Los demócratas y una larga lista de medios estadounidenses sospechan que detrás del despido ayer de James Comey se esconde un motivo muy diferente como son las investigaciones del FBI sobre la relación entre Rusia y el equipo de campaña de Trump. Así concluye un análisis de la Agencia Alemana de Prensa (dpa)  que hoy ha circulado por el mundo.

Aquel que haya seguido la campaña electoral estadounidense de 2016 deberá leer varias veces el argumento de la Casa Blanca sobre el despido para creerlo. Todo gira sobre la forma en que Comey manejó la investigación del caso de los emails de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado. Un escándalo del que Trump se benefició como ningún otro y que le ha servido de mucho. En esto James Comey jugó un papel crucial, un papel precisamente elogiado varias veces por Trump.

Repasemos los hechos: el 5 de julio de 2016 Comey dijo que, en su opinión, aunque Clinton se había comportado en alguna ocasión de forma poco inteligente, no había motivos para presentar una acusación en su contra por haber usado un servidor personal para sus correos electrónicos oficiales, lo que motivó el cierre de la investigación. Esto, sin embargo,  hizo casi explotar de rabia a Trump, pero lo que se desconoce aún o es un misterio, es el por qué el actual mandatario esperó hasta ayer  9 de mayo de 2017 para tomarse la revancha.

Los demócratas y una larga lista de medios estadounidenses sospechan que detrás del despido se esconde un motivo muy diferente: las investigaciones del FBI sobre la relación entre Rusia y el equipo de campaña de Trump.

Vamos por parte. Comey contradijo públicamente a Trump, al rechazar las acusaciones de éste contra el ex presidente Barack Obama de hacer escuchas ilegales en su Trump Tower. Esto ha irritado al actual inquilino de la casa Blanca.

La Cámara de Representantes, el Senado y el FBI investigan en la actualidad si Rusia influyó en las elecciones de 2016 y si Trump se benefició de esa influencia y cómo.

Las investigaciones del FBI son con diferencia las más duras y de mayor peso. Pero con el despido de Comey el futuro de las mismas se torna incierto. ¿Continuará con éstas  pesquisas un nuevo director designado por Trump? ¿O preferirá reabrir el caso de Clinton?

Los demócratas no fueron los únicos que se quedaron conmocionados la noche del martes con la noticia. Algunos de ellos temen que se vean amenazadas las bases mismas de la estructura política estadounidense y piensan protestar en el Parlamento.

El líder de la minoría en el Senado, Charles Schumer, quiere designar a un fiscal especial que “no tenga miedo” y que sea “independiente”. Su partido quiere reforzar los comités de investigación. Pero son los republicanos quienes controlan las dos cámaras del Congreso.

El hombre que de forma indirecta podría haber ayudado a Trump a ganar las elecciones  se podría convertir ahora en el símbolo de la resistencia contra el presidente. Porque fue Comey quien le asestó un golpe posiblemente decisivo a Clinton 11 días antes del final de la campaña, cuando anunció la reapertura de las investigaciones. Finalmente el caso volvió a cerrarse sin más, pero para la demócrata ya era demasiado tarde.

Ahora ese hombre ha sido despedido. ¿Qué ha ocurrido?

Los medios estadounidenses informaron que ya desde la semana pasada se le había encargado al secretario de Justicia, Jeff Sessions, abrir un caso contra Comey y encontrar “motivos”.

En un memorándum de Sessions y del fiscal adjunto Rod Rosenstein -en el que se basa Trump para echar a Comey- se acusa a este último de incompetencia, de querer usurpar las funciones del secretario de Justicia y de cometer errores.

El “New York Times” asegura que Trump no se esperaba la ola de indignación que causó el despido. El presidente pensaba que ante el rechazo que Comey causa entre los demócratas no habría grandes repercusiones. Y hoy se vio obligado a defenderse en Twitter alegando que cuando las cosas se calmen todos le agradecerán haber echado al funcionario.

“¿En que se ha convertido este país?”, se preguntaba el martes el presentador de la CNN Jeffrey Toobin. No era el único al que el despido de Comey le recordaba el escándalo del Watergate.

“Lo que está ocurriendo ahora recuerda mucho a 1973, a las horas más oscuras de nuestro país. Deberíamos hacer lo posible para que esto no se repita”, dijo el senador demócrata Richard Blumenthal. Su compañero Bob Casey también relacionó la situación con ese momento histórico. Para él todo esto es “nixoniano” e increíble.

En 1973 el presidente estadounidense Richard Nixon despidió al fiscal general Archibald Cox, uno de sus errores más graves y que condujo a su renuncia. Entonces, la oficina de Cox fue sellada para proteger las actas y los resultados de las investigaciones. Ahora no se sabe si ha ocurrido lo mismo con la de Comey y con sus datos.

De hecho, el funcionario se enteró de su despido durante un discurso en la oficina del FBI en Los Angeles. Por los televisores encendidos en la sala, según los medios, y al principio lo tomó por una broma. Mientras tanto, en Washington, Keith Schiller, guardaespaldas privado del presidente desde hace años, llevaba al FBI la carta de despido.

En muchos comentarios en las redes sociales sobre el tema se hablaba hoy de “República Bananera”.

Y la propia misiva de Trump es digna de mención. No solamente por hacerse pública, sino porque el presidente número 45 de Estados Unidos menciona una posible investigación contra él en la misma oración en la que despide a Comey.

¿Realmente ha asegurado el director del FBI en tres ocasiones a Trump que no lo está investigando, como afirma el presidente en su carta? ¿Mientras están en marcha las investigaciones?

El hasta ahora número dos del FBI, Andrew McCabe, dirigirá provisionalmente la institución. Entre los posibles candidatos al puesto se mencionan nombres de leales seguidores de Donald Trump como el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, o el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani. El nombramiento necesita ser aprobado en el Senado, donde los republicanos tienen mayoría.

Declaración de Trump

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó este miércoles el polémico despido de James Comey como director del FBI, asegurando que en un tiempo más tanto republicanos como demócratas terminarán agradeciéndole por haber tomado esta decisión. Como es habitual con temas contingentes, el Mandatario utilizó su cuenta de Twitter para referirse a esta situación, criticando primero al Partido Demócrata, que ha cuestionado esta determinación.

“Los demócratas han dicho algunas de las peores cosas sobre James Comey, incluyendo el hecho de que debe ser despedido, ¡pero ahora están tan tristes!”, escribió Trump, en alusión a las investigaciones que el ahora ex líder del FBI llevó en contra de la ex candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton. “Comey perdió la confianza de casi todo el mundo en Washington, tanto republicanos como demócratas. Cuando las cosas se calmen, me lo agradecerán”, agregó el Mandatario, justificando su decisión. Es por eso que el jefe de Estado aseguró que el nuevo director será “alguien que hará un trabajo mucho mejor, trayendo de vuelta el espíritu y el prestigio del FBI”.