REPORTAJE-OPINIÓN DEL EDITOR

El periodismo en Chile ha caído en picada en el último tiempo con la publicación de entrevistas falsas a importantes personajes internacionales, con la presentación de entrevistados mentirosos en programas de televisión, con la utilización de la profesión como medio publicitario-político que condujo a una periodista a revelar una fuente informativa  violando el Código de Etica,  o  con el uso de la profesión, de “periodistas amigos” y los medios mismos para levantar figuras sin realizar antes una investigación suficiente para saber quien era realmente el personaje beneficiado que terminó siendo finalmente un gran estafador.

Ciertamente el periodismo de hoy no es lo mismo que hace décadas, cuando el reportero era la pieza elemental y más valiosa de un aparato informativo, especialmente en el siglo pasado cuando esta profesión era el mismo oficio de hoy, pero sin los sofisticados elementos técnicos con los que cuentan los medios ahora.  El reportero de entonces buscaba con su inteligencia y vocación todos los caminos  para llegar lo más cerca posible de la verdad, porque este es el único objetivo real e importante que debe tener presente el reportero en su trabajo.

El periodismo es un oficio y siempre será igual. La especialidad de un periodista (económica, política, científica etc.) es parte del estudio que debe hacerlo por su cuenta en alguna universidad, porque el periodismo se aprende con la práctica profesional diaria y en los buenos medios. Este término de oficio fue en cierto modo despreciado  o injustamente ninguneado más tarde en ciertas aulas universitarias, porque para las nuevas generaciones no era lo mismo haber egresado de una universidad famosa y cara,  que ser periodista formado en las noches junto al ruido infernal de las prensas en los diarios o escuchando el tipeo permanente de las linotipias en  los talleres o en el trabajo de la cobertura de los incendios y temporales, en escenarios naturales como en el de Valparaíso, o de los terremotos en cualquier parte de Chile o en las entrevistas que muchas veces los archivos de colegios e instituciones pedían copias de las mismas para enseñarle a sus alumnos a cómo escribir bien y hacer buenas preguntas. El reportero es todo: investigador, redactor, entrevistador, relator y hasta fotógrafo o grabador de sonido y hoy de video. Para serlo se requiere vocación y aptitudes especiales para comunicarse con la gente y trasmitir la que se cree como verdad en algún episodio noticioso, ya sea en la prensa escrita, como relato radial o ante una cámara televisiva.

Sin embargo esta visión romántica del periodismo de antaño con el de ahora, nos hace pensar dos veces, especialmente cuando sabemos de muchos profesores universitarios que jamas han sido reporteros y por lo tanto no pueden transmitirle a terceros, a sus alumnos, la maravillosa experiencia y las técnicas reporteriles que sólo se aprenden en la calle.

La decadencia hoy del periodismo no es sólo por las malas escuelas de periodismo sino por el desconocimiento de los que ingresan a estas carreras de si tienen o no la vocación suficiente para esta profesión. Pero además hoy los medios, especialmente los televisivos,  parecen estar mas dispuestos a ganar dinero y poder o influencia que mantener una oferta periodística de calidad permanente,  lo que deja entrever además fallas en las dirigencias las que no muestran en realidad demasiado amor por la ética.

Un caso dramático, sólo cinematográfico

Este miércoles nos  encontramos con la sorpresa de una “periodista” chilena, Ximena Marín Lezaeta,  radicada en España que en un año  envió varias colaboraciones a La Tercera, pero  todas, al parecer, todas falsas, inventadas o copiadas por ella. La última fue una entrevista al ex Presidente José Rodríguez Zapatero. Esa entrevista, sin embargo, no existió. La Tercera, con mucho coraje y honestidad, reconocio el hecho diciendo: Una entrevista publicada el lunes 24 de julio en La Tercera no era una entrevista. Este diario publicó ese día una conversación entre la chilena Ximena Marín Lezaeta y el ex Presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. Bajo el título “En Venezuela el diálogo ha existido, existe y existirá”, el ex jefe de gobierno se explayaba en su misión como mediador en el conflicto que sufre ese país. Su contenido fue replicado por agencias internacionales el mismo día en que Zapatero estaba en Venezuela. Sin embargo, la entrevista publicada nunca se realizó.

