimiento del 2,89 %, que llegará al 3,0 % en 2019.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en un informe sobre la economía brasileña divulgado hoy, prevé que Brasil crecerá un 2,2 % en 2018 y un 2,4 % en 2019.

El organismo aseguró que, tras superar su profunda recesión en 2017, Brasil tendrá un “crecimiento sólido” en 2018 y 2019, pero alertó que una expansión de forma sustentable exige una profundización de las reformas fiscales y una apertura al comercio y la inversión extranjera.