En la madrugada de este martes falleció el antipoeta chileno Nicanor Parra Sandoval, a los 103 años de edad en su casa en La Reina de Santiago. El hermano mayor de la cantautora Violeta Parra revolucionó la literatura con su antipoesía, que nutrida de sus llamativos artefactos, cambió la forma de concebir la escritura y el arte, convirtiéndose en referente para escritores como Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Pablo de Rokha.

Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1969 y en 2011 ganó el Premio Cervantes. Era considerado uno de los poetas vivos más importantes del siglo XX. Su última obra publicada fue “Antiprosas” en 2011. Sus últimos años los pasó refugiado en su casa en Las Cruces. El ministro de cultura Ernesto Ottone confirmó su deceso.

Nicanor Parra nació en San Fabián de Alico, un pueblo cordillerano de la Provincia de Ñuble, en el seno de una modesta familia que lo estimuló desde pequeño en el arte popular. Fue el primero de ocho hermanos​ que nacieron del matrimonio conformado por Nicanor Parra, profesor primario y músico, y Rosa Clara Sandoval Navarrete, tejedora y modista de origen campesino, aficionada al canto de música folclórica,​ quien ya tenía dos hijas (Olga y Marta) de un primer matrimonio. Su casa en San Fabián era al mismo tiempo la escuela del pueblo. Sin embargo, debido a la actitud bohemia y errática de su padre, y las constantes penurias económicas familiares, afectadas más tarde por la cesantía generada durante la dictadura del general Carlos Ibáñez del Campo, la infancia del joven Nicanor transcurrió entre frecuentes traslados de domicilio, en los que su padre ejerció como profesor primario en regimientos militares, inspector de tranvías y vigilante de cárcel. La familia se mudó a Lautaro, y de allí en 1919 a Santiago, donde fueron por un tiempo acogidos en casa de Ramón Parra, primo de su padre. Luego regresaron a Lautaro,​ e incluso llegaron a desplazarse hasta Ancud​ En 1927, con doce años de edad, desde Lautaro llegaron a Chillán, específicamente al barrio de Villa Alegre,​ donde por fin logran establecerse.​

Nicanor es el único de sus hermanos que prosiguió estudios más allá de los primarios,​ si bien la educación de su madre, integradora de las raíces de la cultura popular, fue fundamental en el desarrollo de todos ellos.​ Apenas llegado a Chillán, fue matriculado en el Liceo de Hombres, donde cursó hasta el quinto año de Humanidades, según el antiguo sistema educativo chileno. Por esta época Nicanor comenzó a escribir sus primeros versos, siguiendo el barroquismo sentimental y retórico de las fuentes a las que tenía acceso:​ las liras populares (publicaciones callejeras escritas en cuartetas y décimas),​ los poetas modernistas,​ y una antología de Manuel Magallanes Moure, que le facilitó en 1930 su profesor de dibujo y caligrafía, y que leyó con fascinación.​

En 1932 se fue de su casa para mudarse a Santiago, sin medios económicos, con la idea de ingresar a la Escuela de Carabineros. Sin embargo, gracias a la mediación de Gonzalo Latorre Salamanca,​ la Liga de Estudiantes Pobres le otorgó una beca para cursar el último año de secundaria en el Internado Nacional Barros Arana.​ Allí conoció y entabló amistad con Jorge Millas, Luis Oyarzún y Carlos Pedraza, con quienes tuvo gran afinidad artística.11​ De acuerdo al poeta, es en este Internado donde comenzó a gestar las ideas de lo que años más tarde derivaría en la antipoesía.

En 1933 ingresó al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde estudió Matemáticas y Física.​ En un principio también se matriculó en ingeniería, leyes e inglés, pero abandonó estos estudios rápidamente.​ Para financiar sus estudios, continuó vinculado a su antiguo internado, trabajando junto a Millas y Pedraza como inspector.​ En 1935 los tres amigos fundaron la Revista Nueva, distribuida entre los inspectores, profesores y alumnos del Internado. En ella Parra realizó sus primeras publicaciones, incluyendo el cuento titulado «Gato en el camino»,​ un irreverente texto en verso libre que le valió una amonestación del rectorado.​ Ese mismo año se publicó la Antología de poesía chilena nueva, a través de la cual conoció a exponentes clave de la poesía chilena contemporánea, a los que no tenía acceso desde Chillán.​ Entonces comenzó a imbuirse en la obra de chilenos y españoles contemporáneos, traducciones de los surrealistas franceses y otras vanguardias europeas como el dadaísmo.​

