Varios altos dirigentes de la campaña electoral de Donald Trump que lo llevó a la Presidencia de Estados Unidos fueron acusados de conspiración contra Estados por un gran jurado federal este lunes, entre ellos figura nada menos que el director de campaña Paul Manafort (foto abajo izquierda).

Igualmente figuran en la lista el empresario Rick Gates, mano derecha de Manafort y cercano a la campaña presidencial de 2016,  como también George Papadopolous, quien fuera el consejero de política exterior de Trump durante la contienda electoral. Todos se declararon culpables de haber mentido en el tema de los contactos de Trump con Rusia.

Entre los 12 cargos que enfrentan Manafort y Gates se encuentran también el de conspiración para lavar dinero, ser agentes no registrados de una autoridad extranjera, declaraciones falsas y no presentación de informes de bancos extranjeros y cuentas financieras.

Si bien los cargos de Manafort y Gates no están vinculados directamente con su trabajo en la campaña de Trump, son los primeros en enfrentar la justicia como parte de la investigación sobre la posible interferencia de Moscú en las elecciones presidenciales de EE.UU. en 2016.

La reacción de Donald Trump fue distante de los hechos al ser consultado sobre las detenciones, asegurando que las imputaciones son por hechos anteriores a su vínculo en 2016, e insistió sobre la necesidad de investigar a su ex rival Hillary Clinton.

“Perdón, pero esto es de hace años, antes de que Paul Manafort fuera parte de la campaña Trump. ¿Pero por qué el foco no está sobre la corrupta Hillary y los demócratas? … Además, ¡NO HAY COLUSIÓN!», declaró el mandatario.

Durante todo el fin de semana, Trump había vuelto a tildar en Twitter de «caza de brujas» a la investigación de Mueller sobre sus supuestos lazos con Rusia y pidió que se «haga algo» contra las irregularidades que, según él, ha cometido su rival demócrata en las elecciones de 2016, Hillary Clinton.

La investigación de Mueller también cubre las finanzas y negocios familiares del Presidente, y busca determinar si Trump incurrió en obstrucción de la Justicia cuando despidió en mayo al entonces director del FBI James Comey, quien lideraba las pesquisas del caso ruso.

Desde hace tiempo, pero con especial fuerza esta última semana, Trump ha promovido la idea de que fue Clinton quien incurrió en irregularidades, algunas de ellas relacionadas con Rusia. En ese sentido, su línea fue reforzada por la revelación de que el Partido Demócrata y la campaña de Clinton financiaron el año pasado una investigación privada para encontrar información que relacionara a Trump con Rusia, lo que resultó en un dossier lleno de sórdidos detalles no corroborados sobre el ahora presidente.

Las acusaciones son, además, los primeros indicios de la investigación secreta que realiza un gran jurado federal presidido por el fiscal Robert Mueller sobre la supuesta colusión del Kremlin en los comicios.

Este tipo de jurados, conformado por fiscales y otros ciudadanos, no determinan la culpabilidad o la inocencia sobre los casos que investigan sino si existen evidencias suficiente para iniciar un juicio, emitir una citación para que una persona testifique o entregue documentación acerca de un caso.

Manafort, de 68 años, se sumó al equipo de Trump (entonces precandidato por el Partido Republicano) en marzo de 2016 y se desempeñó como su jefe de campaña entre junio y agosto. En ese mes debió abandonar el cargo debido a reportes que lo acusaban de recibir financiamiento de un partido de Ucrania favorable al gobierno de Rusia.

Los 12 cargos que enfrentan Manafort y su exsocio empresarial están vinculados a estas actividades de lobby.al, Rick Gates.

«Manafort y Gates generaron decenas de millones de dólares en ingresos como resultado de su trabajo en Ucrania «, dice el texto de la acusación.

«Con el fin de ocultar los pagos de Ucrania a las autoridades de Estados Unidos, desde aproximadamente 2006 hasta al menos 2016, Manafort y Gates lavaron el dinero a través de decenas de corporaciones, asociaciones y cuentas bancarias estadounidenses y extranjeras», continúa el escrito.

La BBC tuvo acceso a una investigación ucraniana que concluyó que Manafort recibió al menos US$28,5 millones del Partido de las Regiones del exprimer ministro ucraniano Víktor Yanukóvich.

En su momento se había informado que la suma recibida en efectivo entre 2007 y 2012 ascendía a US$12 millones.

Manafort, un hombre influyente en Washington que desde hace cuatro décadas trabaja en las campañas presidenciales de candidatos republicanos como Gerald Ford y George H. W. Bush, negó entonces las acusaciones.

Papadopoulos, por su parte, se declaró culpable de los cargos de ocultar sus conversaciones con un «profesor» anónimo vinculado a Moscú que ofrecía datos «sucios» sobre Hillary Clinton, rival del actual mandatario en los comicios.

«A través de sus falsas declaraciones y omisiones, el acusado Papadopoulos impidió la investigación en curso del FBI sobre la existencia de vínculos o coordinación entre individuos asociados con la campaña y los esfuerzos del gobierno ruso para interferir con las elecciones presidenciales de 2016», subrayó la inculpación firmada por el fiscal especial, Robert Mueller.