Alertados sobre la entrevista inexistente por el jefe de gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero, José Miguel Vidal, el subeditor de Mundo de La Tercera, Pedro Schwarze, contactó la noche del lunes a Ximena Marín, quien le aseguró que la entrevista se había realizado. Schwarze le pidió los audios como respaldo y Marín prometió buscarlos, los que hasta ahora no han llegado.

El texto que se publicó este lunes fue enviado el jueves 20 de julio por Ximena Marín, con el siguiente mensaje: “Costó conseguirla (la entrevista), porque R. Zapatero desea estar en silencio, debe tener mucha cautela, porque la situación está compleja”, aludiendo a su misión en Venezuela. Su contenido, no obstante, resultó ser una réplica casi exacta de una entrevista concedida por Rodríguez Zapatero a la revista española Cambio 16, publicada en mayo. Así lo ratificó ayer la oficina del ex jefe de gobierno español en una declaración en la que negó haber hablado con Marín y el propio político español descartó de manera tajante haber tenido conversación alguna con La Tercera y dejó en claro a través de un comunicado que “esa entrevista no se ha producido, ni presencialmente ni por ningún otro medio”.

La Tercera revisó los anteriores trabajos enviados por Ximena Marín y detectó que otra entrevista, al ex Presidente colombiano Álvaro Uribe, publicada el 26 de junio, también coincidía con un reporte anterior de Cambio 16. Revisada la decena de trabajos publicados por este medio bajo el nombre de Ximena Marín Lezaeta, La Tercera detectó diversas irregularidades en el correcto ejercicio de la profesión, como dice su comunicado oficial.

La gran mentira de Pablo Oporto, el justiciero de “Aquí está Chile”

Pablo Oporto, un controvertido personaje de la sociedad chilena,  descolocó a la candidata presidencial del Frente Amplio Beatriz Sánchez en un programa de Chilevisión al contar que había tenido que matar a 12 delincuentes en defensa propia. Posteriormente la revista Sábado de El Mercurio reveló que su testimonio era entero falso. Por lo mismo otra vez La Tercera pidió disculpas el último fin de semana por la cobertura de la historia de Pablo Oporto, el hombre que aseguraba ser “un justiciero”.

Pablo Oporto fue el comerciante que acaparó la atención de la opinión pública en el capítulo del pasado 7 de junio del programa “Aquí está Chile”, cuando la entonces precandidata del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, enfrentó una ronda de preguntas periodísticas y testimonios ciudadanos.  Uno de ellos fue el de Oporto, quien relató  la serie de asaltos que había sufrido en su  mini market, a raíz de los cuales había tenido que tomar la justicia en sus propias manos y matar a doce delincuentes en defensa propia.

“Tú en tu gobierno, ¿qué vas a hacer con el tema de la delincuencia? ¿Qué vas a hacer para que personas como yo no tengamos que vernos obligados a matar a otro ser humano para proteger a nuestros seres queridos?”, aseguró en el programa. “En 30 años tuve que capacitarme en el uso de armas de fuego. Desgraciadamente la he tenido que usar más de 60 veces. Hemos tenido más de 100 asaltos. Eso me llevó a abandonar nuestro negocio familiar, ahora vivo en el campo. Cargo conmigo una mochila muy grande”, complementó, generando varios comentarios en las redes sociales.

“No estás entendiendo”, le dijo Oporto a Sánchez cuando la periodista trató de esbozar una respuesta al remecedor testimonio. Mónica Rincón arrinconó a la precandidata a continuación con una pregunta que a la vez era un fuerte golpe de efecto: ¿Dispararía ella con un arma en la mano si estuviera frente a un delincuente que además amenazara la vida de su hijo? “No estás entendiendo, Carabineros detuvo 60 veces al delincuente. Las leyes son garantistas”, increpó Pablo Oporto a Sánchez.

Pero la verdad es que Pablo Oporto no ha matado a nadie. Otra gran falla de los organizadores del programa que deben cumplir con la obligación de investigar la trayectoria del personaje que llevan al estudio, al menos confirmar si los asaltos a su almacén fueron tan reales como el aseguró y si Carabineros o la PDI tenía antecedentes de doce muertes. ¿Dónde quedaron entonces los cadáveres?