En 1937 se graduó como profesor de matemáticas de la Universidad de Chile, y comenzó a ejercer como docente en liceos de Santiago.​ Ese mismo año publicó su primer poemario, Cancionero sin nombre, muy influenciada por la obra de Federico García Lorca, y decidió regresar a Chillán para ejercer como profesor de matemáticas y física en el Liceo de Hombres. En esta ciudad fue nombrado poeta laureado en la Fiesta de la Primavera, y se encontró por primera vez con Pablo Neruda, quien estaba de gira política apoyando la campaña presidencial de Pedro Aguirre Cerda, en representación del Frente Popular.​

Al año siguiente, su primer poemario, una obra todavía inmadura pero reveladora, ​ recibió el Premio Municipal de Poesía otorgado por la Municipalidad de Santiago. En un acto de homenaje a Gabriela Mistral, le dedicó su poema inédito «Canto a la escuela», y ésta, por su parte, elogió su trabajo​ y lo catalogó como «el futuro poeta de chile». Todavía en 1938, Parra se introdujo en la poesía de Walt Whitman, en traducción del poeta uruguayo Álvaro Armando Vasseur.​

El catastrófico terremoto de Chillán en enero de 1939, que lo sorprendió trabajando como inspector en el Liceo de Hombres,​ adelantó su retorno a Santiago, donde continuó dando clases de física en su antiguo internado,​ y de matemáticas en la Escuela de Artes y Oficios. Ese mismo año es incluido en la antología 8 nuevos poetas chilenos, al que le sucede Tres poetas chilenos (1942), mientras continúa investigando nuevas formas de poesía.11

Gracias a una beca otorgada por el Institute of International Education, en 1943 viajó a Estados Unidos para estudiar un posgrado en mecánica avanzada en la Universidad Brown.

Regresó de Estados Unidos entre 1945 y 1946, como físico especialista en indeterminación y relatividad,​ para incorporarse como profesor titular de Mecánica Racional en la Universidad de Chile. Poco después, en 1948, fue nombrado director interino de la Escuela de Ingeniería de dicha casa de estudios, cargo que ocuparía durante veinte años.

En 1949, gracias a una beca del Consejo Británico, se fue a estudiar cosmología por dos años a Oxford, Inglaterra, con el connotado científico Edward Arthur Milne. Si bien asistía poco a clases,​ su estancia en dicho país se prolongó hasta 1952, tiempo durante el cual tuvo la posibilidad de leer ávidamente a diversos escritores europeos clásicos y de adentrarse en el psicoanálisis.​ Durante este viaje contrajo matrimonio con la sueca Inga Palmen, quien lo acompañó de regreso a Chile.21​ El mismo año de su regreso, se unió con el poeta Enrique Lihn y el artista Alejandro Jodorowsky para montar Quebrantahuesos, una exposición de poesía mural realizada con recortes de periódicos donde utilizaron la técnica del collage.​

Las experiencias vividas en el extranjero, en países más desarrollados y con culturas tan distintas a la de Chile, fueron fundamentales para la gestación de su segundo poemario, Poemas y antipoemas (1954), donde el autor irrumpió con el nuevo concepto de «antipoesía», el cual se oponía a toda la poesía tradicional entonces imperante en su país, encabezada por Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Pablo de Rokha.​ A partir de esta obra y esta nueva manera de hacer poesía el autor comenzaría una intensa actividad literaria y se comenzaría a hacer conocido a nivel nacional e internacional.

Durante el período del Régimen Militar, Parra decidió evitar las represalias y la censura, alejándose un poco de la antipoesía para desviar su atención hacia otros proyectos. En 1975, el único número de la revista Manuscritos reprodujo Quebrantahuesos (1952) y sus textos escatológicos dadaístas inéditos News from nowhere. Más tarde decidió idear sutiles mecanismos de denuncia a la dictadura militar de Augusto Pinochet, asumiendo para ello el álter ego del Cristo de Elqui (1898-1971) en Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977) y Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1979).