Sin embargo, dicho testimonio era completamente falso. En entrevista con Revista Sábado, la productora del programa de Chilevisión, Andrea Vial confirmó que “efectivamente fuimos engañados”. El medio publicó que Oporto solo fue asaltado en tres oportunidades, y que el 2013 fue la única vez que este hombre tomó su arma para repeler a cuatro delincuentes.

Su ex esposa, Camila Pereira, fue aún mas categórica para definir a Oporto. “Siempre ha sido bueno para inventar historias… lo que sí es verdad es que hacía peleas clandestinas de perros. Entrenaba sus perros, gastaba dinero en eso. Siempre recuerdo esto: una vez se escapó una perra y se cruzó con un quiltro. Como el cruzaba los perros sólo con otros de la misma raza, en vez de regalar los perritos, los mató. Les aplastó el cráneo con el pie. En el patio de local”, argumentó.

El Tribunal de Ética y Disciplina del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas (TRED) resolvió en este caso condenar el hecho de haberse incluido a un personaje que enfrentó a la candidata Beatriz Sánchez sobre la base de una versión falsa. El TRED recordó que el Código de Ética del Colegio de Periodistas de Chile subraya que “el compromiso del periodista con la sociedad y su deber de entregar información verificable a la ciudadanía es irrenunciable”.  Es más, en su artículo segundo el Código expresa que los periodistas “difundirán sólo informaciones fundamentadas, sea por la correspondiente verificación de los hechos, en forma directa o a través de distintas fuentes, así como la confiabilidad de las mismas”.

Periodista Molina en caso Ossandon

Gran revuelo armó el ex precandidato presidencial Manuel José Ossandon tras ser acusado en un foro  por la periodista de Radio Agricultura, Pilar Molina, sobre una boleta que él, como favor, le habría pedido al empresario Juan José Gana Fernández cuando el hoy candidato a La Moneda era alcalde de  la Municipalidad de Pirque en 1999.

Ossandón se indignó con Pilar Molina y negó todo lo que ella afirmaba.  Sin embargo Radio Agricultura ubicó más tarde al empresario Gana quien confirmó la operación de A a la Z.

“Sí, es efectivo, el año 1999 ocurrió ese hecho”, admitió en entrevista con la emisora. “Mediante un amigo que tenemos en común, él me pidió este favor entre comillas. Yo accedí a hacerlo y recibí una boleta y una factura hacia la municipalidad de Pirque. Es absolutamente efectivo”, como informó emol.com.

El Tribunal de Etica y Disciplina del Consejo Metropolitano del Colegio de de Periodistas de Chile, frente a la controversia originada  entre el candidato presidencial  Juan Manuel Ossandon y la periodista de Radio Agricultura Pilar Molina resolvió que  el secreto profesional, en cuanto a mantener la reserva de la identidad de una fuente informativa, es un derecho inclaudicable para el ejercicio profesional.

En este caso la periodista Pilar Molina no mantuvo en secreto el nombre del empresario involucrado en la entrega de boletas ideológicamente falsas.

El caso Rafael Garay

Los medios le abrieron sus páginas, estudios y centros de prensa en general para que explicará sin tapujos el “sistema piramidal” que había puesto en práctica para que el público en general ganara más intereses por sus ahorros. Llegó a hacerse “amigo” de varios periodistas que vieron allí un interés personal para poder incrementar su capital ahorrado. El caso terminó como terminan casi todos, en la quiebra.

Garay tuvo que huir finalmente de Chile en un escenario lleno de mentiras y como recurría siempre a la ayuda de mujeres, en Rumania habría sido apoyado por una amiga a través de quien intentó obtener la nacionalidad rumana para evitar la justicia en Chile.

El ingeniero comercial fue finalmente traido a Chile extraditado, sin dinero ni bienes para poder responder por los 800 millones de pesos que  quedó debiendo. Hoy está formalizado y en la cárcel como tantos otros con delincuentes de cuello y corbata.

Ningún periodista se preocupó de averiguar quién era en realidad Rafael Garay. Sólo le abrieron puertas y más puertas sin conocer sus antecedentes, como muchas veces se investigan a otros personajes. Algunos periodistas estuvieron incluso dispuestos a entregárles sus ahorros a él.

¿Es también una falta de ética periodística aceptar de buenas a primeras a un personaje y abriéndole tribuna, pensando quizás en lo que  podría haberse llegado a ganar con él (ambición personal), pero sin saber quien era realmente este personaje?