Unos años después publicó sus Ecopoemas (1982) como una propuesta ecológicaalternativa frente a los dos bloques político-económicos de la Guerra Fría: el socialismoy el capitalismo. Desde este enfoque, que mantendría durante los años 1980 y 1990,​ pudo criticar al sistema desde un enfoque no ideológico y por tanto menos riesgoso​. Sus denuncias se volvieron luego más explícitas en Chistes parra desorientar a la policía poesía (1983) y en los poemas inéditos de su antología Poesía política (1983), estando también presentes en Coplas de Navidad (1983).​

Luego del retorno a la democracia en su país a comienzos de los años 1990, se reactivaron los reconocimientos en su nombre.​ Hacia 1992 realizó una exposición visual junto al poeta Joan Brossa en Valencia.​ Diversas instituciones y personas particulares intentaron postularlo al Premio Nobel de Literatura en tres ocasiones, los años 1995, 1997 y 2000. Con motivo del tercer intento de postulación, se realizaron diversas actividades en Santiago, como una Muestra de Artefactos Visuales, conferencias y conversatorios en torno a la antipoesía en el Coloquio Internacional de Escritores e Intelectuales de la Universidad de Chile, muestras audiovisuales sobre su vida y obra en los patios de La Moneda y en la Plaza de la Constitución, obras de teatro basadas en su obra y recitales de poesía en su nombre. Parra no consiguió la candidatura, pero en 2001 fue galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana de España. Acusando problemas de salud, el premio lo fue a recibir su hijo Juan de Dios, de manos de la Reina Sofía en el Palacio Real de Madrid.​

La presidenta Michelle Bachelet visitó a Parra por la celebración de su centenario.

Utilizando esta serie de premios y homenajes como excusa, el autor comenzó a escribir sus autodenominados «discursos de sobremesa», en los cuales desplegó su pensamiento y crítica social. Varios de estos textos fueron publicados más tarde en su libro Discursos de sobremesa (2006).​ Sus denominados «artefactos visuales», instalaciones basadas en el reciclaje que materializan la idea de los antipoemas,27​ fueron expuestos en Madrid y Santiago de Chile en 2001.​ En 2006 se montó su exposición mediática Obras públicas en el Centro Cultural Palacio La Moneda, la que a través de instalaciones como «El pago de Chile» causó un gran revuelo en el país.​ El mismo año apareció Obras completas & algo + (1935-1972), el primer volumen de sus obras completas, vendiéndose con gran éxito en la Feria Internacional del Libro de Santiago.

En septiembre de 2010, días después de cumplir 96 años, comenzó una huelga de hambre en apoyo a la treintena de comuneros mapuches que ayunaban desde el 12 de julio del mismo año.​

El 1 de diciembre de 2011 fue galardonado con el Premio Cervantes, convirtiéndose en el tercer chileno en obtenerlo, luego de Jorge Edwards (1999) y Gonzalo Rojas(2003).​ Carmen Caffarel, directora entonces del Instituto Cervantes, expresó: «el Premio Cervantes reconoce esta vez no solo la valía de un creador universal, sino también la necesidad de la búsqueda de nuevas formas de expresión y la exploración de las fronteras comunicativas del ser humano».​ Excusándose por su avanzada edad, Parra no asistió a la premiación, y envió en su lugar a su nieto Cristóbal Ugarte.​

El 7 de junio de 2012 fue galardonado con el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda por su trayectoria y aporte a la literatura hispanoamericana. A partir de esta instancia, Niall Binns, miembro del jurado, editó La antología de Nicanor Parra según Niall Binns. El premio correspondió a 60 mil dólares, más un diploma y una medalla.​ Parra tampoco asistió esta vez a la premiación, y durante la ceremonia su discurso fue leído nuevamente por su nieto Cristóbal.

El 5 de septiembre de 2014 Parra cumplió cien años, por lo cual se organizaron una serie de actividades conmemorando su vida y obra, como exposiciones con sus «artefactos» y un «parrafraseo» masivo de uno de sus poemas, «El hombre imaginario». Parra se mantuvo alejado de los homenajes, y sólo recibió la visita de la presidenta Michelle Bachelet en su casa en el balneario Las Cruces.